Cultura

La vuelta de Blur, ¿el continuo triunfo de la nostalgia?

Es posible que no todas las vueltas tras años de silencio sean exclusivamente debidas a la pura y dura nostalgia. Tal vez sea el caso de Blur, que ya desde 2009 andaban enredando con directos, documentales, grandes éxitos y alguna canción nueva. Pero que vivimos épocas en que una industria desorientada pide la vuelta de las viejas glorias, un público ya metido en la edad adulta no quiere olvidar su juvenil pasado y a quien más quien menos dentro de cada banda no le viene mal el parné tal y como están las cosas, es bastante claro.

Y parece que finalmente las presiones sobre Damon Albarn y Graham Coxon, una vez vuelto éste tras su abandono antes de la publicación de su hasta ahora último disco, Think Tank, en 2003, han surtido efecto. Este mes de abril estará en la calle The Magic Whip, primer larga duración de la banda británica en doce años, y con la participación de la formación original, con el bajo de Alex James y la batería de Dave Rowntree flanqueando a los de nuevo bien avenidos Albarn y Coxon, voz y guitarra respectivamente. Desde el día del anuncio, han adelantado tres canciones, Go out, There are too many of us y Lonesome street, e incluso han interpretado en directo el álbum completo, durante una actuación para 300 personas en un pequeño club londinense.

Piedra angular del Brit-pop

Desde que abandonaron su actividad durante la primera década del presente siglo, sus miembros no pararon muy quietos que se diga, con Albarn llevando la delantera con su carrera en solitario, elgrupo virtual Gorillaz y otro tipo de proyectos paralelos. Pero para una juventud que vivió su adolescencia en plenos años 90, y que por edad ostenta ahora un lugar destacado como grupo social en la pirámide del consumo, el recuerdo de lo que fueron Blur es más que persistente. Fueron años de doble atracción musical independiente. Por un lado, todo el movimiento grunge de raíz punk americano que había explosionado con Nirvana, y por otro, el llamado brit-pop que ofreció uno de esos cara a cara que tan explosivos han sido en la tradición histórica musical inglesa, en este caso entre Blur y Oasis.

Pero la banda de Albarn había comenzado antes, con los ambientes atmosféricos a base de guitarras distorsionadas de Leisure en 1991, rápidamente evolucionados hacia las bases del pop guitarrero británico clásico (sin olvidar toques bailables y electrónicos), explotando en su tercer disco, Parklife, en 1994, que les encumbró definitivamente. Singles como Girls and boys o Parklife fueron seguidos de otros de calidad no menor, como Country house, Song 2 o Tender, si bien su influencia fue remitiendo. La marcha de Coxon y otros éxitos como los nombrados Gorillaz anticiparon un parón compositivo que ahora toca a su fin. Su participación este año en el Festival de Benicàssim como cabezas de cartel supondrá la confirmación del nuevo banderazo de salida, al menos en España.


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