Macro Matters

En Suiza Merkel es Mary Poppins

Tras padecer el ruido estridente de la reciente crisis de Chipre y a algún ministro europeo que debía venir de un coffee shop, da gusto repasar la experiencia suiza en el tratamiento de sus crisis y cuyos resultados macro son justo lo contrario a los chipriotas, gracias a ser uno los pocos países donde sus ciudadanos se toman en serio la Ciencias Económicas y Empresariales. Vista con esos ojos, la malísimaÁngela Merkel es Mary Poppins.

Si recuerdan esa conocida obra infantil, protagonizada en el cine por Julie Andrews, trata de la institutriz de los hijos de Mr. Banks a los que, en contra de la deseada disciplina educativa del padre, decide formarles en los verdaderosvalores usando sus poderes mágicos.  Estrenada en 1964, la película de Walt Disney sirve de paradigma al enfoque generacional utilizado varias veces en este blog.

Para quienes tienen los valores que engendraron la crisis, Merkel debería bajar de las alturas vestida de negro con su paraguas, los pies en escuadra y su bolso repleto de los euros de todos para repartirlos sin ton ni son; incluso hay quien la ha visto descender sobre unos orondos y crepusculares európatas infantilizados a los acordes de un conocido violinista hugonote, que para más inri es de Maastricht, y a cuya vera desaparece, naturellement – esto debería decirle algo a Hollande -. Algo que pueden ver clicando en este enlace de un vídeo muy ilustrativo, supercalifragilisticoespialidoso, vamos. No debió grabarse en Suiza porque allí no quieren emigrantes del Este (ni del Sur).

De las toneladas de tinta y petabytes que ha escrito la máquina del miedo sobre una simple crisis de mala praxis bancaria y de banca central, combinada con el engaño de la casta chipriota, posiblemente la más ajustada, aunque no con esas intenciones, ha sido una caricatura del El Jueves, donde en la pantalla de un cajero automático aparecía Merkel haciendo una peineta a un ahorrador chipriota. Ya sé que no son formas, pero si lo que se quiere es conectar los cajeros automáticos de países irresponsables al sistema de recaudación fiscal alemán (y al de todos), casi que estaría de acuerdo; "aunque suene extravagante, raro y espantoso, si lo dicen con soltura sonará armonioso", como versa el estribillo de supercalifragilisticoespialidoso, tema central de la referida película.

Superkalifragilistischexpiallegetisch!

Hace más de veinte años, cuando hacía mis primeros trabajos de macro con profesores de posgrado, tuve la oportunidad de conocer a uno de sus exalumnos preferidos, un ingeniero mecánico que trabajaba en un gran banco americano de esos que no dejan de dar problemas. El ejecutivo venía de una reunión de peces gordos sobre la crisis de la deuda latinoamericana y, como uno anda en temas bancarios desde niño, aproveché para hablar del oficio. En un momento de la conversación le pregunté que por qué les habían prestado dinero. "¡Pero Luis, a mi me llega el dinero (reciclaje de petrodólares) y he de sacarle rendimiento!", me respondió. ¿A que les suena? No hubo forma de que entendiera que no se puede buscar yield (rendimiento), como decía el muy snob, en cualquier sitio; incluso le sugerí que, ante la avalancha de depósitos, podían haber cobrado por la custodia de los mismos, como inteligentemente hacen los suizos en esas situaciones y que ya por entonces era una vieja costumbre helvética. Pues nada, no lo creía posible.

Con su currículum podía estar optimizando alguna planta de lácteos o de refrescos, pero no, es más fashion jugar al banquero. Fenómeno, todos a una. Ya se pueden imaginar cómo está cierta banca cuando lleva casi treinta años contratando pipiolos, arrumbado a sus talentos internos e inventando paridas; sé que suena fuerte, que "aunque suene extravagante, raro y espantoso, si lo dicen con soltura sonará armonioso", y aquí, que somos más listos que nadie, entregamos la banca pública regional a nuestros políticos y, tras treinta años de juerga en las Vegas, ahora resulta que Merkel es malísima por servir rondas rebajadas con metadona.

BNS, UBS y los bancos cantonales

Incluso en Suiza pasan estas cosas, aunque en menor medida. Lo que padecemos es la cosecha de querer innovar en un oficio donde el 90% de las operaciones y sus problemas están más que sabidos. Se pueden hacer más rápido, mejor, más bonitos, etc., pero en lo esencial, el negocio es el mismo y el resultado de poner a personas sin oficio ni beneficio al frente de instituciones bancarias siempre es el mismo, de forma que todo lo que ha ocurrido era predecible y, por tanto, evitable.    

El Banco Nacional Suizo - sí, han leído bien, "Nacional" y "Suizo", y así lo escriben en las cuatro lenguas oficiales, que allí no se están con los inventos alucinados autonómicos y nacionalistas de una casta corrupta que debería estar en la cárcel tras confiscarle el patrimonio irregular - es un banco central semipúblico (salomónico) en el que el 55% del capital está en manos de instituciones públicas, como los cantones y los bancos cantonales, y el resto en manos privadas de particulares. Mare de Deu, Senyor! "Aunque suene extravagante, raro y espantoso, si lo dicen con soltura sonará armonioso". ¡Herejes calvinistas! ¿Se imaginan que las cajas politizadas hubieran sido dueñas del Banco de España?

En Suiza, UBS, una de sus dos instituciones globales (a la otra no le haremos publicidad), tiene la mala costumbre, y eso que ya venía escaldada de la crisis de LTCM, de mezclarse con el banco del amigo antes referido, solo que, en el verano 2008, antes que nadie y de que cayera Lehman, el BNS actuó como siempre se ha hecho: rápido – agresivo, dicen los pupas de la banca y ciertos mass media-, obligándole a aislar los activos de las subprime, unos 50.000 millones de dólares, para que los fuera digiriendo y provisionando, lo apuntaló con una recapitalización del Gobierno central suizo (la Confederación), que ya han vendido con beneficios, rodaron cabezas de la alta dirección, les desembarcó un equipo (watchdogs) de la autoridad financiera suiza (FINMA), que allí deben seguir por este y otros fregados, de forma que el banco va enderezándose e irá normalizando el pago de dividendos. Cinco años de duro trabajo y los que faltan.

La crisis bancaria global también ha afectado algunos de sus bancos cantonales, que hacen banca pública regional, a cooperativas y bancos regionales, pero no ha sido por burbuja inmobiliaria. La solución desde 2008 ha sido, con la discreción que les caracteriza (cociendo habas sin que apeste) y de competencia nacional, imponerles recapitalizaciones y fusiones dentro de un plan de reestructuración y ajustes de costes que las hagan viables. Lo típico que se ha hecho toda la vida y, como siempre ha pasado, ocurre la paradoja de que, ante la mala gestión pública, el Estado ha de intervenir directamente gestionando y reestructurando - nada de reformas Mary Poppins - el sector para luego privatizar, evitando la concentración excesiva y mejorando la competencia. De libro.

Hacia una economía de excedentes

Suiza, como todos, está expuesta a la crisis global y a las suyas propias, pero ha sabido superarlas con la seriedad económica que les caracteriza, por eso dejaremos para la semana que viene su cuadro macroeconómico, sin distraernos en chismorreos, para poder analizarlo detalladamente, ya que nos será de ayuda en nuestro cambio de era, un cambio que requerirá veinte años de duro trabajo y en el que los españoles pareceremos un poco suizos, de hecho muchos ya los sois. Pero surge la pregunta: ¿si en general sabemos lo que hay que hacer, porque no lo hacemos, o es que acaso esperamos soluciones mágicas?


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