Macro Matters

Los tipos de Yellen y el euro

Desde el anuncio del Taper o fin paulatino del Quantitative Easing (Q.E.) en Estados Unidos, en mayo del año pasado, la preocupación general en el ámbito económico se ha centrado en que pudiera causar tensiones monetarias que llevaran a un parón del crédito, provocando una recesión que frustrara la recuperación americana; por otro lado, el fin del Q.E. también anuncia subidas de tipos. Pues bien, dado que ese proceso tendrá repercusiones en Europa, hoy lo exploremos y evaluemos sus riesgos.

¿Se secará la banca?

Es un riesgo. De continuar el crecimiento económico, al acabarse el Q.E. podría ocurrir esa posibilidad; sin embargo, si atendemos a la acumulación de tesorería y reservas excedentarias de la banca americana, esas que acopia por encima de los requerimientos del Banco Central, sorprende encontrar que (ver siguiente gráfica), a pesar de la reducción paulatina del Q.E., éstas siguen creciendo, aunque de forma menos estable que cuando el Q.E.3 iba a todo ritmo. No parece pues que en esta área vayan a producirse problemas que afecten al crédito.

Como pueden ver en la gráfica, cuando empezó la crisis de las subprime las instituciones financieras no tenía dichas reservas excedentarias, algo que las llevó casi a un pánico de liquidez, produciendo fuertes contracciones del crédito y venta de activos financieros, generando la crisis de los repos y un efecto en cadena sobre el resto de valores negociables. Escarmentados por aquella experiencia hoy acumulan enormes cantidades de liquidez, unas sumas que si las comparamos con los activos liquidables de Estados Unidos tampoco son tan altas pero que son un importante colchón en caso de necesidad.

¿Fin de la expansión monetaria?

También podría pensarse esto, ya que si termina la expansión cuantitativa o Q.E. sería lógico esperar un  parón en el crecimiento de la cantidad de dinero; sin embargo, cuando observamos la estadística (ver siguiente gráfica), vemos que eso no ocurre y que el Taper prácticamente no ha afectado su crecimiento, que mantiene desde hace más de un año una velocidad de crucero en torno al 6% anual. Dicho crecimiento es algo más alto que el del PIB nominal, que está en torno al 4% anual, lo que siempre levanta preocupaciones por la inflación de activos, pero que al ser tan moderada la diferencia no paree ser la causa principal de la misma. Podemos pues concluir que, salvo algún evento adverso extraordinario, tampoco hay riesgos de una menor cantidad de dinero en la economía americana.

La causa de este crecimiento casi autónomo de la cantidad de dinero hay que buscarla en la buena marcha del crédito, ya que en este sistema monetario el aumento del crédito la expande según las necesidades del mismo, estando el mayor peligro en que las entidades financieras no otorguen crédito sano, pero ese es otro frente de guerra. En la siguiente gráfica pueden ver los créditos concedidos en Estados Unidos por trimestre, tanto comerciales como industriales, por los bancos comerciales y que, salvo el salto del último trimestre de 2013, va camino de unos niveles similares a los pre-crisis; en cuanto al crédito total, lo vimos al tratar El credit crunch globaly la conclusión es similar: el ritmo de crecimiento es normal.

La FED, a piñón fijo

Estas inmensas estructuras burocráticas, pagadas por todos, que se suponen tienen una gran acumulación de materia gris y talento (no se rían), formado a coste nuestro, son en general lentas salvo crisis y urgencias muy evidentes y cuando tienen decidido un plan lo van ejecutando casi automáticamente y si, como vemos, los cambios introducidos no tienen efectos indeseados, seguirán con su programa, siendo muy difícil que alguien les detenga; algo que nos permite evaluar sus previsiones sobre el tipo básico de intervención de la FED, que hoy está en el 0,125 de media.

Previsión de tipos de la FED

La FED tiene sus previsiones de empleo, inflación y de crecimiento del PIB real, y con esa evolución del PIB nominal los miembros de su directorio acuerdan el tipo de interés de intervención. Pues bien, a fin de estimar la curva de tipos dela FEDhe tomado la mínima de consenso, es decir, aquella en que al menos 14 de los 17 miembros de su Directorio y Gobernadores están de acuerdo, aunque muchos prefieran una tasa mayor.

En ese grupo decisor hay tres miembros firmes partidarios de tipos muy bajos, a los que he descartado, el resto está todo de acuerdo en subir el tipo a partir del añoque viene a al menos el 0,85% y llevarlo por encima del 3% en 2017; una subida que veo poco realista hoy, ya que para entonces el enfriamiento lo preveo global, pero así lo ven ellos y es a ellos es a quien atiende el mercado, siendo la conclusión, tras la última comparecencia de Yellen, de un dólar fuerte, algo que también ha dañado la cotización del oro.

La devaluación de Draghi

Nunca fue santo de mi devoción y, tras sus últimas declaraciones afirmando que “los tipos (del BCE) estarían más bajos y por más tiempo que los de la FED(y del Banco de Inglaterra)”, algo que fue toda una declaración de devaluación, mucho menos; pero no tanto por lo último, si no por su mala supervisón y reestructuración bancaria, tan mala como la del Banco de España, donde pagamos sueldazos por que nos cuenten mal obviedades de una crisis que debieron evitar.

Pero no solo tengo esa objeción contra Draghi, porque suma y sigue, hay otra y es la siguiente: mientras por un lado crea facilidades cuantitativas para aumentar el crédito, por otro promueve la salida de capital con sus declaraciones, algo que le coloca en una carrera de expansión monetaria de difícil previsión; todo un contrasentido típico de un gestor público que no domina su oficio. Por esa razón, veo difícil que Europa pueda mantener unos tipos tan alejados de Estados Unidos y podríamos toparnos con poco crecimiento o recesión y tipos más altos que los actuales; un escenario harto difícil, pero con estos individuos uno puede temerse lo peor.

Solo nos queda pues alegrarnos, al menos, por los exportadores españoles que trabajan fuera de la Eurozonay de países que mantienen su tipo de cambio atado al euro, ya que nuestra moneda común parece seguir – con su lógica pausa por sobreventa - mi previsión de devaluación, una previsión que hicimos en solitario y que mis colegas han ignorado sorprendentemente (o no); en fin, al menos parte de nuestra exportación sacará partido del trabajo mal hecho por “nuestros” gestores públicos. Alegrémonos por esos exportadores, a los que ignoramos displicentemente, agentes claves en la salida de la crisis y cuyo éxito beneficia a todos.   


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