Macro Matters

La deflación alemana y el BCE

Los últimos datos de económicos Alemania y en particular los de inflación, han hecho de pistoletazo de salida de toda una serie de comentarios y análisis erróneos sobre la deflación. Es un fenómeno difícil y como no se ha estudiado mínimamente, cosa que lleva años, se llegan a conclusiones erróneas y, de Draghi para abajo, vivimos tiempos en que casi pareciera que el Efecto Dunning-Kruger es epidémico; cosas de la endogamia. Simultáneamente y de forma contradictoria, las mismas voces explican el QE adicional BCE; así que, para descifrar ambas situaciones, hoy le pondremos la lupa a Alemania para ver que sale.

La deflación alemana

Como explicamos en un análisis anterior, lo que enfrentamos es un fenómeno intermitente; esto es así por ser unasituación sistémica que intenta evitarse en la que además hoy no existen las restricciones monetarias del Patrón Oro, lo cual no es garantía de éxito, porque cada caso es diferente y, como demuestra el destrozo japonés, todo depende de la buena gestión que se haga; otra cosa es que el piloto sea obtuso, solo mire el último dato del altímetro y terminemos estrellándonos por no atender a la sustentación, por ejemplo.

A Alemania le hemos dedicado tiempo, directa e indirectamente, de su macro a su descentralización, pasando por su aversión a la inflación, y desde luego no es casualidad que en algunas encuestas termine quedando como uno de los mejores países del planeta, que todos sabemos los porqués; lo cual no implica que vayan a evitar su deflación y, aunque ya quisiéramos sus problemas para nosotros, como esos campeones industriales que son Suiza o Suecia, padecerán en distinto grado los efectos de la misma.

Si vemos por ejemplo la inflación armonizada (HIPC) a impuestos constantes de Alemania y de las principales economías de la zona Euro (ver gráfica anterior), además de comprobar la intermitencia en valores negativos comentada, observaremos que la tendencia desde 2011, en todos, es claramente descendente. Concretamente, la degradada Italia y Francia, tan pronto se liberen de su fallido liderazgo político, reaccionarán compitiendo y eso, sin duda, acelerará la deflación, y si alguno de ellos se alegra de nuestro suicidio independentista y neo-comunista – todos corruptos -, equivoca el tiro, porque ahí no está su futuro, al contrario.

Tomemos un ejemplo concreto: en los 80’s, antes de la fiesta socialista que vimos para el caso de Italia, en el segmento de vehículos denominado “ejecutivo”, empresas italianas como Alfa Romeo, Lancia y Fiat, o las francesas, Renault, Peugeot y Citroën, tenían vehículos compitiendo con BMWs equivalentes de entonces, algo que pueden comprobar en los enlaces respectivos si no lo recuerdan. Hoy, en plena revolución sectorial (algo vimos), eso casi ni se contempla. No lo tenían fácil entonces competir “por arriba” y ahora menos, pero ese es el camino, en esa y en otras industrias; lo que no van a hacer desde Alemania es darte el plan de negocio. “¡Espabila!, que ya eres grandecito”, y cuando lo hagan, enese sector y en otros, la deflación general será mayor.

Crecimiento y Deflación

Lo normal es que la deflación se agudice con el enfriamiento económico o la recesión y, si algo es demostrativo de su existencia es que ésta persista en momentos de recuperación - que suelen ser inflacionarios -, que es justamente lo que está ocurriendo. Ya sé que algunos, para negar la deflación, niegan la recuperación económica (salida de la recesión y mejora de expectativas), pero nosotros no nos prestaremos a ese equívoco.

Demografía y Deflación

En Macro Matters siempre prestamos atención a la demografía, entre otras cosas porque la Ciencia Económica está al servicio de las personas, de todas, y, recientemente, algunos han buscado en la demografía respuestas rápidas a nuestra deflación. Obviamente influye (K46), pero si ven los datos de diferentes países comprobarán que el problema es mucho más complejo y que va más allá del factor demográfico; si fuera así, Alemania deberá tener más deflación que Holanda y no es el caso.

¿Y el empleo, no será por eso? En M.M., de siempre, hemos intentado que en este país a “alguien” le interese el empleo y no uno supuestamente “a la francesa”, que es los que sueña la mayoría. El paro sí es clave, como se ve al comparar que Alemania, que además tiene una inmigración neta oficial próxima a 400.000 personas al año (2012, OCDE), tiene un paro menor Holanda, explicando, parcialmente, su “mejor” inflación (primera gráfica), de momento.

De nuevo, cada caso tiene su explicación y la situación sistémica de cada uno es diferente, incluso podríamos ir a comparar Suiza u otros con Alemania, o pasar al tema del endeudamiento y las peculiaridades de cada país cuando el Euro se devalúa según esperábamos, o el efecto de menores precios petroleros y como las redes clientelares la vampirizan, algo muy europeo, pero el patrón estructural del ciclo largo está ahí y, con sus particularidades, es común para todos y nuestros políticos, al no entenderlo, impiden una buena recuperación y lo ponen peor.

El efecto Draghi

La cantidad de dinero de Eurosistema tampoco es la causa principal de esta deflación, como demuestra que la M3 crece por encima del PIB nominal: un 2,5% anual versus un mísero 1,1% el PIB nominal. Lo que ocurre es que parece que Draghi no entiende la deflación y desconoce el caso japonés, y eso que en su recién estrenada milmillonaria nueva sede, sueño de nuestra elite extractiva progre, hay todo un ejército clientelar (más de 2.600) que ya podía hacer algo bien, aunque sea de carambola.

Con ese defecto de partida su situación no es fácil y su manía de prometer y no actuar, mientras la casta de Bruselas sigue a los suyo, es una estrategia con las patas muy cortas. En cualquier caso ya dejó claro en su última comparecencia que comprar bonos de los estados en el mercado secundario entra dentro de sus atribuciones, momento en que Hollande y Renzi debieron entrar en éxtasis; cosa distinta es la efectividad del QE en un continente donde lo que impera es la represión financiera y fiscal.

Mientras, todos esperan a que Alemania vea claramente el abismo de la deflación; abismo en los demás, porque para ellos, con su menor endeudamiento y mejor estructura económica, será más bien un barranco con mayores posibilidades de supervivencia. Alemania, cansada de pagar la fiesta, simplemente ha seguido sus intereses nacionales, así fue tras la reunificación, en que pasó de nuestras burbujas (inflacionista), y volverá a seguirlos cuando toque comprar bonos estatales, y siempre con un "Non, je ne regrette rien", que “todos” le harán el coro en otra muestra aberrante de nostalgia acomodaticia a nuestra decadencia secular e impericia económica.

Quede constancia, para quienes crean que no respeto la verdad y hago análisis interesados, que, como uno a veces consigue ser consecuente con lo que piensa, quien les escribe tiene deudas igual a cero, por lo que en principio, si no existiera la Macro, debería convenirme la deflación. Pues no, el Bien Común termina determinando el bien particular y, siendo consecuente una vez más, sigo pidiendo un buen tratamiento de este fenómeno, lo cual no impide que el 2015, que podría ser mejor, vaya a ser un año lleno de oportunidades que hemos de aprovechar planificando las cosas bien, como espero y deseo que puedan hacer con las próximas fiestas. Salud a todos.


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