Cultura

Günter Grass vs Angela Merkel: todos tenemos un pasado

El Premio Nobel de Literatura Günter Grass ya ha tenido su momento de protagonismo en la presente campaña electoral alemana. Ha echado en cara a la canciller Angela Merkel su pasado comunista. Pero, con sus reproches, el genial autor de ‘El tambor de hojalata’, olvidaba hace unos días que, en su país, todavía abundan las generaciones de personas marcadas por la oscura historia reciente de Alemania.

La canciller alemana, Angela Merkel, durante una reciente visita a Rusia (Gtresonline).
La canciller alemana, Angela Merkel, durante una reciente visita a Rusia (Gtresonline).

En una reciente reunión pública mantenida junto al candidato a canciller socialdemócrata, Peer Steinbrück, Grass apeló a los años mozos de Merkel, aspirante de la conservadora Unión Cristiano Demócrata (CDU) que pretende hacerse este año con su tercer mandato al frente del Ejecutivo alemán, para cuestionar a la personalidad política más influyente del Viejo Continente. Dirigiéndose a Steinbrück, el escritor germano, icono del pacifismo y el izquierdismo, dijo con sorna sobre Merkel que “tiene una doble formación, más completa” que la del líder socialdemócrata.

Goza de “una formación como funcionaria de la Juventudes Comunistas en los tiempos de la Alemania del este y otra bajo Helmut Kohl”, declaró Grass, antes de precisar los supuestos beneficios de esa doble educación. “Con los comunistas aprendió a adaptarse y a aprovechar las oportunidades. Con Kohl, por su puesto, aprendió cómo funciona el poder y cómo apartar con violencia a sus rivales”, añadió el escritor.

Tal vez fuera una tentativa de causar impacto en un evento que sirvió para presentar su último libro, un recopilatorio de las cartas que se escribió Grass con el otrora canciller Willy Brandt. Se trata de un vasto volumen de 1.230 páginas. Sin embargo, la promoción de esas correspondencias, publicadas bajo el titulo Willy Brandt und Günter Grass: Der Briefwechsel (Ed. Steidl, 2013), ha estado lejos de levantar la polémica suscitada por el Premio Nobel de Literatura de 1999 cuando, el año pasado, escribió en verso para criticar la agresividad de Israel hacia el no menos belicoso Irán de Mahmud Ahmadineyado el modo en que respondió Europa a la crisis económica en Grecia.

En cualquier caso, Grass, nacido hace 85 años en la otrora Ciudad Libre de Danzig – en la actual Polonia –, quiso como veterano afín a la causa socialdemócrata arrimar el hombro en la campaña de Steinbrück. Por eso también reprochó a Merkel que haya aislado a su país en Europa. Ese es el análisis del principal rival progresista de la canciller, pero Grass hizo suya esa apreciación apuntando que “en muy poco tiempo, Merkel ha dañado las relaciones” de Alemania con sus vecinos. No parece importar al premio Nobel de Literatura, ni a Steinbrück, que, en la actual distribución de poder en Europa, estén más que cómodos con el predominio germano los países nórdicos u otras naciones centroeuropeas como Holanda o Austria.

Nadie olvida en Alemania que Grass formó parte de las SS

Algo de lo que vienen hablando en abundancia los comentaristas de lo político en Alemania es la falta de recursos que evidencia la progresía germana para enfrentarse a Merkel. Esto se debe, en parte, a que a la canciller no le duelen prendas a la hora de birlar ideas a los socialdemócratas, como crear un salario mínimo o proponer medidas contra los elevados precios de los alquileres. Esta carestía es lo que puede explicar que hasta un intelectual de la talla de Günter Grass haya caído en esos comentarios políticamente banales.

En lo que toca al pasado comunista de Merkel, el autor de la Trilogía de Danzig que componen El tambor de hojalata, El gato y el ratón y Años de perro, se ha atrevido a evocar la participación de la canciller en el totalitarismo soviético sin estar él libre de culpa. Porque, de hecho, nadie olvida en Alemania su confesión de hace siete años en la que hizo público que había formado parte de las SS. Aquella declaración vino al tiempo en que aparecía en Alemania el volumen de sus memorias titulado Pelando la cebolla, lo que dejó un “mal gusto de promoción literaria”, según escribió entonces Helmut Böger, del diario populista Bild.

Arremeter contra Merkel por su pasado comunista el año en que probablemente vuelva a ganar unas elecciones generales es, sin duda, del gusto de un cierto sector alemán. Uno de los libros de mayor éxito que se han publicado en plena campaña electoral versa sobre este tema. Lo firman dos periodistas, Ralf Georg Reuth y Günther Lachmann. En su texto, titulado La primera vida de Angela M., algunos han querido ver a una joven Merkel más integrada de lo que se asume generalmente en el aparato comunista de la extinta República Democrática de Alemania (RDA).

En realidad, según Richard Herzinger, del diario conservador DieWelt, Merkel “utilizó las estructuras que existían” en la RDA sin perder de vista “su propia carrera” y sin dejarse “encantar por las utopías”. Esta actitud, mantenida durante toda su vida política, explica sus actuales éxitos ante el electorado germano. Günter Grass parece aunarse en estos días de campaña a la lectura más crítica del pasado de la canciller. Ahora bien, no por ser un genio de las letras se está más cerca de entender la personalidad de Angela Merkel, tan complicada como la propia historia alemana.


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