Macro Matters

El shekel y el león de Judá

La semana pasada nos centramos en aspectos demográficos y en los efectos del cambio generacional en Israel, hoy, en esta segunda parte, lo haremos en las enseñanzas de ese cambio, en el presente de esos excelentes resultados y sus oportunidades comerciales y nos compararemos con ellos, no con ánimo derrotista, si no para ilustrar lo bien que lo podríamos hacer.

Un primer contraste

Israel y España parten en la década de los cuarenta con dos territorios muy pobres, uno inerte y el otro destruido, ambos hicieron enormes esfuerzos sobre el mismo y hoy, tienen una renta per cápita similar, pero Israel tiene mejor pirámide de población y un 7% de paro, mientras aquí, de no ser por la emigración, podríamos estar cerca del 30%, allí son acreedores con el resto del mundo por cerca del 30% del PIB y España es deudora más de un 100%: todo un desastre de gestión.

Como vimos la semana pasa, a principios de los 80 del siglo pasado la economía de Israel estuvo a punto de colapsar por el mesianismo político, pero se produjo un cambio generacional que solucionó el trance. En ese momento España estaba muchísimo mejor que Israel pero optó justo por lo contrario, más mesianismo político, y en eso seguimos con extremos como el catalán, aunque Andalucía también lo perpetúa a su manera.

En su crisis ellos padecieron la hiperinflación y nosotros, al estar en el euro, tenemos una espiral de insuficiencia fiscal de libro, de difícil solución, que nuestros gestores ni vieron, ni quieren verla, ni la verán, incluso cuando les estalle en la cara y miren que hemos dado la paliza advirtiéndolo. ¿Qué hizo esa nueva generación israelí?

Pragmatismo y reforma financiera

Dejarse de inventos mesiánicos (el penúltimo). La Economía es una ciencia no una ideología, ni un credo político y el voluntarismo alejado de la realidad solo lleva a la ruina. No creo que fueran conscientes de la fase del ciclo largo en la que estaban, porque, aunque un 20% de los premios Nobel hayan sido judíos, ese esquema teórico alcanza solidez científica posteriormente; pero lo que sí hicieron gobierno, sindicatos y banco central fue ajustarse a la realidad, no imprimir moneda para financiar directamente el déficit, ajustar el gasto público a los ingresos aun estando en situación bélica y evitar indexar salarios de forma general (la pretendida 'devaluación' interna nuestra es una indexación negativa generalizada y encubierta), pero sobre todo crear las condiciones empresariales y sistémicas que permitieron aprovechar el ciclo económico de los negocios, generar empleo e ingresos fiscales.

De interés especial es su reforma financiera, ya que, como debería ser evidente (salvo para los mesiánicos), a mala gestión bancaria: malos resultados económicos (¿nuestra última metedura de pata?). Tras nacionalizar los cuatro primeros bancos, que son utilizados para orientar todo el sector (¡cuántas veces lo hemos pedido!), hacen una buena reforma financiera (las hay buenas y malas y la actual española es mala) y, por ejemplo, nunca permitieron que se uniera la banca de inversión con la comercial, cosa que les libró de la debacle del 2008, aunque lógicamente no de su recesión global.

Aquella reforma financiera permitió que florecieran las instituciones de capital riesgo haciendo posible que los viveros de empresas obtuvieran financiación para luego invadir Wall Street, algo que, como una bendición, fue ideal para aprovechar el último impulso del actual ciclo largo con la expansión de las tecnologías de la información, telecomunicaciones y biotecnología, formándose el conocido Silicon Wadi,segundo centro del mundo en nacimiento de empresas tecnológicas, y una industria de hedge funds floreciente y sana, con lo que van camino de establecerse como centro financiero global.

Nuestras cajas podrían haber hecho eso, antes y ahora, pero el afán enfermizo de nuestra casta por controlar las fuentes de riqueza lo impide y, para mayor escarnio, cuando sus economistas palmeros proponen soluciones invitan a que nos vayamos de nuestro país, o la última: “¿por qué no te quedaste en Israel?”.

Resultados Económicos

Tras una década de esfuerzos (nuestra casta nos hará perder al menos una) redujeron la deuda pública, crecieron a un ritmo alto con baja inflación, se han globalizado muy bien a pesar del veto de los vecinos, absorbieron inmigración equivalente a un 30% de la población activa (más que nuestro paro proporcional), ya no tienen que sablear a la diáspora, pueden incluso mirar a Oriente y soltar lastre en Occidente y, como se decía con humor negro en los 90, "han despegado como un cohete, van como un tiro y aquello va a ser la bomba", cosa más que predecible a poco que se les analizara objetivamente.

Hoy han resuelto su insuficiencia fiscal estructural (línea morada, gráfica anterior) y tienen superávit estructural en sus transacciones exteriores (línea roja), que mejorará por los importantes descubrimientos de gas y, aunque menores, de petróleo. ¿Se lo fundirán como haría nuestra casta en proyectos mesiánicos para engordar sus cuentas en Suiza? Ni de lejos: crearán un fondo para las generaciones futuras, una reserva estratégica y reducirán su dependencia energética y, como estoy seguro que allí conocen el mal holandés, evitarán que esa riqueza destroce su estructura industrial, muy parecida a la suiza; para quienes piensen en exportar allí, la pueden ver en este enlace:mapa comercial de Israel.

El Shekel: moneda fuerte

Lo es por fundamentos con independencia de los descubrimientos de hidrocarburos que aún no han empezado a dar sus frutos. El shekel (peso) es una denominación monetaria que viene de los Acadios y en su actual encarnación viene de quitarle tres ceros al viejo shekel un 1º de enero de 1986. Se crea dentro del plan para salvar al país de la hiperinflación, perdió mucho valor mientras reducían la inflación, pero a partir del 2002 experimenta una fuerte revaluación acorde con sus fundamentos

Técnicamente está haciendo una formación triangular y, con la salvedad legal correspondiente, si el Banco de Israel no consigue mantener el shekel en torno a los 3,5 por dólar, puede romper como hizo en el soporte de 4,25 shekels (óvalo grande, gráfica anterior) yéndose al siguiente, en los 3 shekels por dólar (óvalo pequeño). Aunque vamos tarde es una situación buena y que ayuda a quienes busquen establecer redes comerciales para exportar allí. Como vimos en el caso de Suiza y el franco, Israel es otra demostración de competitividad económica con moneda fuerte.

El león de Judá y los corderos de Hispania

No puedo cerrar el artículo sin denunciar, aunque sea superficialmente, dos lacras comunes. La primera y más abominable, incluso avalada por cierto clero, es sin duda la de quienes por un lado hacen analogía de la tierra prometida y el pueblo elegido y por otro hacen una política similar a la de sus verdugos que, salvo secuestros, cuentas en Suiza, tiros en la nuca y bombas, es de baja intensidad, como la “limpieza étnica” de emigrados por esa política. 

La segunda, menos grave, justifica el éxito israelí en la manida conspiración judía y su dominio de los Mass Media, idea importada de la vieja Europa pero absurda para cualquiera que conozca la evolución de la estructura industrial de la prensa americana, creadores del periodismo moderno y cuando además, gracias a internet, crecen quienes no se fían de los pingüinos a la turca de los conglomerados y prefieren medios libres y fiables. El gran apoyo exterior de Israel, mayor incluso que el AIPAC, está en otro sitio: una pista, pero ese es otro tema; aún así, están mucho peor que Singapur.

España podría tener una economía sana y pujante, seis veces la israelí, y rugir como un león, que para eso lo tenemos en nuestro escudo, pero antes debe sacudirse los falsos valores que nos llevan como corderos al matadero. Mi análisis, soluciones económicas y políticas están en este blog: úsenlas. 


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