Macro Matters

El nuevo sol del Perú

Como es conocido, el Perú fue uno de los dos grandes virreinatos españoles fundados sobre los dos grandes imperios nativos de las Américas y, tras su independencia, al igual que México, perdió una gran porción de su territorio en su primer siglo de existencia. Posteriormente, en el siglo pasado, inició un proceso de desarrollo que se vio truncado y, tras padecer una dura crisis económica, que incluyo varios años de hiperinflación, terminó con un duro ajuste que le dejó en una posición ideal para aprovechar el actual ciclo de las commodities. Hoy repasaremos esa experiencia, ya que está en el amanecer de un nuevo Ciclo Generacional con condiciones para alcanzar el desarrollo económico y podría hacerlo incluso mejor que México. 

Iluminismo, mitos y corrupción

Todos los países, en su proceso civilizador, buscan que la vida política esté regida por el poder civil independizándose de los estamentos militares y religiosos. En el Perú, como en muchos países latinos, ese proceso ha sido liderado por una concepción que confunde la Ilustración (Enlightenment, iluminación) con la Revolución Francesa, un error al que se uniría posteriormente el dogma político del comunismo y, del ciclo generacional que dejan atrás, quedan dos figuras políticas claves que aún dañan su devenir, ellos son:

Víctor Raúl Haya de la Torre, economista, antropólogo y pensador político, antiguo alumno de Oxford y de la London School of Economics and Political Science, fue candidato presidencial del Partido Nacionalista Libertador y posteriormente, en claro ejemplo de mesianismo político, fundó la Alianza Popular Revolucionaria Americana o APRA, con himno marsellés (vean sino el enlace y el mesianismo de su letra), miembro de la Internacional Socialista y promotor de Indoamérica. En su tumba reza: Aquí yace la luz.

El otro personaje es Juan Velasco Alvarado, militar y dictador que, aprovechando la polémica sobre la pérdida de la página 11 del acuerdo con la petrolera americana IPC, derroca a Fernando Belaunde Terry en 1968. Aunque los militares, en general, eran enemigos del APRA por los crímenes de la Revolución de Trujillo del 32, les copian buena parte de su programa social-nacionalista, forman el Gobierno Revolucionario de la Fuerzas Armadas e inician un programa populista con fines autárquicos que nacionalizó desde la banca a la prensa aliándose con la URSS. Esta dictadura tuvo su influencia en las crisis de Chile y hoy en el chavismo. El régimen cayó en 1979 convocando los militares una Asamblea Constituyente cuando el precio de las commodities ya no puedo sostener su delirio económico.   

Además, allí como aquí, hay políticos, con verdaderos adeptos, que mezclan nacionalismo y socialismo enalteciendo al pueblo con un enemigo exterior, en este caso los EE.UU., y uno interior, la “burguesía”, en realidad la clase media, manteniendo a los ciudadanos, verdaderos corderos entre lobos, enfrentados o entretenidos con paraísos imposibles mientras destruyen un país para robar y hacer suculentas fortunas. 

Del delirio a la búsqueda del equilibrio

El régimen de Velasco Alvarado fue tan letal que incluso llegó a destrozó la industria pesquera peruana, una de las primeras del mundo. El agravamiento de la oferta interna y unos peores precios de las commodities aceleraron la crisis, que dejaron a los civiles, llegando a su culmen con la hiperinflación, que alcanzó 3400% en 1989 con el primer gobierno del aprista de un joven y delirante Alan García.

Ante tal crisis y la explosión del terrorismo, principalmente de Sendero Luminoso, que dejó unos 30.000 muertos, los peruanos eligen en 1990 al peruano-japonés Alberto Fujimori, apodado el chino, quien demostró que se podía vencer al terrorismo y la hiperinflación a un tiempo, que se dio un autogolpe y trajo una nueva constitución, casi entró en guerra con Ecuador,  protagonizó la liberación de la embajada japonesa, creó otra nueva moneda, la actual nuevo Sol, y que renunció por fax desde Japón. Fujimori está entre rejas por sus delitos y se cree que amasó una fortuna de unos 600 millones de dólares, de los cuales se han recuperado unos 160.               

El equilibrio informal

Perú ha dado nombre al término economía informal o aquella que vive al margen de la reglamentación oficial, algo normal tras tantas crisis y una asfixiante maraña legislativa; los peruanos se buscan la vida como pueden, como también hicieron para luchar contra el terrorismo comunista. La elección de Alejandro Toledo en 2001 trae un político y economista sensato que sabe aprovechar el nuevo ciclo de las commodities y la economía crece a muy buen ritmo (línea negra, siguiente gráfica) con una inflación controlada (línea azul). 

La hiperinflación de Alan García volatilizó la deuda pública y con Toledo se estabiliza el financiamiento estatal, aunque sus bonos siguen teniendo una calificación castigada por el mal historial de sus políticos. Luego Alan García repite en 2006 y, sorprendentemente, emula al sensato Toledo. 

El actual presidente, Ollanta Moisés Humala Tasso, como todos sus predecesores, tiene una interesante y convulsa biografía. Es hijo de abogados de izquierda, teniente coronel del ejército retirado, luchó contra el terrorismo, estuvo activo durante conflicto bélico con Ecuador, fundó y preside el Partido Nacionalista Peruano y se rebeló contra Fujimori, siendo rehabilitado gracias a la defensa de Valle Riestra (ningún parentesco). Chávez intentó cooptarlo por la afinidad ideológica con el referido golpista Velasco Alvarado pero, diferencias generacionales aparte, Humala demostró una vez más su carácter, independencia intelectual y patriotismo.

Humala ha desarrollado una política fiscal sensata consiguiendo un superávit fiscal próximo al equilibrio (línea morada gráfica anterior), tal como exige la baja valoración de la deuda peruana, Baa2según Moody’s (España es Baa3), y su déficit estructural en transacciones exteriores (línea granate). Su mayor reto es que deberá a un tiempo liberalizar la economía, profesionalizar la administración pública y perseguir la corrupción, buscando que su país se parezca aún más a Chile (ver siguiente tabla) cuyos empresarios son muy activos en Perú; tema aparte es la no representación del elector de un sistema electoral que garantiza la corrupción, como aquí. Es un proceso complejo que llevará tiempo y no podrá concluir pues su mandato expira en 2016, pero es su deber comenzarlo.

El nuevo Sol peruano

Chile y el Perú, a pesar de sus enormes diferencias geográficas y demográficas, comparten algunas similitudes; ya sé que por aquí lo sabemos todo aunque se ignore que el vos es un tuteo o porqué prefieren el ustedes al vosotros, así que, como siempre, huyan de analogías. Veamos solo tres aspectos: Chile es el primer exportador mundial de Cobre con una producción casi 5 veces la del tercero, Perú, que tiene casi el doble de su población y ambos son importantes exportadores de oro; finalmente, en Perú existe una burbuja inmobiliaria mientras que en Chile, de momento, padecen una fuerte inflación de esos activos.

Esos tres elementos, estructura exportadora, población y burbuja inmobiliaria, sin ser los únicos, son determinantes en la cotización de sus monedas y en este aspecto ha de decirse que, si la estabilidad del país se debe a su ejecutivo, la de su moneda está fuertemente afectada por su banco central. El Banco Central de Reserva del Perú hace un buen balance de las reservas netas del país al ilustrarlas incluyendo los pasivos a corto del Estado, sin embargo, pareciera tener como objetico unas reservas netas próximas a un año de importaciones, unos 45.000 millones de dólares, que encuentro escasas dado el fuerte componente financiero de la economía global. 

Por lo anterior, pienso que en vez de permitir la revaluación del Nuevo Sol, han debido acumular reservas buscando los 3,2 soles por dólar, hoy deberían buscar formar un suelo en 2,8; cierto es que eso hubiera aumentado la masa monetaria y los ingresos fiscales mineros, pero con la baja inflación y la buena austeridad fiscal no habría mayores peligros, salvo la burbuja inmobiliaria, que se ha producido igualmente y que debe combatirse con políticas de oferta, de liberalización y lucha contra la corrupción, de control bancario y con un sano debate público. No nos podemos así que terminamos deseándoles que, con el viento a favor de la recuperación global, consigan salir con bien de este difícil pero inexorable reto, emprendiendo así el verdadero sendero luminoso del desarrollo.   


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