Macro Matters

El gran error de la banca

No tengo nada en contra de la banca, al contrario, quienes en ella laboran disfrutan de un oficio que me gusta, que conozco desde niño y aunque obviamente no es un sector más, como en los otros sus agentes buscan sus intereses según las condiciones económicas existentes y el marco regulatorio que les rige, así que aquí no vamos a caer en populismos mesiánicos ni en lo que comúnmente se conoce como rajar contra la banca.

Uno puede entender que después de todo lo que nos ha pasado en materia bancaria en España ese tipo de crítica, que normalmente se hace por ignorancia o por intereses espurios, abunde y distraiga, pero el hecho relevante es que nuestros problemas vienen de la politización de banca pública regional (cajas) y de su mala supervisión y regulación.

Tendríamos entonces dos problemas: uno de origen político, que viene de la falta de representatividad y división de poderes, y otro económico de un sector disfuncional. Aunque podríamos tratar in extenso que la banca privada impulsara cambios en el primero, hoy nos centraremos en su responsabilidad en el último. 

La mora imparable

Dicha es la evolución del principal indicador de la buena o mala gestión bancaria. Los últimos datos del Banco de España, ese gran enemigo de nuestro bienestar, indican que ha vuelto a situarse próxima al 12,7% de los créditos (¿qué spread necesitaría eso para ser sostenible?) y si uno hurga en las cifras, se llega a los 193.623 millones de euros en préstamos morosos que equivalen al 19% del Producto Interior Bruto.   

No se alegren por la caída reflejada en la gráfica ya que se debe a los enjuagues de ese engendro económico que es el SAREB; como es lógico, una vez eliminado su efecto la verdadera tendencia se hace presente y sigue intacta. 

Paro y morosidad

La recuperación de créditos, sean fallidos o no, tiene dos grandes enemigos: el paro y la deflación; de los dos tenemos de sobra y lo que nos queda. Súmenle la prolongada recesión, en que los particulares, en especial las pymes, llevan un lustro de ingresos menguantes, deterioro de sus balances, padeciendo una fiscalidad confiscatoria y regresiva y tendrán una cartera de créditos en continua destrucción. 

No deja de ser curioso que cuando se construyen modelos econométricos quien los hace puede quitar observaciones (estadísticas) porque recogen información de un hecho puntual y anormal a la serie. ¿Pensaban acaso que quitando unos activos del balance mejoraría la tendencia? No, pero eso que nos llevamos. Ya, cierto, ¿pero y de las cusas qué? ¿Cuánto tiempo se ha perdido mareando la perdiz para no entrar en las causas? ¿Acaso no advertimos antes de que tomara posesión este gobierno de que ese plan era la ruina definitiva y que condena al país a una espiral de insolvencia permanente

El ejemplo de Bankia

Similar al modelo de nuestra propuesta de entonces (segundo enlace anterior párrafo). No se quería nacionalizar cajas por dogmatismo, manías, miedos políticos, ansias sectoriales, corrupción, paridas Lehman, etc.; lo de siempre, pero al final hubo que hacerlo en mayo de 2012 y hoy está encarrilada, es propiedad del Estado, no se regaló dinero como en otras y, aunque falta por saber si está cambiando su modelo de negocio para aumentar la financiación de la exportación, en su momento se privatizará, o eso dicen.

Si en 2009 se hubiera actuado como pedimos, dos años después (en Bankia fue año y medio) el sector estaría encarrilado y nuestra estructura de exportación, por la propia fuerza de los hechos, estaría en proceso de cambio. No digo que la mora sería como en Estados Unidos que pasó del 7 al 4,5%, pero con que se hubiera parado en un razonable 9,5% se ganarían unos 50.000 millones de euros, equivalentes a las DTAs “europeas” (que no han sabido explicar), por no hablar de mayor crecimiento, menor paro y déficit fiscal, etc., que el contribuyente pasaría de subvencionar la mala gestión a ser inversor en futuro y con privatizaciones futuras; ese es, si quieren, el modelo suizo, que además es el toda la vida y ha sido también el de el Reino Unido, que no por casualidad sale de la recesión. Hemos perdido cinco años e ingentes ingresos. 

El gran error de la banca privada

La posición tradicional en todas las crisis bancarias lo resume la expresión el problema de un banco es un problema de todos (los bancos). Este criterio bancario de toda la vida conducía a que, utilizando recursos del Fondo de Garantía de Depósitos, se saneara la entidad no viable que luego asumía alguien del sector; sin embargo, cuando el problema es sistémico no hay lugar para la generosidad sectorial y el problema es de total responsabilidad del Estado, que es el encargado de supervisarlo y regularlo y que ahora le toca sanearlo y depurarlo de mala gestión y delincuentes, usando la Fiscalía con visibilidad y dureza.

Podría entenderse que la banca no apoye un plan que terminaría creando dos grandes bancos públicos que les harían la competencia, aunque luego fueran privatizados. También se entendería el miedo a la banca estatal viendo lo que hay en la otra orilla del espectro político, pero ocurre que esta crisis no es de un banco, es de un sistema bancariopolitizado con una parte muy dañada y al que hay que llevar a la normalidad; tampoco lo es solo del sistema bancario, sino de un país acostumbrado a crecer con endeudamiento (buena parte externo) y que ahora se ve forzado a lo contrario, a generar excedentes, lo que equivale a llevarlo, también, a la normalidad y todo eso ha de hacerse además aceleradamente antes de que el Estado, último barrera defensiva de la banca, quiebre.

Nuestras cúpulas directivas llevan cinco años distraídas con el mesianismo de la Unión Bancaria, las fusiones, el SAREB, los líos del FROB (el “último”), con el regalo (envenenado) de cajas “saneadas” (a fondo perdido por los contribuyentes) con garantía EPA y con la no reforma del Banco de España (BdE), un banco central en quien ya no confía nadie, en vez de haber insistido en un plan integral que reformara el BdE y reconvirtiera la banca pública regional para luego privatizarla.

Si estuviéramos en una guerra la estaríamos perdiendo de forma aplastante y parece mentira, que con las cantidades de dinero que se gasta el sector en centros de excelencia, se terminara apoyando unas medidas que solo prometen, por su dinámica, una insuficiencia estructural de capital, algo que ha visto hasta el FMI. Esta siendo todo tan previsible como la futura restricción de dividendos.

Hace poco más de un año estimamos que a mediados de 2014, cuando preveíamos y prevemos estar fuera de la recesión aunque no del crecimiento de la morosidad, en el escenario más desfavorable, los créditos insolventes rondarían los 255.000 millones de euros; pues “bien”, se está cumpliendo el escenario más desfavorable. ¿De verdad pensaban, desde la banca privada, que apoyando esas “reformas” les iría bien? ¿A la vista de los resultados, piensan insistir en el error? 


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