Macro Matters

Tipos negativos, bancos centrales y el euro

En este primer trimestre de 2015 la economía global está viviendo un fenómeno económico sin precedentes en el que se da la combinación de tipos de interés negativos y crisis cambiarias en distintos países, algo que sin duda crearáfuertes distorsiones económicas. Acostumbrados a sobresaltos económicos de todo tipo, vemos pasar esa realidad sin que se genere el menor debate sobre los riesgos y oportunidades que ello nos ofrece, así que hoy la exploraremos en su complejidad a ver qué enseñanzas nos ofrece.

El aviso helvético

Suiza ha sido el ejemplo más sonoro de tipos negativos y del efecto de las expectativas sobre los mismos (hubo uno anterior muy particular), donde incluso el bono a diez años daba rendimientos nominales negativos, producto de la política de su banco central (lo vimos recientemente) y de la búsqueda de refugio al ahorro de países en manos de fantasiosos y/o delincuentes de la política. Pero hay más casos.

Suecia y su banco Nobel

Hoy utilizaremos las estadísticas del Riksbank, que como saben es el que otorga el premio “Nobel” en Ciencias Económicas (algo no exento de polémica) y, la verdad, es una lástima que no puedan otorgárselo a sí mismos (eso solo pasaría aquí) por su encomiable labor de investigación histórica, indispensable para la historia económica que, a su vez, es la base fundamental de la investigación económica. Una verdadera joya para todos los que aprecien nuestra ciencia y tengan verdadera vocación por ella, nada que ver con los otros tipos negativos de mi oficio que deciden buena parte de nuestro futuro, querido lector.

Tema distinto es su política monetaria y su supervisión bancaria, que produjo su burbuja inmobiliaria con su correspondiente crisis bancaria, y eso que su lema es “Hinc rubur et securitas” (De ahí la fuerza y seguridad). En todo caso, aún siendo tan torpes como algunos de sus homólogos europeos, la mala gestión es general en Europa, queda bien parado si le comparamos con nuestro Banco de España, que no hace bien ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero, etc., como demuestra la mejor crónica de su lío en el Banco de Madrid.

Como los suizos y casi todos (incluso Israel), los suecos luchan contra la deflación - esa cosa que todos dicen que no existe - con una agresiva reducción de los tipos de interés en las facilidades crediticias que sus bancos centrales dan al sistema bancario y con QEs. Así, en diciembre de 2011, el Riskbank empieza una serie de reducciones progresivas de tipos bajándolos desde el 1,25% al -0,85 actual; aunque el objetivo debería ser el tipo natural evitando la represión financiera, pero cualquiera les convence. Esta política de los bancos centrales llevó los tipos de los bonos estatales a seis meses de Japón, Suecia (SE 6M, en la gráfica) Alemania y Holanda a rendimientos negativos, siendo el caso danés - parecido al suizo -, el más llamativo, llegando al -1,6% el 13/02/2015 (línea roja, DK 6M).

Más desacople continental y camino japonés

Es lo que ha ocurrido con los bonos continentales a 5 años (ver siguiente gráfica) cuando, hacia mayo de 2013 y luego, ya más claramente, en diciembre de ese año, se separan de los correspondientes a Gran Bretaña y Estados Unidos hasta el punto de que, con el Draghinomics de 2015, los bonos alemanes se ponen en tipo negativo seguidos por los holandeses.

El segundo desacople serio ocurre con los bonos públicos a diez años de Alemania, Francia, Suecia, Finlandia, etc. que, tras venir más o menos conjuntados con los de Reino Unido y Estados Unidos, se separan en octubre de 2013 para hacer un picado. Esto ocurrió antes de que los angloamericanos anunciaran su deseo de normalizar la política monetaria, una vez se considera que ya no es necesario más QE; entonces el BCE negaba que compraría bonos públicos “secundarios” y esterilizaba el LTRO, a pesar del relativo éxito angloamericano. Más listos que nadie; resultado: se potencia la deflación.

Tensiones cambiarias

Por supuesto que esas políticas tenían que tener efectos cambiarios y aquí es donde el caso sueco ofrece un interés adicional. Si se fijan en la siguiente gráfica, verán que respecto al Euro (línea azul), que es la moneda a la que está “atada” la corona sueca, ésta experimenta, desde agosto del 2012, una paulatina y relativamente moderada devaluación; ese sería un patrón devaluatorio aceptable para el euro, pero no es así.

¿Qué ocurre entonces? Pues que mucho antes de que la política del BCE fuera tan agresiva, los mercados ya estaban tirando abajo los tipos y llevándolos a la zona japonesa, esa de la trampa deflacionaria, con su distorsión ahorro-inversión, aquella en la que los angloamericanos han evitado caer, de momento. Ya verán como seguirá el negacionismo sobre la deflación y pobres de aquellos que, a nivel micro, como los tipejos que nos mal gobiernan lo hacen a nivel macro, sigan sin hacer sus deberes sobre deflación y competitividad.

El euro y el efecto FED

Para el medio plazo hay previsiones de expertos sobre el euro para todos los gustos, pero yo – dicho con la reserva legal correspondiente –, si no lo apoyan en la paridad, hoy trabajo con dos escenarios: uno, el deseable, con un 40% de probabilidades - que he subido por las declaraciones de la FED, antes eran menores - de que se mueva en una banda entre 1 y 1,2 dólares por euro; y otro, cuasi-japonés, con un 60% de que esté entre 0,85 y 1, que es la que va bien a los actuales gobernantes de Italia y Francia, aunque lo suyo sería buscar el 1,2 hacia finales de 2017.

A muy corto plazo recomendaría usar la Media diaria de veinte sesiones, como indicador del valor de las carteras a corto plazo. La última vez que recomendé aquí una métrica similar hubo comentarios de vergüenza ajena, mezcla de ignorancia y salvajismo. ¿Cómo nos iría si simplemente aceptáramos lo evidente y de general validación en el resto del mundo? La mitad de paro, seguro. Cosas de Hispania.

Tipos negativos aparte, en aquella ocasión también alertamos de lo siguiente: “la FED, el BCE et al, harán cosas (un ejemplo reciente), haciendo saltar las stop loss(que tienen su tratamiento), pero eso es parte del juego de no combatir a la FED.” Y eso es lo que ha ocurrido el pasado 18 con la intervención de Yellen, cuando afirmó que la devaluación del euro era dañina para el crecimiento americano, que ya afecta parcialmente a las exportaciones americanas.

Yellen cambió las tornas especulativas, produciendo un short squeeze de libro, trayendo la fiesta de los alcistas y dejando en evidencia el exceso de posiciones bajistas, que se frenó sobre la media de veinte sesiones haciendo una vela larga (enlace a gráfica). Así las cosas, creo que la parte fácil para los bajistas ha pasado, debiendo esperar a que termine la euforia compradora y el mercado retome la tendencia fundamental o se confirme el apoyo de la FED.

Aparte de los exportadores para fuera de la zona euro, los que si se benefician de esta devaluación son las corporaciones globales, sobre todo las angloamericanas y asiáticas (un caso), que encontrarán en el continente empresas baratas aptas para su “guerra” global. Los perjudicados, una vez más, serán los ciudadanos europeos que no podrán aprovecharse del menor precio del petróleo y los ciudadanos de aquellos países, como el nuestro, con formas de gobierno no representativos particularmente incapaces de gestionar, en beneficio del ciudadano, una situación tan compleja como la actual. Una vez más, la mala gestión de unos y otros nos empobrece a todos.


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