Macro Matters

"¿Estados Unidos = Italia?" y el 2014

Recientemente, mi estimado profesor Moisés Naim, entrevistado por este medio, escribía en su columna en 'El País' un interesante artículo titulado “¿Estados Unidos = Italia?” en el que glosaba ese fenómeno de la política internacional que es la vetocracia, según expresión de Francis Fukuyama, ideólogo de los neocon y hoy obamita feliz. La etiología del problema vendría de la existencia de grupos minoritarios “que no les interesa gobernar, si no bloquear” la acción del gobierno. A nosotros, desde el punto de vista macroeconómico, más que la analogía con Italia, lo que nos interesa saber es si ese bloqueo del gobierno daña el crecimiento de la economía americana y si tiene efectos globales, eso es lo que veremos hoy.

El techo de deuda y el Tea PartyO debt ceilling, que es una regla de hierro presupuestaria autoimpuesta por el gobierno americano mediante la cual el poder ejecutivo necesita contar con la aprobación del poder legislativo para aumentar su deuda. Aquí surge la primera gran diferencia con Italia, donde no hay división de poderes - el ejecutivo lo elige el Parlamento – y los diputados son puestos por las camarillas de los partidos en una lista (da igual que sea abierta o cerrada) y luego los electores votan lo que hay y a callar; en Estados Unidos no va así, los diputados son representantes elegidos por los votantes en los distritos y, como pasó en Gran Bretaña donde tumbaron la guerra de Cameron en Siria, hay la opción de que actúen con independencia de los partidos. 

La pregunta sería si el Tea Party, corriente del partido republicano surgida tras la política socialdemócrata de Obama, actuó mal vetando el aumento de endeudamiento con la intención de evitar la aplicación de la reforma sanitaria de Obama u Obamacare. ¿Qué opción tenía? Pues presentar su reforma que luego Obama la vetaría (de esta vetocracia nadie se acuerda) y entonces buscar dos tercios de los votos en la Cámara, algo que no conseguiría por la oposición de los demócratas. Ha sido una batalla de casi un año que llegó al extremo de que departamentos y organismos (como la NASA) del gobierno federal tuvieran que cerrar para ahorrar gastos. ¿El efecto? Pues que la deuda federal ha aumentado su valor total aunque se ha mantenido en torno al 100% de PIB en los últimos nueve meses.

El Tea Party nació tras una declaración de Rick Santelli en 2009 desde el mismo parqué de la bolsa de commodities de Chicago, de la que hablamos recientemente. Aquello fue una declaración de guerra de los mercaderes contra el 'establishment' político de Washington, ya que el Tea Party sabe que ni republicanos ni demócratas se van a enfrentar a los lobbies de los monopolios sanitarios de los estados, a los que la reforma Obama lleva clientes obligados y garantiza primas más altas; no es un think tank y, de hecho, aunque tiene fuertes fundamentos ideológicos, su acción política tiende más a tank (tanque) que de think (pensar), así que seguirán su pelea tanto en el techo de deuda como en el presupuesto corriente.

El abismo fiscal o fiscal cliff

Adicionalmente al techo de deuda el gobierno americano se ha impuesto otra restricción, en este caso en el presupuesto corriente, que implica que ante la falta de acuerdo presupuestario se aplican subidas automáticas de impuestos y recortes “ciegos” de gastos, llamados “secuestro” presupuestario, con el fin de eliminar el déficit.

El resultado de toda esta lucha política afecta sin duda al financiamiento de Estados Unidos, que pueden ver en la siguiente gráfica, y donde se aprecia una notable mejora del déficit público (línea morada) respecto al PIB desde el 11% en 2009 al 4% anual en el primer trimestre de este año.

¿Cómo han conseguido esa importante reducción del déficit? Pues principalmente vía contención del gasto, que en el último año ha crecido por debajo del 2% anual, mientras que los ingresos, gracias al crecimiento económico, mayores impuestos y la caída del desempleo (línea verde, siguiente gráfica) han aumentado a un ritmo anual cercano al 7%.

Resilience

Ya puestos a utilizar tantos anglicismos no va mal usar este otro que además tiene la virtud de evocar ideas como resistencia, elasticidad, flexibilidad, aguante, poder de recuperación y capacidad para adaptarse. Eso es lo que está demostrando la economía americana al conseguir crecer cerca de un 1,6% en un año de ajuste fiscal y en el que su principal socio, la Unión Europea, está en recesión.

Los últimos datos, publicados la semana pasada y por los que hemos esperado para escribir este artículo, nos dicen que en el tercer trimestre y pese al ajuste fiscal por las diferencias entre el ejecutivo y el legislativo la economía ha crecido, en términos anuales, algo por encima del 1,6% anterior, con una inflación similar de un 1,4%; este crecimiento del PIB nominal de un 3% hace que con un déficit fiscal superior al 4% se siga teniendo un problema de endeudamiento, aunque se espera que el mismo disminuya con el mayor crecimiento global en 2014.

Riesgos próximos

2014 es un año electoral para el poder legislativo americano, renovándose la Cámara de Representantes (el nombre lo dice todo) y un tercio del Senado; las elecciones legislativas a mitad de mandato presidencial suelen ser años buenos para la economía (ya verán cómo este argumento empieza a sonar) y así lo pronosticamos cuando hicimos la previsión cíclica en junio de 2009, de forma que, aunque sigan los sobresaltos fiscales, el crecimiento debería ser bueno. Las fechas clave por acuerdos de presupuesto y deuda serán este 13 de diciembre, el 15 de enero y 7 de febrero de 2014.

El presidente Obama ha sido hábil al dejar al Tea Party como los malos de la película pero el panorama seguirá abierto ya que, según los contribuyentes y las empresas tengan que asumir los mayores costes de su política (o perder cobertura sanitaria), se irá recomponiendo el electorado y definiendo la futura Cámara de 2014.

Existen otros riesgos económicos como el proveniente de la situación bancaria, a la cual tuvimos que hacer un estudio exhaustivo por sus riesgos sistémicos, la nueva gobernadora de la FED y la posibilidad de abandono del Q.E., que también comentamos y que, aunque ha perdido su eficacia cuantitativa, sigue teniendo importantes efectos psicológicos en los mercados monetarios, fenómeno que hoy afecta a la lira turca y la rupia india (que también tratamos, entre otros casos). Todos estos temas, como los anteriores, son discutidos en las comisiones económicas en el Congreso y es de esperarse que se enfrenten correctamente.

Es cierto que a más largo plazo tienen un serio problema de endeudamiento público, aunque no tanto como el de Italia o el de Bélgica, pero dado su sistema político, que les permite lo que denominamos planificación orientativaal final del artículo de la semana pasada, no creo que sufran ninguna crisis de deuda a corto plazo como las recientes de España e Italia, algo que si pondría en riesgo la estabilidad económica global. En ese sentido el panorama para 2014 estaría despejado y por ello mantenemos las previsiones hechas en su momento.


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