Macro Matters

Singapur, esa piedra angular

Hoy daremos un rápido vistazo a la economía de Singapur, un caso aleccionador de buena gestión económica, espejo en el que se miran las economías que buscan un futuro prometedor y que, al reflejarnos, una característica básica en la que encontramos el mayor contraste es que allí un ciudadano normal tiene casi garantizada una vida digna de la infancia a la vejez.

“Repúblicas” marítimas.

La historia está llena de ejemplos en que ciudades y sus territorios continentales, ya fueran repúblicas o monarquías, situados en ínsulas, penínsulas o próximas a estuarios, que consiguieron florecer de forma exponencial dejando su impronta en la historia e incluso creando verdaderos imperios. En todas ellas, de Tiro a las ciudades griegas, de Cartago a Venecia u otras ciudades italianas, a las que dedicamos un espacio al hablar de Italia, o de las ciudades de la liga hanseática hasta los tigres asiáticos, ciudadanos y élites han compartido unos valores expansivos favorables a la industria, el comercio y la banca bajo unas formas políticas próximas a la democracia.

Singapur y la Angloesfera.

Singapur, que tiene una interesantísima historia, sobre todo desde su refundación por parte de ese ilustrado caballero que fue  Sir Thomas Standford Raffles y cuyo nacimiento mismo ya era toda una premonición, se independiza del Reino Unido, al no poder éste defenderla, federándose con Malasia en 1963, de la que se separa en 1965 y desde entonces sus dirigentes han sacado todo el partido posible a su geografía, que recuerda algo al Solent, y a su estratégica posición para el comercio internacional en los estrechos al sur de la península de Malasia.

Desde su independencia la familia de Lew Kwan Yew lidera sus elites desde una forma de gobierno de inspiración Westminster y concreción “asiática”, manteniendo relaciones privilegiadas con El Reino Unido y Estados Unidos y que, como los otros cuatro tigres asiáticos, se ha ido democratizando según desaparecía la amenaza comunista.  En 1980, cuando España ocupaba el puesto 32 del mundo en renta per cápita según poder de compra con 7.284$, Singapur estaba en el puesto 33 con 6.758$ (FMI); hoy Singapur está en el tercer puesto, con 66.883$ y nosotros el 29 con 30.412$; se podrán hacer todas las críticas que se quiera a este parámetro, las conozco perfectamente, pero a mí me basta para concluir que, comparativamente, el fracaso de nuestros dirigentes es tan estrepitoso que ni siquiera son dignos de llevarles el candil a los de Singapur.

El camino hacia el Éxito.

Si algo es fundamental para el crecimiento económico es la seguridad jurídica y la libertad económica y Singapur es, en esto como en muchas otras virtudes, ejemplo de buen hacer y así lo demuestra su excelente calificación mundial en ambos criterios.

Al argumento de su posición estratégica para justificar tal éxito se podría contraponer la nuestra entre las Américas, África y Eurasia con todo lo bueno que ha pasado en ellas, porque la verdadera diferencia ha sido la calidad de gestión, sobre todo en un país como Singapur, cuya escasa población inicial le supuso una enorme traba en términos de masa crítica para generar gestores de primer nivel.

En 1980, padeciendo la crisis petrolera, redirigen su economía trabajándose a sus aliados, comenzando así un proceso de inversiones que al principio les produjo un enorme déficit de Cuenta Corriente en sus transacciones exteriores (línea roja gráfica anterior), pero que al poco tiempo empezó a dar sus frutos y, tras la apertura de su competidora, China, disparó su economía a los primeros puestos, y no solo hablamos de que sea el mejor centro logístico del Mundo, ya que, entre otras cosas, es la cuarta plaza financiera mundial tras Londres, Nueva York y Hong Kong. Esos frutos y su constante buena gestión también se ven en sus finanzas públicas (línea morada, gráfica anterior) que, obviamente, contrastan radicalmente con las nuestras.

Nosotros también hemos tenido un enorme déficit de Cuenta Corriente, hoy en corrección, pero ese fue por mala gestión general, no por inversiones a futuro; entonces los economistas del Establishment no decían nada del desastre inmobiliario-financiero y hoy presumen, junto con nuestra casta política, del éxito exportador, unos méritos ajenos que además son pírricos en comparación con nuestro balance. No digo que tengamos que hacer records como los de Singapur, pero está claro que el camino lo enseñamos de forma diáfana al hablar de la excelencia económica suiza o de la normalidad económica alemana; lo anormal es emular a Francia (ver tabla) y su modelo a la “UE”.

Inversión en futuro.

Que es lógicamente apostar por la población, la economía productiva, un sistema financiero competitivo y el comercio internacional, potenciando al máximo las ventajas competitivas del país e impulsando la dinámica de las mismas.

Si atendemos solo al nivel bruto de la deuda pública como índice de gestión pública (línea roja, gráfica anterior), podríamos concluir erróneamente que, por su parecido con Francia, Singapur no hace una buena gestión pública, pero es queSingapur tiene un fondo soberano que cubre buena parte de la misma. Su modelo de desarrollo, con una población en constante crecimiento y planes de expansión del territorio, le exige subsidiar la vivienda de sus habitantes y fuertes inversiones en infraestructuras (portuarias, aeroportuarias, telecomunicaciones, etc.); además, durante la crisis de 2007, junto con otros estados, tuvo que acudir en auxilio de UBS, Citygroup, Braclays y Bank of America asumiendo su cuota de responsabilidad en el Sistema Financiero Global, del que es piedra angular, aunque no fundacional, y más aún tras el 11S. 

Población y resultados.

Con sus 5,3 millones de habitantes (40% extranjeros) y por su composición étnica, 76% chinos, 13% malayos, 7% indios y 4% occidentales, tiene, además del inglés, de enseñanza obligatoria en varias materias, otras tres lenguas oficiales; obviamente, allí nadie se cuestiona romper como aquí el Bien Común ni engaña con cosas que están claras desde San Pablo.

El resultado es un bajísimo nivel de paro, que palian con una inmigración controlada con un alto componente de cualificación media y alta, alto crecimiento y baja inflación (aunque muy afectada por el petróleo). ¿Quieren más? Finalmente, destacar que son un buen indicador de la salud del comercio global y la línea negra (crecimiento del PIB) de la gráfica anterior es todo toque de atención sobre el futuro.

S$: El dólar de Singapur.

Esta economía, como vimos con la suiza, con la revaluación secular de su moneda, separa a las personas en dos grupos: por un lado, los que estamos a favor de la buena gestión y por otro los que promueven la mala idea de la devaluación interna o peor, los psycho-economists de la salida del Euro, que además no son capaces ni de verse casos similares o situaciones equiparables, como hemos hecho aquí en M.M. 

Cambio generacional.

Recientemente han aparecido manifestaciones de descontento, sobre todo por el coste de la vida y otros temas sociales en un país que, por la lógica de su economía, tiene una desigual distribución del ingreso (todo tiene su tratamiento, que decimos en Macro Matters), retos que se sumaran a una economía global que crece menos y tiene el riesgo de entrar en situación estacionaria, pero ese tema excede el carácter público de este blog. En todo caso y como contraste final, como la generación que fundó Singapur se acaba, están haciendo un buen relevo generacional y no hay ninguna razón para que unas élites que se han tomado en serio los aspectos generacionales no sepan emular lo mejor de sus mayores evitando sus errores y lleve a su país a nuevas cotas de progreso.


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