Macro Matters

La pertinaz iliquidez

Como muchos recodarán, hubo un tiempo en que solo quedaba confiar en que la Providencia enviara lluvias para solventar los problemas de agua y hoy, lamentablemente, al estudiar la situación crediticia, nos encontramos abandonados a lo que el sistema dé de sí en términos de liquidez, ya que en términos de la solvencia y estructura del sistema financiero siguen sin resolverse los problemas de fondo. Veamos pues la liquidez del sistema.

Liquidez según el MEC

Esa variable la tienen en la gráfica siguiente medida por el parámetro M3 (según criterios del BCE) y como se puede ver va mal. Entre enero de 2012 y enero de 2014 ha caído un 7,7% y, aunque la inflación (o la deflación) no es solo un fenómeno monetario, pues tiene determinantes cíclicos y de formación de precios según estructuras de mercado, dicha reducción es un claro anuncio de deflación de activos y bienes de consumo, que se añade además a la mala situación crediticia que padecemos desde hace cinco años. Nada nuevo y todo muy previsible, pues así lo hemos venido denunciando desde 2009, ya se ve que con poco éxito.

Contra toda norma, el Banco de España (BdE) no informa públicamente de esta variable, la M3, sino que se la suministra al Ministerio de Economía y Competitividad (MEC) y dicha estadística se encuentra en la web del Ministerio de Hacienda. Galimatías burocráticos aparte, hay que decir que en 2010, cuando publicamos un análisis sobre los determinantes monetarios de la política económica en España (¿creen ustedes que eso es importante?), que en ingles titulamos La pesadilla monetaria española, expresamos nuestra queja de que el BdE no calculara entonces dicho parámetro y tuviéramos que hacerlo nosotros por nuestra cuenta y riesgo; por lo visto alguien en el MEC ha conseguido que lo hagan, pero solo desde el 2012 no sea que se hernien.

Evolución de la liquidez

Visto lo que han dejado hacer desde el BdE con nuestro sistema financiero no me extraña la cortedad en los datos. Tampoco me extrañaría que trataran la cantidad de dinero en el Eurosistema como si fuera un gas que se expande y llega a todas partes, en vez de como un líquido, que reposa y descansa en según qué lugares (el quid es crearlos).

¿Y entonces cómo la estudiamos correctamente? Lo primero sería ver una serie más larga, como en la siguiente gráfica, usando la metodología del 2010; lo haremos porque la liquidez no es algo mecánico y exacto; además, como ya hemos visto el balance de la economía española, luego podremos abordar el desequilibrio financiero de los activos más líquidos.

Llama la atención el salto del 2012, pero no se alarmen, simplemente es efecto de las compras de activos del programa LTRO del BCE, que nuestro sistema digirió con la voracidad esperada, pero que no aumentó la liquidez y así lo ilustran ambas gráficas. En nuestra serie la reducción es cercana al 14%, quedando por debajo de la existente en 2008. Por otro lado, si quitáramos esa financiación excepcional del BCE de la estadística, la similitud con la M3 de Irlanda, cuyo banco central si publica la M3, es ciertamente preocupante.

Desequilibrio en activos líquidos

No se puede negar que dicha inyección del BCE ha sido un puntal muy útil a nuestro sector financiero. ¿Pero, ha mejorado la situación estructural del sector? No, de hecho ha empeorado y es lógico, pues como tantas veces hemos dicho nuestro sector bancario no necesita una reforma, necesita una restructuración en toda regla; por ello, ya antes de que De Guindos fuera ministro dijimos que su plan era ruinoso, así que no nos sorprende.

Súmele a esa mala gestión que ahora vuelven a proponen esquilmar a los españoles con otra subida regresiva del IVA (por tercera vez), dentro de una larga lista de malas ideas, y ya me dirán como cavando se sale del agujero en que nos han metido, esta legión de servidores públicos enriquecidos a nuestra costa. Hemos de pensar, además, que debido al empobrecimiento general, en parte inducido, la población ha tenido que consumir sus saldos líquidos y expoliándolos otra vez solo desequilibrarán más la economía, aspectos sociales aparte; vamos, que tampoco hace falta ser Henry Ford para verlo.

Ese desequilibrio de activos líquidos de la gráfica anterior, próximo al 35% del PIB, es todo un anuncio de una contracción monetaria (adicional) a futuro y es la parte de más corto plazo del desequilibrio total de casi el 100% del PIB, que vimos recientemente; un desequilibrio que no deja de crecer y es normal, pues, entre otras cosas, se utiliza endeudamiento externo para hacer los regalos del SAREB y del FROB a costa del contribuyente. ¿Cómo se solucionará eso?

La España de los mercaderes

Decía Adam Smith que en sociedades similares a la nuestra todos somos mercaderes ya que, con independencia de como estemos vinculados a la producción de bines o servicios, nuestro bienestar depende de lo bien que hagamos nuestras transacciones comerciales; en contraste, frente a una mayoría de españoles que simplemente quieren trabajar hay una legión de vividores que venden ideologías de que caerá el maná, cuando lo que urge son otros valores, aparte de que es falso.

España tiene una fuente de liquidez primaria en su superávit comercial exterior, que al llegar al sistema bancario español se expande vía créditos, financiando la actividad, permitiendo reparar los balances, crecer, recaudar más impuestos y un largo etcétera. Pero claro, eso exige un sistema financiero bien estructurado, que canalice el ahorro hacia las actividades productivas y en esto, tanto la banca como el gobierno, lo han hecho y lo siguen haciendo muy mal.

A pesar de eso, el superávit comercial va bien gracias a muchos sacrificios en consumo, a nuestros exportadores y todo sin que se haya reestructurado el sector financiero, enfocándolo hacia la financiación del negocio exterior, que tiempo ha habido para hacerlo; pero aún nos falta mucho, pues esos 7.500 millones del 2013 no son ni el 1% del desequilibrio financiero, que además es creciente, y requerirían más de 120 años para taparlo.

El peso de la casta

Ante la evidencia de esa realidad y sus dificultades tenemos por un lado unos sindicatos que siguen en la pura evasión, lanzando slogans como el de “contra la Europa de los mercaderes” - si al menos fuera eso –, mientras uno de sus líderes, que hizo carrera en el sector naval, estuvo de crucero por aguas propiedad de nuestros competidores nórdicos, y por otro, a la patronal, que vive en un mar de contradicciones entre los intereses errados de una banca obtusa, los de parte del sector energético y los sanos intereses de la economía productiva.

Por si fueran pocas esas disfuncionalidades, desde la política surgen casos mucho peores, desde el escándalo de los EREs a las cuentas en Suiza de políticos corruptos mientras se promueve la destrucción del país ahuyentando inversiones y emprendimientos, y así un largo etcétera. Añádanle después una maquinaria de propaganda y un ejército de paniaguados, financiados con dinero público, dispuestos a defender lo que haga falta antes de aceptar las exigencias de la realidad.

Hay salida

Una familia, una empresa o un país pueden tener un desequilibrio de la proporción comentada, pero si se ve buena gestión, inversores y acreedores colaboran y facilitan la salida; lamentablemente, ese no es nuestro caso y siguen manteniéndose los viejos y fallidos esquemas de acción, públicos y privados, cuyos resultados pueden verse, también, en la tasa de paro.

Nuestra situación de iliquidez exige que aumentemos y mantengamos ese superávit comercial multiplicándolo por siete, pero para eso se requieren acciones según los intereses de los ciudadanos y éstas no se tomarán mientras se siga con un sistema electoral no representativo; cambiarlo sería el primer paso de un largo camino, el único que tiene futuro. 


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