Macro Matters

La deflación y sus dificultades

Los últimos datos sobre inflación en España y Europa, a los que habría que añadir los efectos de las negociaciones con Irán en la caída de los precios del petróleo, han vuelto a despertar los temores a que la deflación se haga presente en nuestra economía; así que hoy exploraremos de nuevo este fenómeno, aunque no podamos entrar en toda su complejidad.

Los últimos datos

Según el INE, la tasa de inflación anual en octubre, es decir, en el año comprendido hasta entonces, fue tan solo del 0,05% (en su momento hicimos un estudio sectorial). Sin embargo, si eliminamos el efecto de los impuestos, algo que hemos recomendado desde siempre, prácticamente desde que el INEM lo calcula, veremos que la deflación no es algo nuevo, ocurrió en 2009 y en varias ocasiones desde marzo de este año. El comportamiento de la tasa de inflación armonizada anual (HCPI, línea azul) y la de la inflación a impuestos constantes (HCPI-CT, línea granate) lo pueden ver en la siguiente gráfica.

Es importante señalar como el sector público, desde empresas públicas a ayuntamientos, comunidades autónomas, gobierno central y la UE, cuyos sueldos no podemos pagar, añade inflación a la economía vía impuestos apropiándose del poder adquisitivo de las familias; también lo hace por la vía de la fijación de los precios públicos de los monopolios, como vimos al hablar de la inflación del Sr. Rajoy, que es muy parecida a la de su antecesor. De esta forma, crea paro y daña la competitividad, tema este último que tiene mucho desarrollo pero no lo tocaremos hoy.

Definición de deflación

Los economistas del Establishment, incompetentes con efecto Dunning-Kruger, en sus prisas por dar respuesta a un fenómeno para ellos nuevo y extraño, han cometido el error de bulto de definir la deflación como un fenómeno inverso a la inflación, de forma que, si la inflación es el aumento general de los precios la deflación sería la disminución general de los mismos, llevando a la confusión de pensar que las tasas anuales serán negativas, de similar magnitud y evolución en el tiempo.

Lo que dice la historia

Para observar casos anteriores de deflación, el mejor país de estudio es Estados Unidos, pues allí sus investigadores han hecho sus deberes y se puede acceder a sus estadísticas. En la siguiente gráfica pueden ver la disminución del precio de una cesta de productos, que ha llegado a caer hasta más de un 35%, así como la duración de los distintos períodos deflacionarios.

Cada caso tiene sus particularidades, como el 1778-1792 que demuestra que una guerra (Independencia USA, 1775-1793) no tiene porqué ser inflacionaria, o el de 1929-1949, donde por primera vez se combate la deflación desde el Estado, con graves errores, que impuso medidas con efectos inflacionarios y en que hubo una guerra mundial pero que una vez terminada volvió a traer momentos de deflación.

Como se puede ver en la siguiente gráfica lo común en los períodos deflacionarios es más bien la intermitencia periódica de las tasas negativas, similar al caso español ilustrado en la primera gráfica, y por ello prefiero definir la deflación como la última fase del ciclo largo cuya normalidad sistémica en los precios es la comentada. 

Ciclo Largo

No repetiré lo dicho sobre él en el artículo “circulación del dinero y ciclo largo”, solo recordaré que la última fase del ciclo largo empieza con el crack bursátil del motor del mismo, véanse sino las cotizaciones de INTEL o sus “parientes” Microsoft y CISCO -cliquen en “max”- que aún no han conseguido recuperar el valor nominal del 2000, algo que sabíamos entonces todos los que trabajamos los ciclos largos; ese mismo conocimiento es el que permite hacer una gestión de deuda, activos y de la cadena de valor de las empresas acorde con los tiempos.

Fase actual

Empezó en el 2000, solo que a diferencia de las anteriores los gobiernos americanos, principalmente, han hecho desde el principio una política inflacionaria, la hizo Greenspan, que creó una burbuja inmobiliaria de la nos estamos recuperando, la hace Bernanke, que dejará un buen lío aunque tal vez no tan serio, se seguirá haciendo hasta que se agote la munición inflacionista y todos manifiestan la misma preocupación: no retirar los estímulos demasiado pronto como hizo Japón (¡¿?!).

Si atendemos al índice de precios (ver siguiente gráfica) observamos que los principales países de interés han conseguido evitar la pérdida de valor nominal de su producción, excepto Japón, que es un caso aparte y que desde el 2000 (¿Casualidad?) no ha podido con la deflación, que no ha ganado competitividad a pesar de precios más bajos, que tiene similitudes con nuestros errores, sobre todo vinculados con la casta política y al que hemos dedicado varios artículos aunque sin poder entrar a fondo en las peculiaridades de su forma de producción industrial, comercialización, casta político-bancaria, etc.

En cuanto a la tasa de inflación para el año natural, ya empieza a parecerse a nuestra definición de deflación. Estados Unidos tuvo su primer episodio en 2009, siendo llamativa la similitud con España aunque no sorprendente pues ambos venimos de una burbuja inmobiliaria, la nuestra mayor, solo que en España nuestra casta la ha afectado según lo comentado en la primera gráfica. En cuanto al caso japonés, su deflación es de libro y sirve para demostrar que no todos los países tienen ciclos largos en las mismas fechas, como China, embarcada en una industrialización acelerada, que está en fase inflacionaria y por eso desde el 2007 su mercado bursátil también es secular bajista (un modelo bursátil que se ha venido copiando muy mal, por cierto).

La complejidad del problema

Tal vez la mejor forma de describir esa complejidad sea listar algunos temas pendientes que no podemos tratar por razones de espacio. Serían los siguientes:

De sus causas: las de origen tecnológico del propio ciclo largo, el endeudamiento y su otra cara la mala concesión de créditos y supervisión bancaria, la errónea adquisición de activos, los determinantes del sistema monetario (euro vs dólar, por ejemplo), la manipulación política y evasión de la población, las demográficas, o la globalización y la aparición de nuevos competidores u oferentes, entre otros.

De sus efectos: el aumento del peso de la deuda, la espiral deflacionaria y porqué los bancos centrales buscan una inflación próxima al 3%, la deflación buena y la mala, los problemas de demanda efectiva y mercados en sobre-oferta, el des-apalancamiento y el ajuste de balances, la necesidad de austeridad y de medidas de crecimiento, la transformación de los modelos de gestión macro y micro, el valor del ahorro y una moneda que se revalúa, la evasión vía mesianismo político, el cambio de valores sociales y la recuperación de las virtudes económicas, con sus perdedores y ganadores y un largo etcétera.

Lo que está claro es que no valen soluciones tipo slogan o ideologizadas, ni analogías simplistas del tipo “antes era así y ahora toca esto” o “en tal país hacen esto y aquí haremos lo mismo”, ni respuestas oportunistas que solo son malas copias, no, eso no vale - no digamos si entrásemos en una economía estacionaria -, lo que se impone es el conocimiento a fondo del problema y el buen oficio de los economistas pues lo contrario solo es perpetuar o agravar lo que nos ha traído hasta aquí.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba