Cultura

Así es Jonathan Rhys Meyers, el nuevo Drácula

De encarnar al rey más popular de Inglaterra en ‘Los Tudor’, al conde más famoso de Transilvania, Jonathan Rhys Meyers es el protagonista de ‘Dracula’, la última de las versiones de la popular novela de Bram Stoker, esta vez convertida en serie para televisión. Una vez más, los vampiros vuelven a estar de moda.

Drácula es, junto a Sherlock Holmes, el personaje literario que más versiones ha generado a lo largo de los años, ya sea a través de películas, obras de teatro, cómics o videojuegos. Desde luego, no todas las adaptaciones han sido fieles a la novela de Bram Stoker. De hecho, en la mayoría de casos únicamente se ha mantenido el personaje protagonista y algunas de sus rasgos característicos -que también han ido modificándose con el tiempo-, o como mucho, los nombres de los demás personajes. Esto mismo es lo que ocurre en Dracula, la serie que la NBC ha estrenado este otoño protagonizada por Jonathan Rhys Meyers.

Esta nueva adaptación para la televisión narra la llegada a Londres del conde Drácula que, haciéndose pasar por un rico empresario americano, pretende introducir la ciencia moderna en la tradicional sociedad victoriana. No obstante, pronto nos damos cuenta que las intenciones del conde van mucho más allá de la economía. Nos encontramos con un Drácula joven, guapo, atlético y con mucha precisión con los cuchillos. Junto a él aparecen las jóvenes Lucy y Mina, el tímido Jonathan, el profesor Van Helsing y un Renfield muy diferente al que imaginó Stoker.

De Elvis a Enrique VIII

La primera incursión de Rhys Meyers en la televisión vino de la mano de Gormenghast, una miniserie que adaptaba dos de las tres novelas que componen la trilogía del mismo nombre, escritas por Mervyn Peake. Años más tarde, se encargaría de representar a Elvis en otra miniserie de 4 horas que le valió un Globo de Oro, pero no fue hasta el año 2007 cuando su nombre se convirtió en sinónimo de éxito también en televisión, gracias a otro rey, esta vez de Francia.

Su papel de Enrique VIII en Los Tudor le sirvió para abrirle definitivamente las puertas del mercado televisivo, tan en auge en los últimos años, y para recibir varias nominaciones a los Globos de oro durante las cuatro temporadas que duró la serie. Mientras se acostumbra a los colmillos de vampiro, en los últimos tiempos también ha encontrado hueco para participar en la próxima película de Isabel Coixet, titulada Another me, y para protagonizar varias campañas publicitarias -ha sido la cara de los perfumes para hombre de Hugo Boss, hasta que en 2011 fue reemplazado por el también actor Jared Leto-. La carrera de este irlandés, apellidado en realidad O'Keeffe, es imparable.

Grandes dráculas del cine

Con esta adaptación, el nombre de Rhys Meyers se une a la larga lista de actores que han dado vida al conde Drácula. Desde que Murnau abriera la veda, en 1922, con su particular versión de la novela de Bram Stoker en Nosferatu, el vampiro -en este caso, Murnau decidió cambiar tanto los nombres como las localizaciones de la novela, despertando la ira de la viuda de Stoker, que trató de destruir todas las copias de la película-, el mito del aristócrata rumano que se alimenta de sangre de humanos ha ido repitiéndose hasta nuestros días. El primer encargado de darle vida al conde fue Bela Lugosi en 1931, con la película Drácula, que adaptaba al cine la obra de teatro que un amigo de Bram Stoker había hecho a partir de la novela.

En España también tuvimos nuestra propia versión de Drácula, interpretada por Paul Naschy.

Lugosi, que había interpretado al vampiro en la versión teatral, sentó las bases de lo que sería la imagen de Drácula para la posteridad -pelo engominado, tez pálida, capa oscura, etcétera-. Años más tarde, el testigo sería recogido por John Carradine -padre del actor David Carradine-, que encarnaría a Drácula en La mansión de Frankenstein -una película donde, además del conde, aparecían Frankenstein y el hombre lobo- y repetiría el papel un año más tarde. En 1958, la productora británica Hammer, especializada en cine de ciencia ficción y serie B, inauguró su larguísima lista de películas inspiradas en el personaje de Stoker con Christopher Lee como protagonista. Lee repitió el papel en decenas de ocasiones -una de ellas en España y dirigida por Jesús Franco-, hasta que en 1997 Francis Ford Coppola devolvió al personaje a la gran pantalla con Gary Oldman en Drácula de Bram Stoker.

Pero las adaptaciones del sanguinario conde han sido de lo más variadas. Desde La hija de Drácula (1936) donde vemos como la actriz Gloria Holden recoge el testigo de Bela Lugosi y se convierte en la hija del conde, hasta La condesa Drácula (1971) con Ingrid Pitt haciendo de la versión femenina, aunque en lugar de beber la sangre de las víctima, se baña en ella para permanecer eternamente joven -se recrea así la leyenda de la condesa húngara Erzsébet Báthory, en la que pudo basarse Stoker para su novela- o Blacula (1972), donde un príncipe africano es convertido en vampiro por el mismo Drácula. En España también tuvimos nuestra propia versión, interpretada por Paul Naschy, el mítico actor que dio vida al hombre lobo. Ahora, y tras el estreno de la serie, Jonathan Rhys Meyers se ha convertido en el último en unirse a esta estirpe de actores vampíricos. Veremos si el tiempo -y la audiencia- le convierten en uno de los grandes Dráculas de la historia.


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