Macro Matters

¿Hasta dónde subirá el IRPF?

Si alguno pensaba que la última subida será la definitiva, me temo que se equivoca. La evidencia histórica demuestra que, tras una calamidad económica de dimensiones equivalentes a la que nos han impuesto nuestros dirigentes políticos electos, con sus fantasías mesiánicas de una tierra prometida convenientemente vendidas con analogías irracionales de corte europeísta, lo inexorable es que sea el Impuesto sobre la Renta el que lleve el peso del ajuste del lado de los ingresos fiscales.

Tres eventos históricos suelen ser los responsables de generar, solos o combinados, niveles de deuda pública equivalentes a la nuestra; ellos son: una guerra mayor prolongada, una debacle una debacle económica y una gestión alocada del sector público. Nuestra calamidad nos viene claramente de la última situación, donde un gobierno fantasioso e incompetente, unidos a un banco central y una banca pública regional politizados, permitieron y fomentaron la irracionalidad económica más evidente hasta niveles inimaginables.

Olvídense (o no) de la información oficial sobre Deuda del Estado, que a nuestros políticos, al no tener que trabajar para pagarla, les parece baja y que parece estar en el entorno del 70% del PIB; eso, si olvidamos al FROB, de cuyas cargas fiscales no se informa, el penúltimo crédito ICO a ayuntamientos, nos creemos el PIB del INE y si cerramos los ojos a los compromisos en pensiones, a toda una serie de entes y administraciones públicas deficitarias estructuralmente, difícilmente viables, que además prometen más de lo mismo y que acumulan deudas ingentes denominadas en una moneda fuerte que no controlamos.  

Como no se quiere atacar el problema de insuficiencia fiscal de raíz, esto es, ajustando y racionalizando el Sistema Político, Reconvirtiendo el Sector Financiero, Reformando el Banco de España, y modernizando el marco de relaciones económicas, pues tratan de salvar el Orden Cívico que provocó la Crisis, el ratio Deuda/PIB, el de verdad, seguirá aumentando inexorablemente.

Antes responder a la pregunta del título permítanme un comentario pertinente sobre el concepto de “renta”. La renta en Economía es algo más bien nocivo, es una forma de explotación económica y es un ingreso sin contrapartida productiva alguna, nada que ver, por ejemplo, con un alquiler o un dividendo, y hoy casi solo es posible en quienes viven parasitando del sector público. En nuestro país, la mentalidad rentista es una pandemia sui generis fomentada por la clase política que solo será reducida al mínimo con un Nuevo Orden Cívico que solvente nuestra insuficiencia fiscal crónica y estructural.

La Experiencia Americana:

Afortunadamente disponemos de forma fácil y gratuita, no como en la UE, toda la información necesaria para analizar la historia de las Tasas Marginales máximas del Impuestos sobre los ingresos personales, y además para un país que ha sufrido dos de los eventos referidos: guerras mayores prolongadas y debacles económicas sistémicas; en cuanto a mala gestión pública está por ver lo que harán con la reforma sanitaria. Dicha información la tienen ilustrada en la siguiente gráfica.

En ella pueden ver que el mito de nuestros políticos y analistas del Establishment de que es un país de impuestos bajos (línea negra), no es más que otra de las mentiras con las que han manipulado la opinión pública para obtener sus intereses egoístas; máxime si se considera que una parte importante del gasto sanitario es cubierto fuera de los impuestos. Allí, cuando ha habido que asumir la responsabilidad fiscal con todas sus consecuencias, se ha hecho; ventajas de tener un sentimiento nacional a la altura de las circunstancias. La emigración de fortunas por razones fiscales ha sido relativamente baja, pues obviamente es una mala idea; fuera no eres nadie y hace casi imposible una buena gestión de un patrimonio productivo a largo plazo, pero ese no es un tema para tratar aquí.

Cómo puede verse, para pagar la deuda de la Primera Guerra Mundial, bajo el Patrón Oro, el tipo máximo llegó al confiscatorio nivel de 77% en 1.918 (línea negra) y el Congreso lo fue normalizando según bajaba dicha deuda. Con el Crack del 29, la Crisis Fiscal consecuente les obliga a subidas semejantes hasta que los planes de estímulo y reformas de Roosevelt más la Segunda Guerra Mundial llevaron los niveles de deuda federal por encima del 110% respecto al PIB y, consecuentemente, los tipos máximos llegaron hasta el confiscatorio nivel del 94% del ingreso personal “marginal”.

Si les parece duro, ahora viene lo peor. Aunque terminada la Segunda Guerra Mundial se inicia un ciclo largo de crecimiento, la insuficiencia fiscal persistió y el tipo máximo estuvo en un 91% hasta 1.963. Quienes me leen saben que no me gustan las analogías, pero simplificando mucho diríamos que estamos, por el camino que vamos, y en términos de insuficiencia fiscal, en algo parecido a 1.941 pero con los deberes pendientes. ¿Cuánto nos quedaría de impuestos asfixiantes, 20-25 años? No tiene porqué ser así, pero por ese camino vamos y quienes pagaran las facturas no reaccionan; de hecho muchos sueñan con pasarle el muerto a los pobres y/o a las siguientes generaciones.

La ayuda Inflacionaria: que es la opción actual anglosajona y que algún opinador cebado con pocas luces no entendió lo que le explicamos al hablar de inflación y deuda, porque eso a nosotros no se nos aplica. Esa ayuda ocurrió entre el 1.964 y el 1.982 y en parte, lleva a Reagan al poder aupado por la Moral Majority del Condado de Orange (¡lo que puede hacer un “grupito” decidido!): los americanos, hartos de la confiscación fiscal y con la deuda a niveles bajos, aplican una reforma radical de los tipos y su progresividad.

La Progresividad Fiscal:

A la hora de resolver (eso se les da bien) la insuficiencia fiscal sistémica en cada Crisis, los americanos han atendido a dos criterios: la justicia en las cargas y la eficacia fiscal, ambas mejoradas con la progresividad traída con las aportaciones de Keynes sobre Propensión Marginal al Consumo. Parece que algún listillo con influencia que tiene casi convencidos a Montoro y Rajoy de subir impuestos a los pobres y de que apuesten por más regresividad fiscal: vale, no problema, eso solo adelanta y empeora lo inevitable, pero por las malas; el paro actual les parecerá “razonable”, pero como a ellos y a los suyos eso no les afectara nunca; al Pueblo ajo y agua: pues habrá caceroladas.

En la siguiente gráfica tienen las curvas de tipos marginales impositivos en Estados Unidos, según “renta” actualizada a dólares de 2.011, para los distintos momentos claves señalados con líneas punteadas azules en la gráfica anterior. Cierto que no tienen IVAs confiscatorios como en la UE, si no impuestos moderados a las ventas; aunque también los Estados de la Unión pueden sobre-gravar los ingresos personales, algo que ya hace aquí la casta política regional, que prefiere cerrar hospitales antes que meter en cintura a sus camaradas de la impunidad judicial.

En la primera presentación sobre perspectivas fiscales, allá por 2.009, previmos una serie de aumentos progresivos de impuestos directos e indirectos y alguien, que no entendió nada, me llamó socialista (puede que tampoco sepa lo que es el Socialismo); pues el panorama ha empeorado. El camino que se sigue es abrasar fiscalmente al Pueblo para financiar reforma financiera Ordoñez y unas rentas (estas sí) políticas, en vez de buscar el Bien Común reconvirtiendo el Sistema Financiero para solucionar la insuficiencia fiscal sistémico.

El resultado de lo anterior hará las delicias de la izquierda millonaria a la sombra del Estado, represora del potencial económico español y promotora una sociedad suicida; será su nirvana fiscal. Tendremos fuertes aumentos adicionales a partir de rentas anuales medias (¿30.000 €?) y confiscatorios para cuadros directivos (¿a partir de 70.000 €?) públicos y privados (ver línea amarilla punteada), es decir, de la clase dirigente, que sigue prácticamente en el mismo enfoque que nos trajo hasta aquí; no entro en más detalles de la tarifa para no hacerle el caldo gordo a las termitas del Reino. Peor que la que dejó Carter en 1981 por la inmensa deuda pública.

A largo plazo (más de diez años), por el camino que llevamos, prefiero no contarles nada más pues entran temas demográficos y ya tengo sobrepasados mis límites niveles de saturación de Ciencia Lúgubre.


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