Macro Matters

Tectónica comercial americana

La estructura actual del comercio internacional es en buena parte el resultado de un diseño global liderado por Estados Unidos, que arranca del final de la Segunda Guerra Mundial y que, con la cooperación de sus aliados, ha fijado a la Superpotencia como centro corporativo y tecnológico, así como el primer mercado financiero y mercantil de la economía mundial. Sin embargo, esas reglas de juego parecen estar cambiando y prestar atención a ese hecho nos es fundamental, sobre todo si seguimos una estrategia macro global.

¿Cambio de patrón hegemónico?

Hasta prácticamente los albores de la crisis de 2007-2008 el patrón de este proceso era que Estados Unidos hacia de importador neto y Europa y Asia de exportadores netos pero, tras atender las urgencias de la Crisis, el presidente Obama, ante la necesidad de fuentes de crecimiento que permitan a su país mantener la hegemonía global, fija como objetivo de su presidencia aumentar las exportaciones un 50% en cinco años y promover la reindustrialización de Estados Unidos.     

Considerando ese mandato del presidente, si comparamos la evolución del saldo en transacciones comerciales exteriores de Estados Unidos (gráfica anterior) con respecto a sus principales competidores europeos – Japón es un caso ya dado por imposible-, veremos que desde el máximo de 2006 y tras el bache de 2009, la corrección de su enorme desequilibrio exterior, que llegó a casi el 6% del Producto Interior Bruto, ha ido realizándose de forma moderada, demostrándose que, afortunadamente,estamos muy lejos de una guerra comercial que pudiera poner en riesgo el crecimiento y el comercio mundial.

Dicho déficit se ha venido financiando vía endeudamiento exterior, inversiones extranjeras en su pujante capacidad para crear nuevas empresas líderes de dimensión global y por el servicio que presta el dólar como moneda de reserva e intercambios internacionales (la supuesta materia oscura); sin esa facilidad, cientos de millones de pobres, sobre todo en Asia, no habrían podido salir de su estado secular de miseria. Lamentablemente, ese papel del dólar no parece entenderlo la numerólogaChristine Lagarde (ver siguiente enlace), directora general del Fondo Monetario Internacional - vergüenza de gestora pública -, y cuya comparación con el pasado de la libra en su conferencia de en The National Press Club, en Washington, en enero de este año, fue cualquier cosa menos afortunada; difícil mayor ignorancia de la historia económica.

El impulso exportador

Tras el frenazo del 2008-2009 todos los componentes del sector exterior exportador americano han conseguido superar claramente el máximo anterior de 2008, con una excepción: los ingresos por inversiones exteriores (línea gris/verde, siguiente gráfica), hecho que puede deberse a que el anterior máximo debía su abultado nivel a la burbuja financiera de entonces.

Caso distinto es el de las importaciones (ver siguiente gráfica), que apenas han superado el máximo anterior y mantienen una tendencia de poco crecimiento, pero esto exige un examen de los saldos más en detalle.

Saldo comercial por partidas

Como puede verse en la siguiente gráfica, los Estados Unidos tienen superávit exterior en servicios (transportes, seguros, fianzas, telecomunicaciones, etc.; línea azul, siguiente gráfica) y en ingresos primarios (línea verde), que son rendimientos por inversiones más salarios de expatriados; dichos superávits, dentro de sus variaciones cíclicas, tienen tendencia positiva y son contribuyentes principales en la reducción del déficit comentada al principio. 

Donde tienen (o tenemos) el problema es en su déficit de intercambio de mercancías y las principales partidas, vehículos y bienes de consumo en general, han superado los niveles de 2008. En el caso de los vehículos, el salvamento de General Motors y Chrysler - ya prácticamente digerido -, y con ella de buena parte del sector de componentes mundial, ha sido afortunado pero ya se ve que siguen sin poder aprovechar los mercados globales, empezando por el propio.

El sector automotriz, y al español le hicimos su análisis, ha sido fundamental en la conformación de esa arquitectura comercial global comentada y los resultados americanos demuestran que, pese a intervenir decisiones de las altas esferas (no hace falta ser un experto en semiótica para verlo), siguen pesando más los criterios de competitividad en los flujos de comercio y la localización de la producción que otro tipo de consideraciones.

Todas las macro magnitudes comerciales de Estados Unidos son enormes, pero la que destaca más es la mejora de la balanza comercial energética, que dio un brusco viraje en 2011 y que apunta hacia el equilibrio. Dicho cambio es el resultado de la liberalización de zonas de explotación pero, especialmente, por la muy conocida revolución tecnológica del fracking y de la del gas esquisto, sin olvidar la del ahorro de combustibles por parte de consumidores y productores de coches, algo que no se veía desde que se trunco un proceso similar iniciado a finales de los setentas del pasado siglo.

Sin desmerecer la revolución energética americana, con sus grandes externalidades en creación de empleo y desarrollo industrial y tecnológico, lo que nos dice la estadística es que, salvo lo energético, en Estados Unidos, como aquí, el cambio estructural que reduzca los déficits en otras áreas no se está dando, al contrario, anunciándose así problemas futuros de ajuste por crecimiento desequilibrado del coloso americano.

Principales mercados de Estados Unidos

La exportación americana, muy afectada por lo dicho anteriormente, también tiene una tendencia hemisférica, es decir, a comerciar con sus vecinos y así, Canadá y México representan casi un tercio de las mismas, porción que aumenta al añadir otros países de las Américas. Pero lo que sorprende es la irrupción de Ucrania, que queda por detrás de Alemania y que hasta el 2012 era prácticamente insignificante; habría que verlo con detalle cuando exista mejor estadística, pero el que seguro que sabe que es “eso” exactamente es Putin.

Riesgos de guerra comercial

Por un lado tenemos a China, que es bastante agresiva en su hemisferio pero prefiere ser mucho más cauta en otras áreas y así aprovecharse de la Pax Americana, en la que de momento piratea a su antojo, como Alemania, que la sigue de cerca; luego está el caso de Ucrania, víctima de una guerra armada de oligarcas y teledirigida por terceros, con su deriva económica de las sanciones comerciales que van in crescendo y que traslada efectos a los BRICs. Finalmente, tenemos el tratado de Libre Comercio USA-EU, en que espero no nos traicione la casta de Bruselas, que esa es otra que come aparte.

Esos riesgos están ahí y esperemos que no vayan a mayores llevándonos a una guerra comercial de verdad, divisas incluidas, algo que no interesa a nadie. Pensemos que como españoles no nos interesa un cambio brusco del estatus quo mundial, ya que, tras haber arrancado, ahora nos toca andar un camino muy empinado en el que además llevamos de lastre unos políticos, tanto los viejos como los nuevos, que son una ruina y los nuevos yo diría que son incluso peores, pero tenemos que hacerlo y espero que lo hagamos.


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