Macro Matters

Sísifo y la montaña rusa

Como recordarán, el pobre Sísifo fue condenado por los dioses a transportar una pesada roca hasta la cima de una montaña y, una vez allí, ésta se despeñaba, teniendo que repetir la tarea una y otra vez. Como Prometeo, Sísifo fue condenado por su inteligencia a realizar un esfuerzo perpetuo con resultados frustrantes. Cosas de Camus el pesimista, con su utilidad y su filosofía particular y cuyas conclusiones hubieran sido muy distintas si su mirada hubiera sido cristiana, como la de muchos eslavos, una Fe a la que Putin dedicó su tiempo en su último discurso a la Federación. Así que hoy analizaremos de nuevo ese complejísimo país para ver hasta dónde ha caído su piedra de Sísifo.

Los costes estratégicos

Robert Kaplan y George Friedman, de Stratfor, son pesimistas sobre Rusia a largo plazo, principalmente por razones demográficas, y consideran que en el conflicto ucraniano Rusia ha sido claramente perdedora, a pesar de recuperar Crimea (que de facto ya era suya). Discrepo, pero no entraré en ello por espacio, sí coincido con ellos en que es un poder continental con una geografía económica adversa y onerosa (solo hay que ver Novosibirsk, por citar solo un ejemplo), que tratamos en su momento al ver la macro de Rusia, con grandes dificultades de gobierno, como vimos al ver su cambio de ciclo generacional, que no tienen más remedio que apuntalar estados colchón o “buffer states”, y, de Finlandia (recordar finlandización) a Corea del Norte, todo un rosario de estados, más o menos independientes, evidencian esa costosa estrategia. Adicionalmente, Rusia ha buscado una arquitectura internacional alternativa a la hegemonía Occidental, cosa que vimos al tratar la tectónica de bloques económicos, y aliados en Siria, Suramérica, etc., factores todos que condicionan muchísimo su política económica.

El crimen de Ucrania

El caso ucraniano también lo vimos y mejor no tomar partido, salvo por el pueblo eslavo (eso siempre), que todo es muy sucio allí. El crimen de Ucrania también es muy gravoso para Rusia: por él firma acuerdos con China parados durante diez años, la UE y EE.UU le imponen sanciones (vienen más), los golpistas de Bruselas bloquean el gasoducto por Bulgaria (el del norte, que va a Alemania, ese no lo cierran, claro), Rusia opta por Turquía (otro rival) y sigue con sus acuerdos militares y nucleares con Irán e India. En esto hay quien hace analogías con la Guerra Fría, pero lo cierto es que esoha sustituido por lo de siempre: el realismo político y la competencia por los recursos.

Guerra de precios petroleros

A principios de año, en el programa de Economía Directa, donde adelantamos tendencias, ya dije que la contención de Rusia expresaría su nivel de seriedad cuando Araba Saudita hundiera los precios del petróleo. Pues bien, ya está aquí, yendo más allá de razones geopolíticas y en un momento en que la Agencia Internacional de la Energía ya preveía una sobreoferta próxima al millón de barriles diarios para 2015, con unas hoy optimistas previsiones de precios en torno a los 80 dólares el barril; nada que la “OPEP” no pudiera controlar, pero de momento no “quiere”, pues hay que expulsar competidores  indeseables y aguantar la Economía global (Japón, Europa, China, India, etc.) como sea; y todo más allá de la crítica a la Gran Estrategia americana, que la tiene. 

Como se puede ver en la gráfica anterior, casi un 65% de las exportaciones rusas depende de la producción de hidrocarburos y, aunque se tengan contratos a largo plazo y contratadas coberturas, tarde y temprano el daño de la guerra de precios sobre Rusia será severo. Súmenle que otras materias primas, como el hierro (afectando empresas españolas), están también en mala situación y, sin entrar en más honduras sobre su estructura comercial, está claroque se les ha vuelto a caer su piedra de Sísifo.  

El “Rubloil”

Rusia tenía en a primeros de diciembre de 2014 unas reservas internacionales - construidas en parte con inversión extranjera hoy en pánico - próximas a 425.000 dólares y perdió casi un 20% de las mismas en lo que va de año, en buena parte producto del acoso (que busca derrocar a Putin) y la crisis de confianza por la crisis de Ucrania. Consideren ahora que sus ingresos por  exportaciones podrían caer más de un tercio (unos -150.000 Millones $ anuales) y está claro que, comido el superávit comercial (unos 150.000 Millones $), su crisis de balanza de pagos es muy grave.

Ante esa evidencia, lógicamente, tan pronto cayó el petróleo el dólar en rublos se disparó (ver gráfica anterior) llegando a superar los 70 rublos por dólar, algo que el gobierno ruso no puede parar teniendo que dejar que sea el mercado el que lo estabilice. Las arcas rusas, vía regalías petroleras, se llenarán de rublos devaluados y, por su misma estructura económica importadora de productos de consumo, ahora mucho más caros, la posibilidad de que su ya alta inflación, en torno al 8,5%, entre en una espiral de dos dígitos, golpeando a los más débiles, es bastante alta; es en ese contexto que la subida de tipos de su banco central tiene lógica. Adicionalmente, al efecto de la devaluación, la necesaria subida de tipos de interés y dichos riesgos de espiral inflacionaria, junto con la desconfianza de los ahorradores a mayores controles de capital, agravan la situación del mercado de deuda pública - ya muy tocado – y privada, la de la bolsa y la de sus corporaciones endeudadas en moneda extranjera, golpeando también al sistema bancario. Todo un rompecabezas sistémico de muy difícil manejo en una oligarquía.

Precios soberanos

Al peak oil, la determinación de los precios y su relación con el crecimiento económico, le dedicamos también un análisis, ayudados por uno de los pocos especialistas en la materia. En este tema, como en el la deflación, salen “expertos” como setas, ya saben; lo que no explicarán son las aplicaciones el Modelo del Ascensor entre el Light Ebony y el Brent y su traslación al fracking versus la producción convencional en la determinación de los precios futuros del petróleo, y eso que es microeconomía básica.

Lo que no es previsible es una recuperación rápida de los precios del petróleo, salvo muerte del rey de Arabia Saudita, una guerra en Oriente Medio o algo similar; lo esperable hoy, dicho con la reserva legal correspondiente, es un escenario parecido al de finales de 2008. Así que la crisis fiscal de los productores, que se agrava según casos y traerá fuertes recalificaciones de deuda, va para largo, pudiendo los saudíes, a diferencia de los rusos, aguantar incluso tres años con precios próximos a los 50 $, reventando de paso muchas burbujas.

Putin y sus planes anti crisis

Putin, en su último discurso a la Federación Rusa, muy distinto del anterior y con buenas noticias demográficas y sanitarias, anunció una gran reforma económica pero, para los que hemos escuchado muchos discursos de países petroleros en crisis, sabemos lo que dan de sí cuando desde el Poder se cree que la oligarquía y la corrupción son convenientes y en eso Rusia hace record.

Quienes hemos diseñado planes de substitución de importaciones para una economía petrolera, sabemos que necesitan tiempo, instituciones, lucha contra la corrupción, y un largo etcétera, siendo muy difícil su éxito sin estabilidad macroeconómica, un tema que, salvo mi estimado profesor Moises Naim, mucho más ecuánime que Kaplan y Friedman, muy pocos dominan, así que poco puede esperarse de los planes de Putin.

No se ha despeñado del todo la piedra de Sísifo rusa, nada que ver con los noventas, afortunadamente, pero sí ha caído bastante, con lo que tendrán recesión para largo y les toca, por enésima vez, un prolongado período de restricciones y una tarea titánica por delante, teniendo que, una vez más, volver a subir la piedra; esperemos, por el bien de todos, que en esta ocasión lo hagan mejor.


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