Macro Matters

The Hollande Routine

Existe una expresión en el Mercado de Renta fija americano conocido como “The Bond Routine” que, simplificándolo, consiste en que las empresas, estados, municipios o gobierno federal, ante una caída de ingresos acuden al endeudamiento de forma transitoria mientras resuelven los problemas, ya sea emitiendo bonos adicionales para cubrir las nuevas necesidades y/o refinanciando los antiguos a su vencimiento; las empresas prefieren esta opción a la emisión de acciones por su dilución del capital o a la más dura: reducción o suspensión del dividendo.

Se trate de gobiernos o empresas, este ejercicio, la rutina bonista, termina dejando toda una serie de indicadores financieros objetivos que califican de forma clara la cualificación como buenos gestores (o no) de quienes deciden tomarla. Hoy veremos un ejemplo paradigmático de esto y lo que, como alternativa o complemento hace Hollande; compararemos a Francia con el caso Americano, esa otra república, hija de otra Ilustración más templada y tolerante a la que tratan, en su insensatez, de equipararse en Poder.

“The Bond Routine” en EEUU.

Ha sido casi la norma desde Reagan. Antes que tocar el gasto o subir impuestos para equilibrar sus finanzas públicas, han preferido endeudarse y tomar políticas de crecimiento (que algunos obtusos limitan a gastar más) incluso bajando impuestos, dejando que sea el crecimiento del PIB nominal el que reduzca la carga de la deuda sobre las sufridas espaldas de los contribuyentes. Si se hace buena gestión pública de gasto y adquisición de activos, como hemos señalado en alguna ocasión anterior, el ratio Deuda Pública a PIB debería bajar o ser estable gracias a que el crecimiento del PIB nominal supera a del Déficit Público respecto al PIB.

Atendiendo a la evolución del ratio Deuda Pública respecto del PIB (línea negra), podemos decir que los Estados Unidos realizó una buena gestión pública al menos hasta 1995, manteniendo el endeudamiento relativo en niveles aceptables al tiempo que potenciaban su supremacía militar, comercial y tecnológica. Todo se torció cuando los economistas de Clinton, en un acto de pésima gestión pública, liberalizaron mal el sector financiero y olvidaron las duras lecciones del pasado, siendo el mayor error derogar el Acta Glass-Steagall; de esa forma incubaron la bomba de destrucción masiva financiera que hizo su primera detonación con el crack punto-com y su segunda con la de la burbuja inmobiliaria.

La previsión que hacen los chicos de Christine Madeleine Odette Lagarde en el FMI la encontramos correcta, aunque algo optimista para 2.013. Pienso que la rutina bonista de Estados Unidos está llegando a sus límites, a menos que sus exportaciones sigan con ese excelente comportamiento que están consiguiendo que eviten la recesión de 2.012; sin embargo, los EEUU están consiguiendo crecer pero con una inflación muy baja que hace temer vuelvan a la deflación. Obama ha mantenido todos los estímulos de Bush hijo más los suyos, con su claro calendario electoral, pero por el camino que va tendrá que entrar en lo mollar: el despilfarro y la insuficiencia de ingresos, todo lo cual afectará el crecimiento del PIB nominal, sin duda; algo para lo que ni él ni su alternativa tienen solución. Sea Obama o Romney, ambos mirarán hacia Francia, a la que conocen bien, para aprender de sus errores fiscales.

Objetividad ambivalente.

Que viene por un lado de que nuestro balance histórico de vecindad con Francia es, sin duda, nefasto; nos han producido centenares de miles de muertos y una destrucción económica descomunal con su permanente aventurismo megalómano y enemistad injustificada; hoy tienen un plan para Europa y en él España molesta, así que trabajan activamente, con una constante colaboración interna, para llevarnos a la nulidad internacional, si hace falta dividiéndonos. Por ello encuentro inaceptable como español el seguidismo tonto y servil de parte de nuestra dirigencia, independientemente de su ideología u origen, que casi parece que prefieren ser franceses a lo que son.

Por otro lado, aunque casi podría decirse que el único amigo sincero que hemos tenido en toda la historia común ha sido Sarkozi (y allí le detestan), son nuestro principal socio comercial, tenemos intereses económicos comunes, sobre todo en Europa donde hoy son más coincidentes que nunca y un destino casi inseparable; así que intentaremos analizar a Hollande - cuya ideología tampoco comparto - objetivamente y lejos del dogmatismo tonto que ha regido a nuestro gobierno, con él como con Obama, o en dirección opuesta con Merkel: por sus caros errores de bulto van a tener que besar más traseros que Zapatero con la Administración Bush.

The Hollande Routine.

Los socialistas tienen la manía dogmática de entrar con un golpe de efecto, Miterrand nacionalizó la banca y Zapatero pateo a la coalición en Iraq. François Gérard Georges Hollande, quien por supuesto es un enarca, ha sido más comedido, entre otras cosas porque le dejaron las arcas vacías al sufrir su país una insuficiencia fiscal cuya inercia viene desde 1981, aplicando la rutina bonista en toda una serie de proyectos, ora ideológicos ora emblemáticos, en una apuesta alucinada por ese veneno fiscal que llaman grandeur y que le va de fábula a su casta política (¿Se puede ser algo allí sin pasar por la ÉNA? Difícil.), sobre todo la parisina, para forrarse obscenamente, que Paris es muy caro como saben nuestros embajadores termita autonómicos.

Hollande llegó con su plan hecho y lo primero que hizo fue retornar la edad de jubilación a los 60 años, asegurándose así la victoria en las casi inmediatas elecciones legislativas. Triunfante con mayoría total no lanzó ningún golpe de efecto (no hay munición), si no que apareció con toda una batería de medidas cual mitrailleuse, muchas sin concreción y que, por citar las más importantes, van desde echar abajo la última subida de IVA, gravar las horas extraordinarias (es que allí las pagan), un consejo de sabios para limpiar la vida pública (desde su partido debe saber lo sucia que está la política), acciones simbólicas de austeridad, reforma bancaria a lo Glass-Steagall (pendiente), banco para pymes (¿Banco Bueno?), impulsar el crecimiento europeo (no dice cómo), reclamar soluciones rápidas (no dice cuales) para los países del sur y la última, silenciada en todas partes, una subida del tipo máximo marginal del IRPF hasta el 75% en línea con lo que previmos (que no propusimos) aquí

Hay cosas que me gustan, aunque por concretar, como la lucha contra la corrupción (queremos ver largas filas de corutos entrando en la cárcel) el Banco Bueno, la progresividad en el ajuste presupuestario, etc. y que van en línea con los interrogantes que teníamos sobre Rajoy siendo candidato. Francia, al no poder hacer la rutina bonista, tocaba antes y se hizo mal - como aquí - agotada su capacidad de endeudamiento, no le queda más que tapar el agujero vía ajuste fiscal.

El Talón de Aquiles de Hollande.

Prácticamente, desde 1815, Francia debe su posición mundial a dos factores: el primero, sin duda, a su propio esfuerzo, sacrifico y a la inteligente forma maquiavélica y racionalista de defender sus intereses; y la segunda, al incalculable e incondicional apoyo, primero británico y después de toda la Angloesfera: doscientos años a rebufo. Cuestionado el segundo factor por la ruptura que hicieron en 2.003 (conviene ver la entrevista primera entre Hollande y Obama, que le escaneaba como ubicando a Francia donde los intereses globales americanos y la realidad mundial la sitúan: en el equilibrio interno de la UE y de ésta en su entorno regional), en realidad, hoy solo cuentan con ellos mismosy plantear tamaña subida de impuestos sobre la renta sin darle duro al despilfarro, la corrupción y el clientelismo de esa bestia insaciable que es el Estado francés, con el 56% de PIB, es letal.

La abrasión fiscal descomunal de la medida de Hollande, aparte de que terminará haciendo que Londres suba unos cuantos peldaños desde el sexto lugar como ciudad “francesa”, machaca una de sus ventajas competitivas: la producción de bienes y servicios de lato valor agregado; lo que su vez agravará la insuficiencia fiscal y dañará la capacidad comercial y tecnológica francesa. Semejante subida sin explicitar su temporalidad, explicándola bien y forzando el cambio en la mentalidad clientelar estatal de la Sociedad francesa, es un error garrafal.

Si Hollande piensa, que con su rutina y por ser socialista las mafias estatales le hará caso cuando quiera meterles en vereda, se equivoca, solo hay que ver la línea negra de la gráfica anterior con la tendencia que inició su camarada François Maurice Adrien Marie Mitterrand, que marca todo un problema estructural de treinta años de mala gestión pública; y por favor, que no se crea la fantasiosa previsión de Doña Crisitna Lagarde (ojo al traducir), que más parece pensada para evitar que les bajen el rating de deuda. Espero equivocarme (me temo que no), sobre todo porque detrás iríamos nosotros que no nos merecemos ese contagio; muy mal lo tiene, pero los cambios “suaves” de Era Generacional son así y es lo que toca.

© Luis Riestra Delgado. Agosto 2012


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