Macro Matters

El indicador automotriz

Si hay un sector que aporte elementos cuantitativos y cualitativos útiles sobre la marcha de la economía, ese es el automotriz. La producción de vehículos, con su just in time, es un excelente indicador de la salud de de la Demanda Agregada, de forma que las ventas de coches y SUVs nos informan de la situación del Consumo, mientras que las de camiones, vehículos comerciales e industriales lo hacen sobre la Inversión; adicionalmente, al ser un sector abierto, también nos permite palpar el comercio exterior y todo sin olvidar que está sujeto a un sinnúmero de regulaciones energéticas, medioambientales, tecnológicas y de seguridad, amén de ser productos emblemáticos de la cultura y forma de vida actual; coincide además que las plantas acaban de iniciar el proceso de “arranque” de sus líneas de ensamblaje.

Un mar de estadísticas

Casi podría decirse que son todo un mundo rodeado de estadísticas que debería hacer las delicias de los investigadores económicos en España pero que, lamentablemente, como hemos criticado en otras ocasiones, ocurre como en otras instancias: no se dispone de ellas correctamente, algo que ciertamente es un problema cultural de nuestro país. Una lástima, porque así es difícil lograr esa complicidad cultural que como veremos hará mucha falta.

Como ilustración de lo anterior, un ejemplo: el sector tiene acceso a las matriculaciones por código postal, algo que permitió a una marca española tener un plan de desarrollo de su red de concesionarios. Obviamente no haremos nada parecido hoy y nuestro enfoque será, dada la situación del país y su necesidad de cambio de modelo de crecimiento, mirando más a la producción que a la demanda nacional de vehículos.

La plantilla automotriz

Como saben, nuestra obsesión, a diferencia de la cultura impuesta, es el aumento del empleo y esto solo es viable si resolvemos bien nuestra inserción internacional a través de una estructura económica de base industrial sólida enfocada al comercio exterior, y en este sentido, el sector automotriz, en el que clasificamos a nivel mundial por unidades producidas entre los puestos 10 al 14, es fundamental.

Por empleos directos el sector es el tercer demandante de empleo industrial de nuestra economía, aunque sus externalidades hacen que tire de muchas otras empresas fabriles distintas de las especializadas en componentes del automóvil y también de servicios, como transporte, financieros, etc.

Desde el año 2000 se han perdido más de treinta mil empleos directos. Dicha debacle expresó su peor cara a partir del 2008, pero ya venía dando señales claras desde el 2004 que fueron ignoradas irresponsablemente, seguramente por la falta de análisis independientes. 

Tres especialidades

De las tres, son los productos relacionados con la inversión las que muestran una mejor recuperación de la actividad, así la producción de camiones, vehículos industriales y comerciales está visitando la zona de máximos del 2008 tras el bajón de ese año; toca renovar parque y es un buen momento. En cuanto a los coches, aún se mantienen en una línea descendente que les viene desde el 2005, pero todo esto requiere una visión más detallada.

Producción de coches

Analizando la producción anual mes a mes se puede ver, aparte de su clarísimo comportamiento cíclico, que el sector padece una seria crisis de demanda que va más allá de la producida por los estragos del 2008 y que empezó en algún momento entre 2004 y 2007.

La demanda de coches depende de muchos factores, como el nivel de renta, la reposición del parque, de su obsolescencia mecánica, técnica y estética, de la fiscalidad (en España es absurdamente regresiva, luego dan ayudas), la regulación y, casi da apuro decirlo, de la población con acceso al carnet de conducir, es decir de la pirámide de población, además de un largo etcétera. Aparece entonces el dichoso K46, y que Harry Dent sitúa para algunos países europeos en el entorno del 2006; en la gráfica anterior queda enmascarado por la crisis, pero en cierta forma el mínimo de ese año ya lo presagiaba (primera flecha negra, gráfica anterior) y su efecto podría ser entre 1 a 2% anual, que en el caso del PIB y desde otra perspectiva algunos estiman cerca del -1%.Todo un aviso a los exportadores españoles. Avisados estamos.

ANFAC informa que las ventas nacionales de coches han aumentado un 10,9% en julio, siendo el mejor mes desde 2009, marcando once meses consecutivos de crecimiento. Está claro que el sector ha mejorado mucho pero su situación es “muy relativa”, tanto si se las compara con el pasado como con el siguiente subsector, que va mucho mejor; aún así, ambos casos nos ayudan a entender en qué situación estamos.

Producción de vehículos para empresas

Empresas que incluyen autónomos, por supuesto. Este sub-sector sí que va bien de verdad y ha superado el máximo anterior (no como los coches) estando a punto de situarse sobre las 600 mil unidades anuales, que es un muy buen nivel de producción.   

Está liderado por la producción de furgonetas y derivados de turismo (con su doble uso), que con un ritmo anual de producción superior a 545.000 unidades es todo un indicador de cómo y dónde se puede “volver a lo de antes”. En cuanto a camiones, tracto-camiones y dumpers, también crecen a dos dígitos en términos anuales alcanzando un ritmo mensual próximo a las 50.000 unidades anuales.

La muerte del sector motos

Lo que van a ver no es fácil de encontrar, ni siquiera en la crisis del sector relojero suizo, que salvaron, por cierto, y que tratamos muy tangencialmente en su momento. Se ha pasado de producir cerca de 144.000 unidades en anuales en enero de 2007 a poco más de 2.800 anuales en mayo de este año. ¿Dónde estaban los representantes políticos (no se rían) de esas comarcas industriales cuando sucedía esa catástrofe? Pues tal vez llamándonos ladrones o cantando la internacional ecomasoquista.

Una letal combinación de regulación interior, de la UE, más la crisis y la competencia exterior se llevaron el sector por delante perdiéndose más de 4.500 empleo directos. Es un caso de gran interés pero lamentablemente no podemos extendernos.

El sector exterior

ANFAC informa de que la balanza exterior en 2012 fue positiva en nada menos que unos 10.600 millones de euros, equivaliendo a un cuarto de las importaciones de gas y petróleo, algo que sin duda es todo un éxito industrial muy ayudado por nuestra crisis.

Hasta 2012, el mercado europeo, dentro de sus problemas, se comportó mejor que el nacional. En ambos las ventas europeas han ido peor que las destinadas al resto del mundo, que se recuperaron totalmente de la caída del 2009, siendo el patrón de los tres mercados un claro indicador de donde esta nuestro futuro en este sector.

He tenido que dejar muchas cosas en el tintero por razones de espacio, pero déjenme terminar diciendo que, aunque muy probablemente las ventas nacionales sigan mejorando bastante y en términos de producción total se puedan alcanzar los niveles de finales del 2011, a futuro los problemas demográficos de Europa, y de España a partir de 2020, exigen que trabajadores y directivos hoy hagan esfuerzos importantes por mejorar la posición de España como centro global de producción, consiguiendo a un tiempo la complicidad de la Sociedad en esa tarea; en cuanto al Gobierno y las taifas, con que no lo malogren ya conseguiríamos algo de ellos, pero no esperemos mucho más, pues para desgracia de todos, solo van a lo suyo.


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