Macro Matters

Estados Unidos y el ciclo de las 'commodities'

Hablar de commodities, de materias primas, es hablar de uno de los pilares principales del sistema económico que lógicamente tiene un componente geopolítico, ya que ellas incluyen los alimentos, las fuentes de energía y los materiales con que están hechas todas las cosas y tras ellas están los profesionales y recursos monetarios que hacen posible su producción, comercialización y financiación.

Las commodities implican una actividad con unas magnitudes enormes, desde trenes literalmente kilométricos que se desplazan por el cinturón de los cereales americano, a los de minerales, tanto en Estados Unidos como en Canadá, Chile o Rusia, o barcazas por el Mississippi o súper petroleros en el Índico, ciudades industriales en el Golfo Pérsico, enormes obras de extracción, movimiento de materiales y refino de los mismos, así como la recuperación ecológica de las explotaciones, con un gran esfuerzo tecnológico y de equipamiento, o investigación biotecnológica o de síntesis del petróleo, todos ellos ejemplos de un sector que, cuantitativa y cualitativamente, es la más importante de la economía.

Cultura y centros mercantiles.

Desde hace bastantes años cuando pienso en los determinantes del establecimiento de centros mercantiles siempre recuerdo dos hechos. El primero, de un paseo por el barrio de Saint James, tras una comida frente al palacio del mismo nombre, en que en una de las galerías de arte pude ver un cuadro de un puerto atiborrado de naves, me pareció Londres hasta que vi la Torre del Oro. España también tuvo sus centros mercantiles de commodities (y meridiano en Cádiz) que terminaron desapareciendo con las independencias americanas, hecho que desplomó sus commodities, como era de esperar.

El segundo es la excomunión de Espinoza, cuyo discurso traía de cabeza a la comunidad judía de ese otro centro mercantil de commodities que fue Ámsterdam. Por lo visto, al no poder oponerle un buen teólogo, fueron a por él intentando aislar de sus pares al conocido filósofo y mercader internacional intentando arruinarle. No lo consiguieron, la tolerante y calvinista Ámsterdam de entonces era muy distinta de la España y Portugal de donde fue expulsada su familia. Espinoza es solo un caso más de cómo cierta cultura cerril, que aquí padecemos por el nacionalismo, destruye economía mientras el progreso se va a otro sitio; por otro lado, que un gran filósofo haya sido mercader, o tratante, que decía mi padre, me lleva a pensar en la mercantil sociedad americana y sus excelentes universidades.

El dólar y las commodities.

Siendo cierto que poseer la moneda de reserva internacional proporciona la ventaja (tiene sus servidumbres) de no tener que asumir un coste de cambio, también lo es que esa posición favorable no se consigue sin unos fundamentos imbatibles. El caso de Chicago (luego estaría Nueva York, el rol y las plazas de CME, etc.), con su proximidad al cinturón de cereales, a la producción canadiense, a nudos ferroviarios y centros industriales, su cercanía a las vías fluviales de los grandes lagos con su canal de San Lorenzo, al río Illinois que a su vez los conecta a esa gran vía fluvial del Mississippi, le da una posición que no tienen nadie el mundo, nadie.

Pero no solo eso, luego está su sistema financiero, la cultura económica, comercial e industrial americana y, especialmente, la seguridad de sus transacciones y su seguridad jurídica. Finalmente, está el oficio de sus mercaderes y traders que no se improvisa y cuyas peculiaridades (ejemplo) solo pueden causar risa a quien no sabe ver más allá, que siempre hay algún talibán que no agrega valor alguno a la producción pero quiere controlarla porque les roban y tal. A todos estos cimientos económicos añádanle que es la Marina de Estados Unidos la que garantiza la libertad en los flujos de transporte marítimo globales, permitiendo una realidad económica ideal en la que lo inteligente es aprovecharla mientras que combatirla suele ser cosa del mesianismo cerril o la delincuencia política. 

Existe además el mito de que manipulando la cotización del dólar Estados Unidos manipula las commodities y, aunque puntualmente, durante la Guerra Fría, ha intentado ambas cosas, no ha sido en ese sentido. Tomemos por ejemplo el Brent, un tipo de crudo marcador británico, se cotiza en dólares, es referencia europea y, tras una fuerte escalada de precios, tuvo una corrección en 2008 para luego estabilizarse. Como es lógico, cuando Europa crece el euro se revalúa y el Brent sube, cuando Europa va mal ocurre lo contrario, pero el resultado neto es impredecible pues las condiciones de oferta y demanda de crudo dependen, también, de la marcha de otras regiones y de hecho, durante el desacople europeo coincidió en ocasiones una devaluación del euro con el encarecimiento del Brent.

Pensar que se puede manipular todo eso es ridículo y la UE cometió un gravísimo error, en tiempos de Chirac, último mandatario occidental en detonar una bomba atómica, y de Schroeder, luego en nómina de la rusa Gazprom, de, aprovechando la guerra de Irak, unirse al carro de chinos, rusos, iraníes y chavistas, para ofrecerse como alternativa internacional al dólar, pilar de este importantísimo mercado global que es el de las commodities. Lógicamente, desde entonces los americanos espían (más) al eje franco-alemán.

Ese error de la UE es casus belli y tiene, desde la posición geopolítica americana, una posible “solución” dura en esta tectónica de bloques económicos que vivimos, y cuando hay que ser duros los americanos lo son y mucho; esa “solución” dura sería una potencia suní en Oriente Próximo. Viendo las últimas acciones americanas allí, a las que llamamos la yihad de Obama, y todas las sobrerreacciones de apoyo y peloteo europeas a Estados Unidos posteriores a Chirac-Schroeder, parecieran confirmar algo que obviamente nos perjudica.

Si fuera cierto y espero equivocarme, estaríamos ante lo que sería un viraje histórico en toda regla. Lo que no van a hacer los Estados Unidos es perder su liderazgo, ni un sector libre y global de ese calibre, que además lo han creado ellos, para que luego encima caiga en manos de sus enemigos. ¿Queréis jugar fuerte? Vale. Qué manía de meterse con Roma.

El ciclo de las commodities.

Dejamos aparte la geopolítica, aunque podríamos entrar en ella in extenso, porque no es el momento de especular sobre territorios de paso, equilibrio de bloques, nuevos agentes o un posible derrumbe de la actual estructura del mercado. Lo cierto es que las commodities tienen un ciclo largo y mientras siga la Pax Americana intentarán que siga su desarrollo natural.

Una de las commodities que mejor ilustra dicho ciclo, además del petróleo, es el cobre y el último ciclo lo pueden ver en la siguiente gráfica, marcado por las flechas negras sobre su valor real (descontada la inflación) indicado por la línea marrón. 

Ese ciclo terminó y se inició otro que no tiene su origen en desarrollos tecnológicos, si no en la apertura, con su consecuente crecimiento económico, de los llamados países emergentes y en condiciones estructurales de la oferta. El determinante del mismo será la fortaleza del crecimiento de esos países, de los que hemos analizado varios en este blog, y del resto, pero no creo que sea tan largo como si fuera de origen tecnológico. En todo caso, como no somos una economía con base en la producción de commodities, otro día veremos cómo se debería y debe aprovechar económicamente ese ciclo.


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