Macro Matters

El blog de Bernanke y la magia

Cuando se escriba la historia de la llamada Gran Recesión Bernanke ocupará un lugar destacado y yo diría que incluso quedará bastante bien. Ya sé que por aquí podemos (¡!) darles clases de magia y que nuestro desastre económico y demográfico es una distracción para engañarles mientras traemos el Nuevo Orden Mundial hispano-caribeño, pero es que por ahí afuera son muy brutos. Aún así, le echaremos un vistazo al otrora profesor de Princeton.

Brookings, esa institución

Previo a su incorporación formal en PIMCO, esa máquina de distribuir títulos del Tesoro americano largo tiempo respaldados por los QEs de Bernanke, el primero académico y después banquero central decide unirse en ese señero centro de pensamiento de la gestión pública que es la “Institución Brookings”, otro que nunca igualaremos. Lamentablemente, hoy no podemos dedicarle más espacio a esa poderosa plataforma, en la que se integra como “miembro distinguido residente para el programa de estudios económicos” y desde la que Bernanke hace su incursión a este comunidad de pensamiento que es la blogosfera.

Ajuste de cuentas

Como buen bloguero, aprovecha sus entradas para dar estopa que traía pendiente de atrás, cuando no le dejaban, y aunque su blog es joven ya se ha despachado con el Wall Street Journal y con Taylor, el de la famosa Regla, a la que se ve que le hizo caso según “pa’ qué”, que cada maestrillo su librillo.

Con tono racional, como es costumbre en él, Bernanke va fijando las lindes de su blog, al que comenzó dándole contenido con trabajos sobre los tipos de interés y en el que ya echamos de menos algunas cosas, pero en el que esperamos nos cuente bastante de su experiencia como banquero central de éxito, sobre todo si se le compara con su predecesor o las calamidades que hemos padecido aquí por décadas y quienes nos deben buena parte de la ruina que padecemos.

Tipos de interés según Bernanke

Bernanke es un economista keynesiano, por mucho que puristas y detractores manoseen ese concepto de mil formas. Como tal, deja de lado los efectos sistémicos de la naturaleza cíclica de la Economía, sobre todo tras su patinazo sobre la Gran Moderación, lo cual no significa que no los reconozca sino que no son centrales en su modelo. Se entiende así que en toda su exposición sobre los tipos de interés esquive el concepto de tasa natural de interés, esa con la que se remunera en términos reales el capital de largo plazo en condiciones de riesgo cero; la ventaja para él de ese enfoque es que le exime (que conveniente, ¿no?) de hablar de la mala represión financiera, algo a lo que se dedican buena parte de los banqueros centrales desde casi el mismo momento de su nacimiento.

Obviamente no explica por qué la tasa natural, que debería rondar el 2% en términos reales, unas veces es particularmente tozuda en mantenerse en ese entorno, doblando la mano a los banqueros centrales, mientras que en otras ocasiones se mantiene largo tiempo por arriba o por debajo de esa cota. En el primer caso estaríamos ante una situación de oferta y demanda del factor de producción capital próxima al equilibrio, en el segundo no, obviamente; esos desequilibrios dependen también de factores demográficos y de la fase del Ciclo Largo, temas que yo diría conoce pero que no nos cuenta lo que sabe.

Este es un tema que nos interesa especialmente a los españoles y europeos en general pues, a diferencia de los americanos, dado nuestro desastre demográfico, entraremos en un largo período de escasez de capital, que seguramente se tornará crítica con el surgimiento de gobiernos en países pastoreados por la izquierda más salvaje, porque si algo no entiende la izquierda es la función económica del capital como factor de producción, de hecho, la producción como tal les importa un pimiento, están a repartir (lo de los demás, claro) incluso lo inexistente, que algunos creen en la magia mientras otros van directamente a hacerse millonarios, como está más que demostrado.

“Lender of last resort” y macroeconomía de balances

El primer tema, el de prestamista de último recurso, lo trata bien y poco podemos agregar a lo ya dicho cuando analizamos a “Bernanke y el dilema monetario europeo”; en esto parece que es sincero y cuenta lo que sabe, no así cuando entra en temas de Macroeconomía de balances.

Llegamos pues en un punto crítico de la política monetaria. Tomemos por ejemplo el año 2012 y preguntémonos: ¿son suficientes 14,1 billones de dólares de “efectivo y depósitos” para una economía con un PIB de 16,2 billones y un balance total de casi 270 billones? ¿Debe la FED inflar o desinflar esos activos valorados en 270 billones? ¿Qué tipo de intereses se mueven ahí y como se canalizan en su proceso democrático? (Por supuesto hay muchas más preguntas)  

Pensemos además que la FED tiene un modelo de valoración bursátil y que todas esas preguntas y más ha de aclararlas al tiempo que intenta “maximizar el empleo, la estabilidad de precios y tener tipos de interés estables a largo”, algo que no se consigue haciendo magia, obviamente, sino que tiene su racionalidad.  

“Reventar burbujas”

Algo que dijo y no dijo, al preguntarse (¿retóricamente?) “si la política monetaria debía tener en cuenta la estabilidad financiera”. ¿Por qué no habla claro? No sabemos, lo que sí sabemos es que, por ejemplo, el actual gobernador del Banco de Inglaterra sí ha actuado decididamente desinflar la burbuja inmobiliaria; o sea, que se puede como ya sabíamos.

El tema no es baladí porque cuando Bernanke toma posesión continua la política de subida de tipos de Greenspan (línea negra gráfica anterior), algo que luego revirtió ante las crisis de distintas instituciones bancarias americanas pero que, contradictoriamente, incluyó un período de contracción de liquidez (flecha roja, gráfica anterior) que luego revirtió, vía QE (línea azul oscura en la gráfica), ante la inminencia del desastre. ¿Hicieron eso a posta para reventar la burbuja o iban dando palos de ciego? No sabemos.

Todo esto de nuevo lleva al balance de la economía y su afectación vía política monetaria, regulación y supervisión de la bancaria. Por ello aprueban la Ley Dodd-Frank sobre el sector financiero sobre cuyo ranking y riesgo sistémico trabajamos en su momento, y que ahora, tras aficionarse a andar lo desandado, parece que quieren volver a manosearlo todo con la iniciativa de los representantesWarren y Vitter y que Bernanke ve como un serio error.

Bernanke y otros gurús interesados

Pensando en nosotros, en Europa, con nuestras enormes diferencias estructurales, una de las cosas más patéticas, sobre todo en la izquierda, es la cantidad de economistas “colocados” que corren salivando detrás de ciertos economistas americanos, como esa calamidad que es Varoufakis, tras la llamada de Stiglitz y su patrón Soros, esos supuestos “liberales”. La dependencia mental de la “inteligentsia” económica europea, enchufada, parasitaria, es de pena y con el seguidismo a las ideas de Bernanke sobre Alemania, y por extensión Europa, pasa tres cuartos de lo mismo.

De trece artículos, Bernanke ha dedicado dos a Alemania y ninguno al resto; uno para celebrar las subidas de salarios (de acuerdo) y otro para criticar su superávit comercial (de acuerdo también), pero todas sus soluciones son intervencionistas y en ninguna de ellas propone una rebaja fiscal progresiva que devuelva el dinero a los contribuyentes, estimule el consumo y reduzca la penalización demográfica de los alemanes europeos (a los otros no les afecta). Su peculiar visión de Europa es más de lo mismo, de lo que nos ha traído hasta aquí, un pensamiento económico que ha creado un orden disfuncional que ha de morir para traer otro. La duda es: ¿lo traeremos racionalmente o primero intentaremos más irrealismo mágico? ¿Ustedes qué creen?


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