Cultura

Alabama Shakes, del clasicismo rock a la impactante actualidad

La dura prueba del segundo disco suele traer consigo más de un dolor de cabeza. Parecen mayoría aquellos que apuntan a que la verdadera evolución de una banda o solista no queda marcadamente clarificada hasta el tercer trabajo. Pero el segundo bien puede suponer cavar un agujero donde quede enterrada cualquier posibilidad de desarrollo posterior. Y esa tensión es aún mayor cuando el debut ha sido todo un éxito.

Por ello eran muchas las espadas que se elevaban para recibir el segundo trabajo de una de las sensaciones del rock de raíces y alma negra de los últimos años. Alabama Shakespresentan estas semanas Sound & Color, una segunda obra muy esperada y que, a pesar de no alcanzar las cotas de magnetismo, sorpresa y alabanzas cosechadas por su debut, sí deja abierta la senda para el crecimiento de una banda que desde un principio fue subiendo peldaño a peldaño basando sus cimientos en el boca a boca. Los toques de funk que jalonan el disco concuerdan con el sabor negro en recitados soul y gospel, y la voz de su cantante, la contundente Brittany Howard, continúa resplandeciendo por encima de todo. Sin embargo no alcanza las cotas de hipnotismo que los sonidos del sur de los Estados Unidos, ya fueran con basamento rock, country o soul, tamizado todo con credenciales similares a la Creedence Clearwater Revival, engalanaban su primer disco, el inolvidable Boys & Girls de 2012.

El aldabonazo de las redes sociales

Pero es que el propio nacimiento y evolución de Alabama Shakes está indisolublemente unido al tiempo que les ha tocado vivir, por más que su música beba de fuentes pretéritas. Brittany Howard, la indispensable cabeza y corazón de la banda, se acerca al bajista y compañero de instituto Zac Crockell por las camisetas que de grupos más que interesantes éste solía lucir. Ambos coinciden en gustos y en la intención de dar sentido a una banda. Cuyo puesto de batería es cubierto por Steve Johnson, al que acuden por trabajar en la única tienda de discos de su ciudad, Athens, en el estado de, cómo no, Alabama. Su primer nombre es simplemente The Shakes, que cambiarán por coincidencia con varias bandas de igual denominación. Sus primeras canciones les acercan a Heath Fogg, guitarrista de la mejor banda de su instituto, según propia confesión, que durante un tiempo comparte pertenencia musical entre su grupo original y sus nuevos amigos. Y llega el primer sonoro aldabonazo enganchado a las redes sociales. Una de las canciones de su primera demo, You ain’t alone, es compartida por el blog americano Aquarium Drunkard, basado en Los Angeles y una de las referencias imprescindibles para acceder a la historia y a las novedades del rock y la música de raíces con el buen gusto, la elegancia y el mejor criterio como bandera.

En una simple noche, el futuro de Alabama Shakes cambió para siempre, destrozando el contador de audiciones del propio blog y desbordando la petición de copias de aquella primera grabación. Desde entonces, Brittany Howard y su gente siguen un camino que les lleva desde el clasicismo rock a la más impactante actualidad. Y con un grupo de seguidores que esperan a su profunda voz entonando sus excelentes canciones como si fuera maná del cielo.


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