Macro Matters

2016 y la recesión de Obama

Si así fuera, cerraría su presidencia en crecimiento negativo, que fue como la empezó, pero con la gran diferencia que entonces la crisis era heredada, producto de una mala liberalización y supervisión del sistema financiero, tema que ya venía de las malas reformas de Clinton y que se exacerbó con las políticas de estímulo de Bush y Greenspan tras el crack punto-com, mientras que hoy de lo que se trata es de cosechar su trabajo estructural.

Pero no adelantemos acontecimientos, que ya habrá tiempo para analizar el legado de Obama. Lo que sí sabemos es que la economía mundial y la americana están en fase de desaceleración (lo hemos tratado en distintos trimestres) y que tras ella viene la recesión; así que hoy analizaremos la estadística a ver qué nos dice, pensando sobre todo en que muchos empresarios y directivos ya deberían tener listo el plan de acción para el año que viene y, siempre aparte, en el comercio minorista, que deben ir ya como locos con la campaña de Navidad, que esperemos les sea fructífera y la aprovechen correctamente.

¿Los primeros signos?

Según los datos adelantados del tercer trimestre (ver siguiente tabla), la economía creció un 1,5% gracias sobre todo al crecimiento del consumo y, en menor medida, del gasto público (que incluye el gasto en inversión pública) y, dicho así, preocupa, pues, además de recordarnos el nirvana y los mantras de la izquierda, con los efectos negativos que tienen en la confianza de los ciudadanos, ese es un camino con poco recorrido si el aparato productivo no se transforma adecuadamente.

También hemos de considerar que esa tasa anualizada, tan del gusto de analistas y burrocratas y que es la estadística dominante en los medios, la calculan multiplicando la variación porcentual de un trimestre respecto al anterior para luego multiplicarla por cuatro y “anualizarla”. Aún así, la caída de la Inversión es una llamada de atención que luego trataremos.

Como tal vez recordarán, mi criterio es que lo correcto es calcular la variación respecto al mismo trimestre del año pasado y, aunque en el caso americano no es tan acusado, piensen por ejemplo en España, donde hay dos trimestres potentes (II y III) y dos flojos, sería absurdo usar ese método con el primer y segundo trimestre, por ejemplo.   

Si nos fijamos en la tasa de crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior, observamos que se registra un crecimiento del 1,16%, el menor desde el 2010. Además, ha vuelto a caer por debajo del 2%, cota que antiguamente (antes de 2011) indicaba más de un 70% de probabilidades de recesión, pero como ha habido una restructuración económica allí, esa probabilidad está “en veremos”; también es verdad que dicha restructuración fue principalmente en el sector energético (que vimos y criticamos), que ahora está en crisis, por ello habrá que estar muy pendiente al dato del cuarto trimestre.

Inversión y recesión

Las recesiones, salvo guerras, catástrofes naturales o shock externo, suelen venir por correcciones en un exceso de inversión y/o por una crisis de confianza, normalmente de origen político, dos factores que suelen retroalimentarse.  Afortunadamente, allí no hay tanto loco como aquí o Grecia, donde no cabe un pirado mas

Como se ve en la gráfica anterior, aunque el total hace techo, no hay ningún componente de la inversión privada, salvo estructuras no residenciales (línea granate) por la crisis del fracking, que tenga pendiente negativa; el resto va correctamente y “equipo no residencial” (línea roja) aguanta bien a pesar del frenazo en el sector energético. Tema distinto es la calidad de las inversiones con unos tipos de interés tan bajos y el riesgo de “burbujas”, cuestión que conocen muy bien y, de ser así, la corrección será fuerte y rápida; de nuevo, tendremos que estar, trimestre a trimestre, muy pendientes de la estadística.

Ajuste de inventarios y recesión

No suele ocurrir, pero puede ser causa de recesión que una reducción de inventarios (los inventarios son una forma de inversión también, pero de muy corto plazo), cuando el crecimiento de fondo es muy bajo y que, ante un exceso de inventarios por debilidad de la demanda o una mala estimación de la misma, se tenga que reducirlos, afectando la cadena de valor aguas arriba y generándose un proceso de recesionario, con crisis de confianza, parón de inversiones, empleo, etc. Ese fue el riesgo en el primer trimestre, cuando dio una señal muy mala, parecida a la del 2008, pero el sistema lo ha digerido bien.

Aterrizaje suave

Hay muchas señales de enfriamiento, incluso Draghi, en su comparecencia última en el parlamento europeo, volvió a dejar de palomear y, con su agresividad anti-deflacionaria, produjo un bajonazo del Euro y también afectó a las materias primas. Todos sabemos los problemas de los emergentes, que les falta la crisis de deuda, más los de China, que la puede liar en Asia con un Japón moribundo y hemos de considerar que todos esos factores se agravarán en 2016.

Finalmente, el año que viene será electoral en Estados Unidos y renuevan Presidente, Cámara de Representantes (allí sí lo son, no como aquí que representan al que hace la lista electoral y así nos va) y un tercio del Senado, con lo que es de esperar que intenten evitar la recesión para renovar mandato; otra cosa es que lo consigan. Por ello, habiendo pasado ya la parte buena de este ciclo de crecimiento internacional, mi escenario base para 2016 es un aterrizaje suave en Estados Unidos que afectará a Europa en la segunda parte del año, sobre todo el último trimestre, cuando las incertidumbres políticas y económicas serán máximas.

En cuanto al ataque de los asesinos el pasado viernes trece, decir que solo es el principio de los dolores de un 2016 que se anuncia bastante complicado y que tendremos  que abordar bajo una rebelión nacionalista y un gobierno débil. Menudo año el 2016.


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