Macro Matters

La encrucijada mexicana

La semana pasada vimos el caso ruso, la anterior el brasileño y hoy cerraremos esta serie de economías dependientes de las materias primas con el caso mexicano, un país importante para muchas de nuestras empresas y para la numerosa diáspora de compatriotas y sus descendientes que allí residen.

A México lo analizamos en una ocasión anterior y lo dicho entonces sobre el efecto tequila, el asesinato de Colosio, el NAFTA o TLCAN, sobre el PAN y el crimen desorganizado, la guerra contra "los cárteles", las mafias sindicales, o la vuelta del PRI y los retos de Peña Nieto, sigue siendo válido, así que trabajaremos sobre lo dicho, pensando en sus tareas pendientes y, en esta semana de debates presidenciales, en los cambios que les traería Donald Trump de ser elegido; todo hecho, como siempre, con la debida autocrítica.

¿Crisis fiscal a la vista?

La gráfica siguiente la conocen bien de las dos anteriores entregas, solo que si en Brasil era muy determinante de su macroeconomía y en Rusia menos, en el caso mexicano, donde realmente afecta, es en los ingresos fiscales, ya que en el resto dependen más del comercio con Estados Unidos (y de las remesas de emigrantes), gracias al TLCAN y a la deslocalización en México de empresas estadounidenses y de otros países.

Podemos decir entonces que la línea negra de la anterior gráfica nos indica cómo será el futuro de los ingresos fiscales de México, que es más o menos lo que prevé para su déficit fiscal el Fondo Monetario Internacional ilustrado en la línea morada (eje derecho) de la gráfica siguiente. Allí pueden ver, "vacíos" estadísticos aparte, que el déficit oficial es poco más del 3% del PIB y la deuda pública oficial ha pasado del  43% del PIB al 55%; valores que aquí nos pueden parecer bajos, en Suecia, o Suiza u otros que hemos visto no, obviamente, pero eso es porque aquí seguimos con nuestro mesianismo y demás fantasías; pensemos que allí, producto de la pobreza y las altas necesidades que eso genera, poco más pueden estrujar al pueblo.

Otro problema de financiación que tienen es el déficit en transacciones exteriores de bienes, servicios y rentas (línea roja, efe derecho, gráfica anterior), que es bastante estructural y que se ha agravado con la caída de precios de materias primas; hoy, sin ser grave, un 2,5% del PIB, lo pueden cubrir temporalmente con inversión y/o endeudamiento exterior. Todo esto, como lo anterior, empeoraría con Trump.

El ajuste cambiario

Seguro que algunos piensan que "como tienen moneda propia" los déficits anteriores no son problema, "se devalúa y ya está" (mantra falso de monda en España). Pues no, todo depende de la elasticidad precio de importaciones y exportaciones, entre otras cosas; de hecho lo pueden poner peor. La Economía no es el jueguito que les quieren hacer creer los economistas de Podemos-IU y su exitazo venezolano, o griego. Aparte que aquí siempre hemos recomendado estudiar (no copiar) a Suiza, entre otros; pero claro, eso exige ser gente seria y honesta y se prefiere ir dando bandazos, chapoteando en la mediocridad y al borde de la miseria, porque, admitámoslo, la profesionalidad molesta.

Lo dicho, con un buen nivel de reservas, allí se les devaluó la moneda casi un 46% (de 13 a 19, +ó-) y las variables de financiación fueron y van a peor. Por lo menos los datos oficiales indican que evitaron la recesión y que no se disparara el paro y la inflación (curioso, no) gracias a la producción interna; por cierto, allí hay oportunidades en distribución siempre que se entienda la complejidades de invertir allí y se asuman los riesgos futuros, algo que se aclarará bastante tras las elecciones americanas.

El trigo y la cizaña

Hace tiempo hice un artículo con ese título relativo a las crisis de ciclo generacional y, la verdad, según lo mala que sea la resolución de la crisis, eso es lo que viene. Como saben, la cizaña, que tiene un sentido alegórico, es tóxica y, como puede crecer y confundirse con el trigo, es una verdadera maldición. Nuestro problema es que, en estos finales de ciclo generacional, entre quienes nos gobiernan hay individuos muy corruptos y/o que odian a nuestros países (véase algunos en el Congreso), sus ciudadanos, su cultura, etc. y se han dedicado a sembrar (como ciertas televisiones) o dejar crecer malas hierbas por doquier. En México esto se concreta en alta corrupción, criminalidad y cárteles de las drogas, en Europa y EE.UU. más en el yihadismo.

Por otro lado, hasta ahora, la emigración mexicana (como la norteafricana) había servido de válvula de escape y de fuente de divisas, evitando o procrastinando solucionar sus contradicciones internas pero, si gana Trump, no les quedará más remedio que enfrentarlas. Y ya saben, si Trump (o Usted) quiere un control migratorio, es un racista, si lo hacen los suizos no. El caso es que se reunió con Peña Nieto y, el mismo día, tan pronto llegó a EE.UU., dio una conferencia sobre inmigración ratificándose con más fuerza en lo dicho.

En esto hemos de pensar que nuestros estados lo saben todo de sus ciudadanos y de lo que se trata es de igualar en eso al inmigrante que se puede recibir. Uno que ha sido emigrante y de familia emigrante puede decirles que, en España, como en la campaña americana, lo que hace la izquierda sobre este tema es pura demagogia y dogmatismo, formando parte de su programa de cambiodel sujeto constituyente al que aquí, encima, le imponen un sistema electoral proporcional de listas (en México es mixto) para que no pueda elegir sus representantes políticos, relegándole a simple cobaya del experimento.

Republicanos y demócratas (sobre todo estos últimos) por distintas razones, que no nos extenderemos más, han estado interesados en el descontrol migratorio, como los políticos mexicanos, hasta que aparece Trump, se enfrenta al Establishment y pide orden. En todo caso, como dijimos, las soluciones de México (y las nuestras) pasan por conseguir mejorar mucho su posición en la tabla siguiente.

¿Confiamos en Peña Nieto?

No, ni en él, ni en Rajoy, ni en Sarkozy, Putin, etc. A los políticos no se les da "la confianza" (eso nunca, alcontario), sino que se les da poder y se les pone en un sistema cuya forma de gobierno los controle, es decir, con división de poderes y representatividad de los electores, que se llama Democracia. ¿O acaso prefieren que gobierne la cizaña?

Sería muy extenso entrar en tantos temas, pero la tarea de Peña Nieto (hasta 2018) y sus sucesores, en este cambio de ciclo generacional, debería ser conseguir esa forma de gobierno, independientemente de que estas elecciones americanas (o las siguientes) les cierren esa válvula de escape, y debe hacerlo acabando además con el Estado clientelar, cuyo coste impide pagar a los funcionarios un salario correcto, llevándoles a la mordidas (¿como aquí?). Debe (debemos), además, arrancar toda la cizaña posible, que todos sabemos lo que es por mucho que los extremismos políticos y los delincuentes de la política nos quieran engañar haciéndonos creer que somos nosotros, los paganos de sus vicios. ¿Conseguiremos hacerlo o seguiremos cuesta abajo? ¿Ustedes que creen?


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