Tendencias gastronómicas 2017

Descubre las tendencias gastronómicas de 2017 y de dónde salen

En los últimos días los medios gastronómicos internacionales han publicado las tendencias culinarias que vienen para el próximo 2017. Pronósticos que veremos traducidos y publicados en las próximas semanas, a los que se sumarán además las tendencias propias de nuestra identidad alimentaria.

Descubre las tendencias gastronómicas de 2017 y de dónde salen
Descubre las tendencias gastronómicas de 2017 y de dónde salen Pexels

Un contenido informativo muy atractivo que suele tener muy buena acogida y mucha difusión, pero del que no termino de tener clara la finalidad, ya que pocas veces se cumplen las profecías hechas los años anteriores. No hay que perder mucho tiempo para hacer una búsqueda de las tendencias 2016 y comprobar que muchas han sido pequeñas burbujas y otras ni siquiera llegaron a ser realidad.

Pero de ¿dónde vienen las tendencias gastronómicas?, ¿nacen o se hacen?, ¿quién las crea? Existen diferentes fuentes de las que se nutre la tendencia, una de ellas son las agencias de comunicación que trabajan para los grandes lobbies alimentarios, colectivos de todo tipo o empresas. Estas agencias generan notas de prensa que mandan a los medios de comunicación y estos se encargan de publicarlo como noticia sin contrastar demasiado (o nada) la información.

Hay que fijarse en el matiz de cómo una información promocional pasa de pronto a convertirse en una noticia, algo que no ha pasado desapercibido para algunos medios críticos ingleses que descubrían hace unos días una noticia tendenciosa que promovía el consumo de tarta de chocolate en el desayuno. Avalado por estudios que garantizaban que el cacao aumentaba la capacidad cognitiva y ayudaba a adelgazar, se demostró que la supuesta noticia no era sino una información convenientemente manipulada procedente de la agencia de comunicación de varias grandes empresas de repostería industrial.

Otra de las fuentes son las empresas que se dedican a la consultoría y asesoría de empresas relacionadas con alimentación y hostelería, que aprovechan este momento de tensión informativa, donde todo el mundo espera ansioso saber qué vamos a comer el año próximo, para generar estudios de tendencias que publican y comparten de forma gratuita y que les sirven como material promocional ya que todos los medios les citan como fuente.

Además, mucha de la información de esos estudios procede a su vez de sus clientes, con lo que la fuente puede estar comprometida por sus intereses. Nos encontramos con la paradoja de que puede ser el propio mercado el que manipule los datos para generar tendencias de forma artificial.

No queda claro para qué, pero se emiten muchos inocentes titulares hablando del aumento de consumo determinados alimentos, siendo la fuente el propio supermercado. Como en Inglaterra, donde algún supermercado no se cansa de repetir que las ventas de calabacín han aumentado un 20% en el último año gracias a un gadget que se ha puesto de moda y que sirve para hacer fideos de calabacín.

Uno de los orígenes de datos que parece tener más fiabilidad es el proveniente de las redes sociales a través de fotos y hashtags. El big data, millones de datos de millones de usuarios, permite poder analizar las tendencias gastronómicas en tiempo real, haciendo además que la viralización de las modas sea realmente fulminante (en su crecimiento y muerte), gracias al componente social de este modelo.

La comida convertida en moneda social es el motivo por el que muchos restaurantes deciden incluir en sus cartas los platos más ‘instagrameables’ del momento, para que los clientes los publiquen en sus redes. A ese respecto, el color se convierte en un factor vital. Después de que el aguacate y la remolacha hiciesen las ensaladas visualmente irresistibles, este año llegó a las redes la comida azul y para el 2017 se pronostica el furor por la comida negra en diferentes variantes: coloreada, ahumada, braseada…

También estarían los denominados ‘cazatendencias’, a los que se supone un talento especial para detectar aquellas pistas que determinan que algo será tendencia en los próximos meses. Sinceramente, en vista del número de aciertos de años anteriores, no tengo mucha fe en este tipo de pronósticos. Muchas veces se trata de deseos personales del cazatendencias de que algo se ponga de moda y otras es por querer desmarcarse queriendo hacer de algo excepcional un hábito cotidiano. Según uno de estos sujetos, para 2017 será tendencia jugar al parchís u otro juego de mesa, mientras disfrutas de una comida de trabajo.

Muchas de las tendencias gastronómicas de 2017, siguen a su vez las tendencias divulgativas de los últimos años; fagocitar información sin ningún tipo de control. Las tendencias de años anteriores hicieron que aprendiésemos nombres tan exóticos como teff, quinua o kale, creando de paso la necesidad de sorprendernos anualmente con un nuevo ingrediente del que no tengamos referencias. Para este año, aparecen en escena la moringa y el jackfruit o yaca. Por cierto, la cúrcuma no va a molar tanto este año, el 2017 será el momento de la harissa, una pasta picante de la cocina magrebí.

El mismo fenómeno con las cocinas exóticas. Después del furor de lo peruano, mexicano o coreano, se vaticina que experimentaremos un gran interés por la cocina hawaiana (polinesia en general), filipina o norteafricana. Es divertido ver cómo cada gran medio apuesta por países diferentes, haciendo que la competencia entre ellos mediatice las tendencias.

De la mano de las celebrities e influencers también llegan muchas tendencias. Se dice que Beyoncé es accionista de una empresa que fabrica agua de sandía, elaborada con un complejo sistema de presado con alta presión que hace que no pierda ninguno de sus nutrientes. En años anteriores padecimos el zumo de aloe vera o el agua de coco, y para este año se apuesta por el agua de cactus (zumo rebajado de higo chumbo) y el agua de abedul elaborada con su savia.

La tendencia de la tendencia es hablar de los millennials, así que hay que hacer caso a los rasgos que los definen para destacar sus propias tendencias. Estos jóvenes quieren que las comidas de los restaurantes sean personalizadas, con alimentos frescos y creativos preparados exclusivamente para ellos. Se dice que un tercio de los millennials pide algo diferente cada vez que visita un restaurante, así que para ellos la tendencia del bowl o poké. Un cuenco en el que entran todo tipo de ingredientes frescos, sanos y saludables para componer una comida a su gusto.

Pero no se vayan a pensar que todo es salud. A los millennials también les gustan los alimentos hipercalóricos, por eso les comienza a fascinar un nuevo estilo de decadencia gastronómica que se expresa en unos enormes batidos llamados freakshakes a los que se añaden cantidades industriales de helado, que coronan a su vez con bollería de alta densidad, como donuts, y generosos chorros de sirope y mermelada. No importa que engorde, es una buena foto para Instagram y eso es tendencia.

Un último estilo de tendencia es el que vale para un roto y para un descosido. Sirve para augurar una cocina cada vez más sana y natural, los cócteles sin alcohol o el retorno de la cocina de la abuela. Se trata de oxigenar todos los clichés que pasan cada año por tendencia y nunca terminan de cuajar. A ese respecto, un consejo, si en alguna lista dicen que en 2017 triunfará el vodkatonic, ni se molesten en seguir leyendo.

Reflexión gastronómica


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba