Gastronomía

Absurdas tendencias culinarias: de la comida negra al café transparente

Pese a lo absurdo de muchas de las tendencias gastronómicas que se habían pronosticado para este año, muchas se están cumpliendo de forma irremediable y global. Un fenómeno que se fundamenta en las redes sociales y en el codiciado premio de ser el primero en publicar una comida que, en la mayoría de los casos, tiene más valor estético que alimentario.

Hamburguesa de Burger King
Hamburguesa de Burger King

Resulta sorprendente el alcance mediático que puede conseguir un pequeño establecimiento que cree una elaboración tan sorprendente que todo el mundo aspire a probarla y, por supuesto, a fotografiarla. La profecía de la comida negra, elaborada utilizando como ingrediente el carbón activado, un producto sin sabor, de venta en farmacias, que se usa como blanqueador, para solucionar problemas de gases intestinales y al que también se le atribuyen propiedades depurativas, se ha cumplido de manera casi religiosa.

Panes, helados, macarons, cruasanes, batidos, donuts… cualquier producto susceptible de ser coloreado de negro se convierte en rabiosa tendencia. Lo último de lo último es el "Charcoal latte", una bebida elaborada con leche vegetal y coloreada con carbón activado. Unas semanas antes, moría otra tendencia muy similar llamada "Black latte", en la que se elaboraba la bebida con sésamo negro, otro de los ingredientes que, junto a la tinta de calamar, sirve para teñir la comida de oscuro.

Lo efímero de estas tendencias es precisamente por el mismo motivo por el que se ponen tan de moda, las redes sociales. Una vez que se desata la histeria de un nuevo y fascinante producto, todo el mundo quiere dar testimonio visual de la creación. Pero, una vez probado y exhibido, ha de estar realmente sabroso para que haya motivos para volver a comerlo, teniendo en cuenta que poco tiempo después surgirá otra elaboración en otro local al que habrá que ir lo más rápido posible, antes de que se esfume la magia.

El agua mineral negra, el café transparente, comida arco iris...

Ya hace un tiempo que existe el agua mineral negra, enriquecida con ácido fúlvico, lo sorprendente es que ahora, en un alarde de necesaria innovación, ha salido al mercado el café transparente, que pretende ser una alternativa al café convencional que mancha el esmalte dental. La cuestión parece ser cambiar el color lógico y habitual de la comida, llevándolo al extremo que a nuestro cerebro le cuesta reconocerlo como alimento.

Las grandes cadenas de restauración también han entrado en el juego de las tendencias, especialmente con la secuencia de modas de comida arco iris, comida unicornio y comida sirena. Diferentes nombres para una comida saturada de colorantes alimentarios, que permite crear elaboraciones, casi siempre pasteles o dulces, con un gran poder cromático. Así ha sido como Starbucks ha tenido en tensión a sus clientes durante las últimas semanas, en las que, de un día para otro, anunciaba un nuevo batido con un nombre ingenioso y muchos colorines. Un astuto efecto llamada para aquellos que sienten el irremediable deseo de aportar evidencias de que ya lo han probado.

El donut en sus diferentes formas y el cronut

Un apartado especial merece todo el fenómeno relacionado con los donuts. Una elaboración que ya el año pasado había dejado clara su tremenda versatilidad, convirtiéndose en el pan de chorreantes bocadillos de queso y bacon. También fue la inspiración para un nuevo formato de sushi con forma de donut, que ofrecía diferentes ingredientes a lo largo del rosco. Pero las últimas primicias van un poco más allá con la creación de donuts de espagueti, llevado al modelo de restaurante por Pop Pasta en Brooklyn. Recientemente también se han creado los donuts con forma de rosa, una forma muy creativa de poder cobrar un bollo a 5$.

Está claro que el recurso de cambiar o mezclar un concepto culinario con otro, es otro de los argumentos creativos de la comida de tendencia. Fue posiblemente el cronut, aquella mezcla de donut y cruasán creada en 2013, uno de los primeros precedentes conocidos de este modelo. Pero el creador del cronut, Dominique Ansel, no se ha quedado parado y ha parido muchos más híbridos: el croloaf, un pan de molde hecho con cruasanes, el duffin que es una mezcla de donut y muffin, el townie que es el resultado de convertir en tarta un brownie, y su última creación la crotilla, fruto de combinar una tortilla mexicana y un cruasán.

Lo cierto es que todas estas noticias tienen mucho impacto inmediato, ya que los medios consiguen muchas visitas con contenidos tan sugerentes y fáciles de compartir, pero poco después, no se vuelve a escuchar hablar del tema. Es como si cada una de estas noticias fuese el pistoletazo para una gymkana que consiste retratar esa moda, marcar el logro personal, y pasar a la siguiente tendencia.

La comida gourmet y las recetas para perros 

Por suerte, existe la versión irónica de las tendencias, y son muchas las marcas que han usado el humor para tomar el pelo a sus clientes. Es el caso de la campaña #Cleaneating Burger de Burger King, que proponía acercarse a probar, en exclusiva durante un solo fin de semana, una hamburguesa hecha con coliflor, semillas de chia, yougurt de almendras y brócoli. La campaña era la colaboración con una ficticia bloguera especializada en comida saludable, que había diseñado esa hamburguesa como modelo de comida que limpia el organismo.

Hay otras tendencias que no tienen nada de irónico y que introducen términos como gourmet en otros ámbitos nada habituales. La comida gourmet para perros ha sido otra de las tendencias que se ha fortalecido en los últimos meses. Catering para perros, libros de recetas de repostería y coctelería para perroso talleres de cocina para perros y sus dueños, han formado parte de titulares que han escandalizado a muchos, especialmente cuando otra de las tendencias que no ha cesado de dar titulares, es el hecho de aprovechar los restos de comida de los restaurantes, haciéndola llegar a personas en situación de desprotección.

De cualquiera de las formas, cualquiera de las tendencias mencionadas revela la imperiosa necesidad de novedades en lo culinario. El reto de ir un paso más allá, está dejando claro que la creatividad es un filón agotado y que sólo aporta extravagancias efímeras que sirven para alimentar brevemente el hambre de novedades de un público que jamás había vivido tan conectado y pendiente de las reacciones que sus actos provocan en el prójimo.


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