Cultura

Barras de bar, vertederos de amor

Mucho se ha hablado en las redes sociales de la aparición de un famoso cantaor flamenco en un famoso programa de televisión, con un -  ahora también famoso - subidón, por decirlo de manera suave. Y no, no seremos nosotros, fieles perdidos hace años, quienes critiquemos situaciones o tratemos de analizar los productos necesarios para llegar a tal estado.

No es la primera ni será la última vez que veamos en la pantalla situaciones similares, o acaso ¿alguien puede olvidar aquella surrealista perorata de un más que eufórico Fernando Arrabal en una tertulia nocturna de la televisión pública de 1989?

Pero somos de los que creemos que los grandes subidones - y los enormes bajones - se viven mejor apoyados en la barra de un bar con nuestro camarero como sufrido contertulio de penas, en el caso de que acepte su papel. Como describieron magistralmente El Último de la Fila, barras de bar, vertederos de amor. Y por simple deformación lúdica, adoramos los vídeos que presentan estas situaciones a lomos de unas guitarras.

Como simple ejemplo, cinco vídeos nacionales que propagan la zona de vuelo de las moscas de bar.

Bebemos – Igor Paskual

Musicalmente deliciosa justificación del arte de cerrar los bares, a cargo del asturiano de acogida Igor Paskual, actualmente guitarrista de la banda de Loquillo y anteriormente miembro de Babylon Chat. Paskual demuestra también su capacidad narrativa en su libro El arte de mentir, interesantísima reflexión personal publicada el año pasado.

Agujero Negro – Arana

El grupo getxotarra Arana relata la caída a los bajos fondos de un ciudadano medio en un garito lleno de personajes atrabiliarios, comenzando por un camarero con malas pulgas. Y todo ello a ritmo de una canción hipnótica en su capacidad de crear ambientes desasosegantes.

Y nos dieron las diez – Joaquín Sabina

Detrás de una barra de bar también puede surgir cualquier relación por imprevista y tempestuosa que sea. Y Joaquín Sabina, el otro cantor de las noches golfas y los amores de pago, bien lo sabía cuando compuso Y nos dieron las diez. Y ello sin entrar en la eterna lucha entre esta canción y Ojos de gata, de Los Secretos, ambas nacidas a partir de los mismos versos que un día crearon Sabina y Enrique Urquiio en los tiempos en que compartían golfería.

Quiero beber hasta perder el control – Los Secretos

Y hablando de Los Secretos, curioso vídeo no oficial creado - con muy buen tino - a partir de una de las eternas melodías compuestas por el recordado Enrique Urquijo, y que tan bien describe, como en él era habitual, los dolores del desengaño y su intento de cura con los vapores etílicos. La canción estaba incluida en aquel fantástico paso que dieron hacia el rock americano en su disco El primer cruce de 1986.

Al calor del amor en un bar – Gabinete Caligari

Pero si un grupo español ha sabido crear un himno para esos miles de refugios que ocupan buena parte de nuestras calles, ese ha sido Gabinete Caligari y su pasodoble festivo-rockero Al calor del amor en un bar, que daba nombre a su disco de 1986, anticipando su encumbramiento definitivo un año después con Camino Soria. Y saben rescatar como pocos el costumbrismo más castizo, el que va de la tapa al periódico deportivo.

Y como es menester hablando de bares, vamos con la propina…

Tarde o Temprano – Fito & Fitipaldis

Fito Cabrales ya anticipó en la canción Tras la barra de Platero y Tú su conocimiento del lugar más allá del abrevadero del bebedor. Y ya como Fito & Fitipaldis, para la grabación del vídeo de este Tarde o Temprano, volvió a su lugar de origen, la Palanca o las Cortes, todo un homenaje al barrio chino bilbaíno en el que pasó su infancia rodeado de trabajadoras del sexo.


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