Cultura

Charles Aznavour, su nuevo disco o el insultante espíritu juvenil de una leyenda

Es posible que no fuera especialmente atractivo, ni alto, y que no tuviera una voz que deslumbrara a la primera. Por no ser, incluso el título de “gran voz viva y embajador de la canción francesa” podría escapársele de entre los dedos, ya que lo que sí que es realmente es el embajador de Armenia en Suiza, donde reside. Nacido en París, donde su familia se había refugiado huyendo del genocidio sufrido por su pueblo en Turquía, lleva sin embargo con humildad todo lo relacionado anteriormente, porque Charles Aznavour es a día de hoy prácticamente una leyenda.

Y dentro del espectro de ampliación de la misma podemos incluir el anuncio de la edición de su nuevo disco, que llevará por nombre Encores, nombre en inglés para los bises, esas peticiones especiales que hace el público al finalizar un concierto. Homenaje a un público que le sigue admirando a sus casi 91 años, que cumplirá justo después de la anunciada publicación, a principios de mayo. No solo mantener la capacidad compositiva e interpretativa a su edad es legendario, sino también el hecho de que el disco será el 51º de su carrera, convirtiendo a ésta en una de las más longevas y productivas de la historia de la música popular. Aznavour ha compuesto, arreglado y cantado los temas de un álbum que recorre parte de los recuerdos de una vida intensa, y que cuenta con alguna colaboración, como el dueto que realiza con el cantante Benjamin Clementine, una de las nuevas voces del soul en Inglaterra. Aprovechando la puesta a la venta de Encores, Charles Aznavourestará actuando en Madrid y San Sebastián los días 7 y 9 de mayo.

Compositor, cantante y actor

Lo que convierte su carrera en inigualable en el tiempo no es únicamente la edad a la que transcurre actualmente, sino también a la que dio comienzo. Charles Aznavour, hijo de un cantante y una actriz que sin embargo tuvieron que trabajar en otros oficios cuando llegaron a  París, debutó en el teatro a los nueve años. Su auténtica pasión era la música, pero nunca se sintió seguro de sí mismo por los problemas en una cuerda vocal que le daban un particular tono rasgado a su voz. Precisamente, tras trabajar como vendedor de periódicos o bailarín en clubs nocturnos y comenzar a componer su propio material, fue su amiga, la eterna Édith Piaf, quien le ayudó a vencer sus miedos frente a sus limitaciones vocales y desarrollar un estilo propio. Estilo que le encumbraría no sólo como cantante, sino también como compositor de canciones para la propia Piaf o Julliette Gréco, y habitualmente comparado con Maurice Chevalier o Frank Sinatra.

Paralelamente, nunca abandonó su amor por la interpretación, y películas tan impactantes como Tirad sobre el pianista, de François Truffaut, o El tambor de hojalata, de Volker Schlöndorff, contaban con su participación. Y contribuían a engrandar una leyenda aún muy viva.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba