Cultura

Cine de terror y comida: bienvenidos al festín del horror

El cine de terror siempre ha tenido un gusto especial por la comida. Prueba de ello es que ha sabido sacar provecho de esos encuentros de mesa y mantel para mostrar un buen festín del horror tanto al más puro estilo ‘gore’. Como en Braindead, como a otro más refinado, cuyo referente máximo es Hannibal.

Cartel de la película `Braindead`.
Cartel de la película `Braindead`.

El terror y la comida forman un tándem exitoso demostrativo de lo mucho que nos gusta pasar angustia y que se nos revuelvan las tripas. ¿Querrás comer algo mientras visitas nuestro repaso por las películas menos digestivas del cine de terror? Disfruten del ágape.

La matanza de Texas, filme de culto con embutido

Justo se cumplen cuarenta años del estreno de este filme de culto que marcó un estilo de hacer terror que se llamó posteriormente slasher (subgénero en el que un psicópata va matando uno a uno a las víctimas). La película de Tobe Hopper cuenta la escalofriante historia de una familia de tarados que deciden preparar embutidos con las tiernas carnes de los incautos jóvenes que encuentran a su paso.

¿Quién no recuerda esa ensordecedora sierra mecánica que porta uno de los miembros de la familia con la que atemoriza a sus víctimas? Y seguro que en la memoria colectiva aún se encuentra esa escena grotesca de la cena familiar con una aterrada joven, como invitada, testigo de la insana disfuncionalidad del clan. ¿Qué le sirven para comer antes de intentar cargársela? Unas salchichas de carne humana, sí.

Alien, el octavo pasajero, comida indigesta en el espacio

La obra maestra que dirigióRidley Scotten 1979 supuso un hito en la historia del cine de ciencia ficción y terror. Una narración oscura en la que destaca un diseño de producción impecable y unos efectos visuales que fueron premiados por la Academia de Hollywood. El recientemente desaparecido H.R. Giger fue el encargado de dar forma a la criatura alienígena que será la máxima pesadilla de la teniente Ripley (Sigourney Weaver) durante la película y sus tres secuelas.

Una de las escenas más impactantes y también más sorpresivas del filme es la que representa el momento en el que la tripulación de la nave Nostromo está disfrutando de una distendida comida. El oficial al mando, Kane (John Hurt) parece encontrarse bien después de que un alien se adosara en su casco y lo dejara inconsciente. Pero no, la comida se le indigesta y de su pecho sale disparada una larva de la criatura dejando impactados a los propios actores de la secuencia, que reaccionaron de manera natural al desconocer cómo se iba a desarrollar ese segmento de la película.

Braindead y las natillas con oreja

Un joven y gamberro Peter Jackson (El señor de los anillos)  filmaba en 1992 uno de los títulos más representativos de serie B que se tradujo en España como Tu madre se ha comido a mi perro y que combinaba humor negro y gore. Todo parece caber en este guion surrealista donde la sangre se derrocha a mansalva. La escena más sublime y repulsiva transcurre, cómo no, durante una comida, en la que unas natillas se convierten en el postre más asqueroso del mundo.

El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, canibalismo estético

El director Peter Greenaway nos deleitó en 1989 con una película de humor negro plagado de escatología, delirio, exceso y canibalismo protagonizada por Michael Gambon y Helen Mirren. El filme narra la historia de un gánster que mata al amante de su esposa tras descubrir la infidelidad. La venganza de Helen Mirren no puede ser más cruda y salvaje: obliga a su marido a comerse el cadáver del amante, eso sí, después de haberlo cocinado y presentado a la mesa al más puro estilo gourmet. “La venganza es un plato que se sirve frío”, dice el refrán, pero en esta cinta, de impecable factura visual y estética teatral, la venganza se sirve caliente y directamente lista para comer.

Hannibal, un caníbal gourmet

Y si hay un caníbal refinado y snob, ese es Hannibal. La segunda parte de El silencio de los corderos que dirigió Ridley Scott en 2001 tiene una de las escenas más sobrecogedoras, quirúrgicas, y terroríficamente bellas del cine. Pobre Ray Liotta. Se recomienda preparación  para volver a visionar la escena en la que Anthony Hopkins elabora unos sesos a la plancha, bien frescos. En España tenemos a otro caníbal sensible y delicado, el que interpretó magistralmente Antonio de la Torre para la película homónima que dirigió Manuel Martín Cuenca en 2013.

Indiana Jones y el templo maldito, menú degustación

Y aunque no se trate de un filme de terror no podemos dejar de nombrar una de las películas más destacadas de los 80. Spielberg se las hizo pasar canutas a su mujer, Kate Capshaw, porque aparte de aguantar bichos repugnantes que se subían por sus brazos, tuvo que participar en un suculento festín -esta vez ella no tuvo que probar bocado- con una serpiente con sorpresa, una sopa de ojos y un sorbete de sesos de mono, como menú principal. Toda una delicatessen.

Hay otras tantas películas que aúnan terror y comida como la italo-brasileña Estómago (Marcos Jorge, 2007), la japonesa Dead Sushi (Noboro Iguchi, 2012) o la tailandesa 13 Beloved (Chookiat Sakveerakul, 2006) aunque ésta última supera nuestro límite de ingesta de escenas gore y, ahí lo dejamos, quien tenga valor que la deguste. 


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