Macro Matters

Tectónica de bloques económicos

La tectónica es una rama de la geología que estudia cambios de largo plazo en las estructuras geológicas producidas por los movimientos de la corteza terrestre, así como las fuerzas que los producen. De forma similar, los bloques económicos han desplazado el axis mundi geopolítico a Asia Central, la estructura de poder mundial y nuestra forma de vida; hoy veremos los principales.

El Pacto de Shanghái

Formalmente llamada Organización de Cooperación Shanghái, su secretario general es Dimitri Feodorovich Mezentsev y fue creada en 2001. Tiene entre sus objetivos fortalecer la confianza mutua y las relaciones de buena vecindad, la seguridad y las relaciones económicas de sus miembros. Hay tres categorías de asociación: Estados Miembros, que son Rusia, China, Tayikistán, Uzbekistán y Kirguizistán; Estados Observadores, que son India, Pakistán, Irán (estos tres seguro que se observan bastante) y Mongolia; y, finalmente, Interlocutores Asociados (Dialogue Partners), que son Bielorrusia y Sri Lanka, aunque Turquía lo es en la práctica y Turkmenistán asiste como invitado.

El motor ruso

Rusia, como heredera (literal) de la URSS tras su acuerdo de ruptura (rechazada en referéndum) del 8 de diciembre de 1991, asumió los activos y pasivos de ésta y parte de sus capacidades geoestratégicas que hoy usa magistralmente dadas sus limitaciones. Hemos de recordar que el Partido Comunista de la URSS, con sus células, su organización leninista y su expansión internacional, fue la primera entidad moderna con un plan detallado de dominio mundial; en la historia, sólo el Islam, con su Sharia, intentó algo parecido.

En un mundo con una verdadera hiperinflación de organizaciones internacionales de dudosa eficacia, con sus elites parasitando al sufrido contribuyente, que hacen creíbles noticias como que la ONU designara una embajadora, sita en Viena, para relaciones extraterrestres (vean si no este enlace del Telegraph), el Pacto de Shanghái no es de ninguna manera una distracción burocrática más, al contrario y, como las reuniones de los BRICS, es sumamente eficaz en la dilución de la acción de otros bloques como nuestra mal gestionada UE

Dimensionado las fuerzas económicas en colisión

En la siguiente gráfica pueden ver la relación de fuerzas en términos de PIB mundial del Pacto de Shanghái en relación a otras organizaciones o agrupaciones de interés mutuo. Esos tres bloques son casi dos tercios del PIB mundial e intentan buscar un Orden Mundial a su conveniencia.

Hemos excluido al Reino Unido de la UE, no por sus actuales diferencias, sino por ya considerarlo en la angloesfera, una agrupación que, aunque no esté organizada formalmente, actúa conjuntamente por razones culturales y de alianzas entre sus miembros. En ese sentido, la UE debería conservar al Reino Unido, entre otras razones, por su influencia internacional vía Commonwealth.

Podemos decir que Rusia ha demostrado como, con un poderío económico menor, a través de su diplomacia, ha impedido la unipolaridad y desactivado a otros actores, como veremos, en una estrategia que, de momento, le está rindiendo buenos réditos. Tras perder el control de Azerbaiyán, su acción más arriesgada está siendo su acercamiento a la Turquía del AKP, que en su locura no entiende que la UE no puede admitirla a plenitud ni acepta un estatus privilegiado como el de Suiza. De hecho, el pase de Turquía al Pacto de Shanghái dañaría además a la OTAN.

Ya se verá cómo le sale la jugada a Rusia, inmersa en la crisis Siria y con la deriva otomanista de Turquía, un país que, como vimos, sufrirá una dura crisis económica, al tiempo que Estado Unidos reduce su dependencia energética exterior y la OTAN sale de Afganistán. La inestabilidad del orden anglo-americano; el ascenso de China, que copia a todos y a Rusia su tecnología militar, y la desestabilización del sur de Eurasia le dan grandes réditos a Rusia, pero dentro de ciertos límites. La que pierde más en todas las tendencias globales es, sin duda, la UE en su forma actual.

Evolución de las fuerzas

En la gráfica siguiente podrán ver, según las previsiones de crecimiento del PIB del Fondo Monetario Internacional, cómo evolucionará la participación en el PIB mundial de distintos actores económicos en los próximos cinco años. Debemos destacar que China iguala a Estados Unidos, aunque buena parte de su PIB interno y exportaciones las hacen empresas americanas y occidentales, que son a los que quiere perjudicar su estatus, y la importancia de India, a la que Occidente no atiende como debería.

No incluimos a América Latina, pues su organización más eficaz, la Comunidad Iberoamericana (10,5% PIB mundial), fue destruida por Chávez, quien, en la práctica, sirvió a los intereses de Putin. En Brasil, desde los BRICS, la mayor agrupación de todas, puede que su Gobierno crea que la acción del chavismo le va bien en Latinoamérica, pero ya veremos de qué le ha servido permitir que se rompan esos puentes y seguirle el juego a Rusia y China contra EEUU y la UE cuando su economía entre en la crisis que comentamos, no digamos si en el 2017-2018 tenemos una recesión global.

La Umma

El ascenso del islam, con su potente demografía, toma a Occidente en una situación de desinformación bastante alarmante y este concepto, básico en el nacionalismo islámico, ha sido tradicionalmente homologado al de cristiandad, una analógica del todo errónea, ya que el cristianismo, con independencia de las acciones de alguna de sus denominaciones, nunca ha pretendido una unidad nacional bajo un gobierno mundial y un legislación única, ni hay fundamento bíblico alguno a esa posibilidad, al contrario, al menos hasta el final de los tiempos.

Sin duda, el ascenso del islam está afectando nuestra vida cotidiana, desde la libertad de expresión hasta nuestro comportamiento cívico. Los creyentes del islam tienen un enorme hambre de Dios y, por su potente componente cultural, el choque con Occidente está generando unas formas de fanatismo que, salvo espontáneos esporádicos con cierto fundamento, no tiene respuesta institucional fundamentada. El civismo y su destrucción por el choque de culturas distintas es otro reto de nuestro tiempo y, a veces, surge alguna voz sabia que nos ayuda a afrontarlo, como la del podcast Terrorismo en UK: civilización y culturas, consiguiendo aportar algo de luz al problema. 

Cambio de paradigma y conspiranoia

El terrorismo islámico y la proliferación nuclear ha llevado a las autoridades occidentales a asumir un posible atentado nuclear o similar y a imponer unos controles de la población difícilmente asumibles en otros tiempos, al tiempo que se hacen concesiones democráticas inaceptables en un vano intento por apaciguar algo que no entiende o no tiene el valor de explicar con todas sus consecuencias.

Ante esto, ha surgido, desde la conspiranoia, una curiosa y profesional industria de supervivencia extrema individual, filón del cine y ruina de incautos, que tiene su utilidad, por otras razones, para los grandes patrimonios o la inteligencia, y que asume que el Estado no solo no nos defenderá si no que, por el contrario, conspira contra el ciudadano. Lo cierto es, que ante los enormes retos que vivimos, especialmente los españoles, se hace cada vez más que evidente la necesidad de una forma de gobierno del Estado que, controlado democráticamente (esto en España no existe), defienda los intereses de sus ciudadanos y sepa participar eficazmente en esas agrupaciones globales.

¿Qué futuro queremos?

Estos cambios tectónicos han despertado la alegría de algunos, tal vez por interés, como la casta burocrática de la UE, que cree que todo esto valida su ineficaz versión de la misma, en otros por resentimiento, o ignorancia, de que por fin alguien desafía el Orden Anglosajón. Pues bien, veamos que nos trae el cambio de poder en la siguiente tabla:

En la clasificación de la tabla vemos que son los países con condiciones más incivilizadas los que adquieren más peso en la economía mundial, esa es la realidad en la que hemos de buscarnos el sustento; en ellos los récords de corrupción y falta de libertades son la norma y las víctimas de sus chantajes globales son ustedes, queridos lectores. Pero lo peor es que, ante esta evidencia, en nuestro país sigue el descontrol imigratorio, la derecha económica continúa promoviendo sueños y medidas incendiarias imposibles, nuestra casta política sigue a lo suyo, la izquierda se parece cada vez más al chavismo y los nacionalismos, en su corrupción, buscan destruir ese bien común que es España, no teniendo ninguno de ellos un plan sensato y viable para el futuro de nuestro país, que no es tan difícil, pero eso requeriría que renunciaran a sus egoísmos lo cual plantea el siguiente interrogante: ¿cómo conseguiremos un futuro próspero?


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