Macro Matters

Standard and Poor's coyotes

Como es continua y permanente la alarma y preocupación entre los inversores de que el mercado de valores esté sobrevalorado, hoy veremos un indicador sobre este particular. No es “El Indicador”, del tipo que busca el Nobel Shiller, sino simplemente unos más, que yo encuentro bastante útil y que apareció por esas casualidades que ocurren cuando investigas la estadística y buscas de razones objetivas a comportamientos sistémicos.

Agentes coyote

Pero antes de verlo permítanme comentarles dos defectos que siempre surgen al analizar temas relativos a la economía y la bolsa. Son los siguientes: 

Por un lado, que existen agentes financieros, llegados a ese mercado desde profesiones distintas de la economía, que se dedican a intermediar el ahorro y que lo hacen desde posiciones poco sólidas, cuando no politizadas e irrealistas, un hecho que forma parte de ese difícil proceso de atender a las necesidades humanas con los recursos y las calidades disponibles. Te encuentras entonces con situaciones en las que, tras crearle un quebranto serio al patrimonio de los particulares, algunos de ellos terminan justificándose con una teoría conspiratoria de lo más peregrina; por si fuera poco, son muchos los clientes que se van contentos con la explicación.

Luego está el segundo fenómeno, este ya inaceptable, de que en nuestro país prevalezcan los economistas que prefieran ideologizar el oficio discutiendo temas que el resto del mundo tiene claros desde la década de los ochenta o incluso de la de de los treinta del siglo pasado, mientras llevamos casi treinta años niveles de paro superiores al 20%, algo que sin duda es una descalificación completa de nuestra gestión económica. A unos y otros les ocurre lo mismo: de tanto ignorar las causas objetivas de la economía, al final el invento se les cae a plomo aunque el trompazo mayor nos lo llevemos otros.

Investigaciones y sorpresas

De tanto investigar índices y series temporales macro uno termina desarrollando cierta habilidad en el reconocimiento de patrones y, como decimos en este blog, el patrón solo es el prólogo (no toda la historia).

En una ocasión, mientras estudiaba la evolución de los beneficios empresariales (línea granate, eje derecho, siguiente gráfica) de Estados Unidos, encontré una coincidencia sorprendente: la valoración de los mismos en miles de millones de dólares era extraordinariamente parecida a la valoración del índice Standard and Poor’s  500 (línea azul, eje izquierdo) ¿Cómo es esto posible si no parece que se construyera el S&P 500 para que replicara de esa forma los beneficios empresariales americanos?

El S&P 500 está construido sobre el valor bursátil de 500 grandes empresas utilizando un sistema de ponderación basado en la capitalización de las mismas, una capitalización que puede sumar a estas fechas unos 16,7 billones de dólares (casi 15 veces el PIB español). Por otro lado, dichos beneficios incluyen todo tipo de empresas, muchas del S&P 500, pero la mayoría no, obviamente.

Aunque “la relación entre beneficios totales de la economía más globalizada del mundo y la capitalización de las principales empresas del planeta pueda parecer débil a priori” (a), “no lo es” (b), ya que la interconexión entre ellas es muy fuerte y la tendencia, a futuro, vistas las acciones del gobierno americano, es a aumentarla, algo que a sus autoridades les obliga a tener mayor interés en el crecimiento global.

Lo usual es que primero se defina la hipótesis (párrafo a) y luego se verifica en la realidad (b), pero así ocurren las cosas y los datos saltaron solos. Lo normal es que se calculen correlaciones o construyan dos series con un año como base 100 para ver la evolución en porcentaje, pero ha sido así, de una forma peculiar capaz de crear unas dudas y sospechas impensables sin dicha coincidencia.     

Dos burbujas

Siendo los beneficios el subyacente, al observar la anterior gráfica se ve que en 1997 se separan de forma abisal; eran tiempos en que se vendía “futuro” y mucho humo, con relaciones Precios/Beneficios (PERs) altísimas. A esa relación, al PER, le decíamos hace tiempo una entrada en la que veíamos su ciclo a largo plazo.

Aquella burbuja de las punto-com pinchó, el índice se cayó a plomo pareciendo que no tenía fondo y se reaccionó con toda una serie de agresivos y cuantiosos estímulos públicos para aumentar el PIB nominal, lo que a su vez acrecentó los beneficios empresariales. Se produjo entonces otra burbuja y se contaminó bastante al Producto Interior Bruto con actividades infladas, principalmente del sector de la construcción; de nuevo, en determinado momento el índice se cayó a plomo, en este caso poco después de superar la línea granate de la gráfica anterior y, por primera vez el margen del S&P 500 fue negativo.

Hoy, tras volver a estimularse agresivamente el PIB nominal global, ambas gráficas han vuelto a cruzarse y ya veremos si hay corrección en mayo o si se acompasan o no, que en estos temas no hay ratios mágicos ni píldoras que sustituyan a los buenos gestores y analistas. Tampoco se puede aventurar si tras el cruce será como en la primera burbuja, que desde entonces la economía global ha cambiado mucho y tanto gasto ha ayudado a expandirla, o si ocurrirá como en la segunda, cuando tardó poco la corrección, o si será algo intermedio; ya se irá viendo.

Tema aparte es lo saludable del actual crecimiento y sus límites, cosa que discutimos para la economía española la semana pasada; pero eso es economía normativa (lo que debería ser) y hoy el enfoque es de economía positiva (lo que es).

Los últimos datos de beneficios

Este primer trimestre de 2014, tras haberse reportado los beneficios de casi el 90% de las empresas, el margen operativo (o en las operaciones) medio de las empresas del S&P500, un ratio que generalmente se define como el beneficio (en porcentaje) que se obtiene sobre las ventas antes de impuestos e intereses, ha sido del 9,79%, similares al record de 9,76% del cuarto trimestre de 2013, mostrando una tendencia estable.

Por otro lado, no parece que haya riesgo de dilución, los beneficios por acción siguen su tendencia ascendente y tampoco se ven riegos a corto plazo en una caída del PIB nominal global, que afecte los márgenes totales de las empresas y menos con Europa “recuperándose”.

Como sabrán, mi posición, dicho como siempre con la reserva legal correspondiente, es que el tiempo de formación de cartera ha pasado y deberíamos estar sobreponderados en valores muy líquidos con altos dividendos, así que no nos distraigamos y tengamos una estrategia de salida, que ya la realidad nos dará señales de cuando aplicarla. 

Humor y realidades

La genialidad humana, con sus precauciones, ha llevado a que muchas veces verdades sociales sean o tengan que ser criticadas mediante el humor y, al ver la separación de los índices bursátiles de la realidad, con la que luego se estrellan y la necesidad de tener una vía de escape, me ha recordado unos dibujos animados que definían a dos personajes antagónicos del Coyote y el Corre Caminos en que sus protagonistas se explican por sí solos.

Luego están los cánidos de la casta política, que nos quieren enfrentados y de la que no hay escape sin traumas teniendo que soportarlos hasta el trompazo final del cambio de ciclo generacional. Así es la jungla en que vivimos y en la que, tal vez, tendremos los padecimientos y el aprendizaje que nos merecemos.


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