Macro Matters

El legado financiero de Bernanke

La semana pasada vimos su legado económico centrándonos en los efectos de su política de acompañamiento monetario en variables reales como el empleo, el déficit público o el crecimiento económico, así como en sus logros. Esta semana nos centraremos en variables monetarias, en el sector bancario y en el crédito.

Fines y medios

Como recordarán, Bernanke jura el cargo y continúa la política restrictiva de su predecesor Alan Greenspan (que negaba la burbuja inmobiliaria) por un tiempo para luego detener la escalada de tipos (línea negra, eje derecho, siguiente gráfica) por casi un año hasta que explota la crisis, entonces inicia una reducción muy agresiva de tipos de interés que no fue suficiente por lo que pasa a hacer los QEs comprando títulos de deuda (líneas azules y verde, eje izquierdo). 

En las adquisiciones de deuda, principalmente pública, suele errarse al compararlas con el PIB. Hoy equivalen casi a un 20% del mismo, cuando lo más correcto sería hacerlo con el total de deudas (un 2,5%) o de activos (un 1,9%) ya que, como hemos repetido desde el inicio de la crisis,  E.E.U.U. (y todos) experimenta una restructuración de su balance. Estas políticas de expansión monetaria o QEs también se realizan en Japón, el Reino Unido y la UEM europea, pero con peores resultados por una mala comprensión y gestión de los instrumentos de política económica.

Sector bancario y QEs

Uno de los corresponsables de nuestro desastre económico solía repetir en sus comparecencias la expresión “problemas de transmisión” de la expansión monetaria del Banco Central Europeo (BCE), responsabilizando de ello al sector bancario y hablando del fenómeno como si fuera un dato ajeno a su gestión, ignorando el ajuste de balances. Unos balances que él, en compañía de otros, permitió que se deterioraran al máximo. Gracias a que Bernanke no cometió ese error de bulto, el sector bancario de Estados Unidos, en plena restructuración, también ajusta los suyos de forma mejor.

Cuando Bernanke jura el cargo, el sector bancario americano, unas 7.000 instituciones, estaba, aparentemente, en su mejor momento: los cierres de instituciones, vía extinción o absorción, eran mínimos (línea morada, siguiente gráfica), uno o dos al año, y la tasa de morosidad (línea roja), que vimos en detalle para España (así como su relación con el paro), estaba por debajo del 2% y del margen neto por intereses (línea verde). Con la crisis, entre 2007 y 2013 han caído unos 500 bancos y para este año espero sean “poco” más de veinte, nada que ver con las predicciones (¿1.400?) de Roubini. Aunque la morosidad americana desciende, sigue alta pero es casi un tercio de la nuestra, incluso tras el regalo del banco malísimo del SAREB que la dejó sobre el 11%.

La comunidad bancaria americana es capitalismo en acción, muy diversa y dinámica, y hay bancos de todo tipo y tamaño, desde instituciones de ahorro centradas en el sector inmobiliario hasta bancos comunitarios o bancos pequeños donde la mayor parte del dinero en juego es de los accionistas. En esos casi 7.000 bancos no se incluyen, por supuesto, los hedge funds, que, aún teniendo su interés como otras instituciones que canalizan el ahorro a la inversión, no captan depósitos del público.

El sector sigue en proceso de digestión de la crisis y Bernanke ha dedicado su atención tanto a los bancos comunitarios como a los de mayor tamaño, buscando que cumplan su función dentro de los parámetros de Basilea III. De esa manera impulsa la diversificación del riesgo en el sistema aunque con un fallo serio, como veremos al final, y contrasta radicalmente con nuestra casta dirigente, que se ha lanzado animosa a crear un sistema oligopólico donde casi todos los bancos son sistémicos. 

Aumento del crédito

Lógicamente, tras una crisis tan fuerte, que creó un alto nivel de paro, y viniendo de una burbuja inmobiliaria, el aumento del crédito no podemos verlo en el crédito hipotecario y preferimos observarlo en el que va al sector más productivo: el crédito comercial y de inversión de la banca comercial, donde recién en 2011 los préstamos totales pasaron al máximo hecho en 2008, superando el efecto del desapalancamiento y la morosidad. Así la banca mejora sus ingresos, se sanea mejor y las empresas sufren menos ahogos financieros. 

Es interesante ver que la cantidad de dinero, medida por el parámetro MZM (línea azul oscura, gráfica anterior), se estanca tras empezar el QE1. Esto se debió a que los bancos construyeron reservas líquidas por encima de las mínimas obligatorias (línea azul clara), o encaje legal, pues el que sean legales no significa que sean las óptimas del balance de los bancos, que represan liquidez por la nueva situación. Podemos decir entonces que, gracias a los QEs, los bancos han podido ajustar su balance sin castigar forzadamente a los deudores como aquí, por ejemplo.

Uno de los problemas que tenemos con los economistas del establishment español que critican los QE, del BCE o de la FED, por su supuesto riesgo inflacionario, aparte de su permanente discurso ideológico, es que confunden la cantidad de dinero con la oferta monetaria e incluso a ésta con la oferta de crédito. De esta forma transmiten su confusión los agentes económicos y empeoran nuestro desastre económico.

Supervisión y riesgo sistémico

Cada vez que veo la siguiente tabla pienso en lo que pasaría si un diputado le preguntara a la cúpula del Banco de España: “¿cómo valorarían la supervisión de la OCC americana?”. Yo diría que a muchos ni le suena. También les preguntaría cosas “peores”, pero ese tipo de control del BdE no lo veremos en este país, lamentablemente.

Estados Unidos supervisa sus bancos a través de tres agencias supervisoras (primera columna de la tabla) y hasta la crisis tenía cuatro, pero cerraron una, la OTS, que supervisaba al banco de la empresa de servicios financieros Lehman Brothers, entre muchos otros. La OCC, u Office of the Comptroller of the Currency (Oficina del Controler de la Moneda), data de 1861. Creada en plena Guerra de Secesión, supervisa la mayoría de los activos (tercera columna) y de los depósitos (cuarta columna), no así del número de instituciones (segunda columna). Luego están la Federal Deposit Insurrance Corporation o Corporación Federal de Seguro de Depósitos y la propia Reserva Federal (banco central), que lo hace a través de sus doce bancos federados. 

En Europa, la elite de la UE busca crear un monstro burocrático disfuncional (otro) que ahonde en la inutilidad de los bancos centrales con una alta dirección demostradamente incompetente, como la que hemos venido padeciendo en el Banco de España, pero en EEUU son poco amigos de tal concentración de poder y tienen otras tradiciones, así que esas tres instituciones han de coordinarse para que el sistema sea seguro y competitivo.

El legado financiero de Bernanke en términos de la recuperación del sector bancario, la digestión de la burbuja inmobiliaria y el financiamiento de las empresas es bueno, pero se irá dejando pendiente un asunto capital que es el siguiente: siendo la FED responsable de prevenir riesgos sistémicos no ha presentado una propuesta oficial de la FED para regular y controlar las instituciones sistémicas, que no son solo los bancos, y aunque luego el Congreso se la cambiara él habría cumplido con su deber. El riesgo sistémico americano, derivados incluidos, merece que le dediquemos más tiempo y lo haremos lo próximamente.


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