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Ponzano es el territorio de Paco: Aquí se viene a comer

Tengo un amigo que siempre marca los miércoles en el calendario. Él dice que va a casa de un amigo, y no miente. Sé que va a un pequeño restaurante donde se sabe tratar bien a la gente y donde se da de comer sin tonterías. Este restaurante, situado en la calle Ponzano de Madrid, resume en una sala la experiencia de comer en una típica casa de comidas madrileña.

Cumple todos los requisitos. Primero, el sitio. Aquí se va a comer. La decoración es bonita, pero no debe distraernos de lo importante. Segundo, el dueño. Aquí siempre está Paco y muchas veces con su mujer Melania. Aquí no hay presencias virtuales, ni “holografías” gastronómicas. De madrugada en Mercamadrid, a media mañana en la cocina y al mediodía en la sala, porque a los clientes les gusta que Paco les recomiende el guiso de referencia para cada día.

Para muchos, Paco sigue siendo el chico del bar de la esquina, porque casi le salieron los dientes detrás de esa barra de bar conde trabajaba con su familia. Por eso sabe lo importante que es el cliente de cada día. Su menú de 16,50 euros lleva clientes de cualquier oficina hasta Chamberí y los miércoles que hay cocido, aunque no todos, se corre la voz por las oficinas para aliviar las tensiones del Excel, el IVA y el “venía”. Y los fines de semana, por sus 22 euros, no merece la pena volver a casa a cocinar después de una sesión de cañas por la calle donde mejor se tira la cerveza en todo Madrid.

Muchos saben que aquí se cuidan las legumbres como el manjar que son, porque se valoran los platos de cuchara. Esas lentejas, esos garbanzos y esas alubias que alegran la vida en invierno y en verano. Cada placer tiene su tiempo. Las setas se perfuman con una buena carta de aceites y se puede tomar escabeches cada día de la semana porque siempre hay alguna sorpresa.

Ese bonito con tomate, esos callos a la madrileña con aroma de puchero o esas croquetitas de jamón con el tamaño justo para un bocado. El buen uso del aceite y el vinagre nos permite recuperar la memoria de aquellos boquerones fritos o en vinagre, cuando eran comida de pobres. También eran de pobre las mojellas, casi siempre de cordero, que pueden competir con un buen cogote de merluza a la bilbaína o un bacalao al pil-pil. ¿Adicto al bacalao? Pues pide pimientos rellenos.

Restaurante Ponzano

www.restauranteponzano.comCalle Ponzano, 1228010 MadridTlf. 91 448 68 80Tipo de cocina: tradicional con aires urbanosRecomendación: callosPrecio: 35 €


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