Macro Matters

La trampa bajista de la libra

Hoy veremos una de esas escasas oportunidades en que se puede mostrar claramente una trampa financiera en que los especuladores se quedan pillados por seguir analogías sin fundamento basadas en hechos del pasado mal interpretados.

La trampa especulativa

Una trampa suele definirse como un engaño, un juego, dispositivo o una táctica pensada para atrapar incautos o ilusos o para poner a prueba a hábiles jugadores amantes del riesgo. En los mercados financieros hay trampas alcistas (bull traps o trampas para toros) y trampas bajistas (bear traps o trampas para osos); un ejemplo de trampa alcista muy común en España es la inmobiliaria, donde, desde 2007, vendedores de inmuebles han rechazado propuestas de compra con descuento porque siempre aparece algún brote verde de políticos o analistas interesados, dejándoles entrampados una y otra vez.

El evento Soros

En el caso de la libra, el cebo fue la oportuna referencia a la vuelta de George Soros a escena en un momento en que se publicaban malos datos sobre la economía británica, con lo que algunos pensaron que se derrumbaría su cotización. Aparte de alimentar la vanidad del viejo tiburón, que seguro le pegó algún mordisco al malentendido, ¿de qué nos están hablando cuando nos incitan de esa forma?

Si se fijan en el primer óvalo rojo de la gráfica anterior verán que en 1992 la Libra cayó súbitamente cerca de un 30% al pasar de un cambio de cerca de 2 dólares a 1,4, haciendo que el Reino Unido abandonara la llamada serpiente monetaria europea, que era un acuerdo político por el que países de Europa se comprometían a mantener el valor de sus monedas dentro de una banda de fluctuación: el escenario ideal para un especulador. 

La gran diferencia con la situación actual es que entonces la libra estaba sobrevaluada y el Gobierno británico no tenía munición para mantener encendido aquel farol cambiario, así que, cuando se hizo evidente la recesión de 1991, la devaluación estaba cantada. Hoy esa corrección de la libra ya se dio en 2007-2008 y, como vimos al hablar de La cuesta británica, aunque es cierto que los datos de la economía real británica no son buenos, gracias a la globalización, a la enorme expansión de las economías emergentes y a la revolución de las tecnologías de la información, la City, hoy, es algo muy distinto de lo que fue en 1992 y está consiguiendo mantener una situación cambiaria muy difícil.

Trampa para osos

Los osos, como se conoce a los bajistas, llevan ya casi un mes metidos en un cepo que, como todos y salvo milagro, no tiene salida indolora. Tiene su lógica, ya que, además del error de diagnóstico macro-global y de las analogías irracionales comentadas, la formación técnica de la divisa había construido una traicionera formación de bandera o pendón.

En la gráfica anterior la flecha roja descendente marca máximos decrecientes por la presión de los bajistas, mientras que la flecha verde marca mínimos crecientes por la presión alcista de los toros, ambas en curso de colisión y cuya resolución se empezaba a hacer inminente; la discrepancia de criterio entre unos y otros es si la bandera está invertida o no, porque si lo estaba, rompería a la baja, si no, lo haría al alza. Ese es el escenario de la guerra, veamos ahora la batalla que nos ocupa. 

Puede decirse que la fecha de esa trampa en el trading apalancado comenzó cuando, el día 22 de febrero, pasado Moody’s quitó la triple A al Reino Unido, los bajistas, empezaron bien con triunfos ese 22, el 1 de marzo, luego el 6 y el 7 hasta que el 13, cuando habían tragado bien la carnada, les dieron un revolcón y se van llevando una cornada tras otra de los alcistas; la última el pasado 22 de marzo, cuando la cotización aguantó la advertencia de otra agencia, Fitch, que adelantaba una posible degradación de su triple A, tampoco le afectó dos días antes el muy agresivo y excelente debate de presupuestos en los Comunes. La rotura al alza de los 1,5 dólares pareciera indicar victoria para los toros y que los traders bajistas se han ido a lamer sus heridas en espera de mejor ocasión.

¿Paridad con el dólar?

Hecha la salvedad legal de que cualquier inversión es responsabilidad suya, mi opinión hoy es que esa marca, 1 dólar por cada libra, que sería el equivalente a un nuevo evento Soros, es del todo improbable. La libra tiene un suelo sólido entorno a 1,4 dólares (línea punteada azul de la primera gráfica) y que, salvo algún suceso geopolítico, no la perforará, incluso con malos datos macro o con una corrección en los mercados financieros; así que lo más probable es que, a la espera de que la economía británica mejore, la cotización de la libra siga su traslación lateral por esa traicionera formación de bandera.


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