Macro Matters

Sector servicios y recuperación

Como es conocido, el sector de los servicios es el de mayor dimensión en nuestra economía, así que hoy nos detendremos en él para estudiarle y poder calibrar la recuperación económica y valorar sus posibilidades.

Cadena de Valor, empleo y recuperación

Una forma de analizar la generación de valor en una economía, esto es, el Producto Interior Bruto o PIB, es atendiendo a los componentes de su cadena de valor y observando sus tres sectores: el primario, agricultura y minería, que produce las materias primas; el secundario, industria, que las transforma, y finalmente, el terciario, que satisface necesidades tan importantes como distribuir la producción, o la educación, sanidad, gobierno, turismo, hostelería, ocio, intermediación del ahorro, transporte y un largo etcétera.   

Lo que llama la atención de nuestra cadena de valor es la estabilidad de los servicios en su participación en la ocupación del total de la fuerza laboral, que se ha mantenido en el entorno del 64% durante nuestra crisis. Esto demostraría que en este sector, donde también ha habido fuertes despidos, unos seiscientos mil - menores proporcionalmente-, el ajuste se ha hecho más vía salarios y pérdidas patrimoniales que vía puestos de trabajo.

Además, entre el primer trimestre de 2008 y el segundo de 2014, el empleo público prácticamente no ha variado y lo más que se ha hecho ha sido reducir las contrataciones de los años 2008-2011, demostrándose que en el sector público no ha habido ajuste, salvo la corrección hecha desde 2012. No olvidemos que por nuestro sistema monetario y dada nuestra situación financiera, el déficit público produce expulsión del crédito privado.

¿Todos los sectores contratando?

No, ese tipo de recuperación no se da, pero lo que nos dice la estadística es que el primer trimestre, que tradicionalmente es malo, ha sido bueno para el empleo, que es un indicador retrasado. No lo ha sido para el sector primario, fundamentalmente agrícola, pero ese es un caso muy especial de estabilidad dentro de un rango y donde casi un tercio de los ingresos son subsidiados; luego está el sector de la construcción, que está despidiendo menos, e incluso aumentó ocupación, unas 38.000 personas, cosa que suele hacer en el segundo trimestre.

Si comparamos la ocupación en el primer semestre respecto a la de hace un año, esto es, con el final del segundo semestre de 2013, la ocupación (según el INE) ha aumentado en 192.000 personas como resultado de que el sector servicios contrató unas 264.000, mientras que los despidos en Industria fueron 2.400 (suena mal, pero no lo es tanto), en construcción 55.200 y agricultura 13.800.

Si solo vemos los primeros seis mese del año, que incluye un trimestre malo (el I) y uno bueno, el resultado sería: servicios 252.600, industria 14.500 (buen dato), construcción -11.400 (no tan malo) y agricultura -38.000; el resultado final es un aumento de la ocupación total de 217.800 sufridos contribuyentes; con malos salarios, sí y con un 25% de paro, treinta años de mala gestión y “pirómanos” en cargos públicos. ¿Vale, pero hemos arrancado o no? Sí, sin lugar a dudas esto ha arrancado y bien, confirmando nuestras previsiones cíclicas.

El origen de la recuperación

Dos sectores importantes cambiaron casi simultáneamente de tendencia recesiva en 2013, ellos fueron: manufacturas (línea granate, siguiente gráfica) y servicios (línea verde), precedidos por el volátil y pequeño sector agrícola. Sin duda las exportaciones y el turismo están detrás de ese impulso de salida, pero hay también otro elemento: el consumo interno, que tras años de restricciones, a la primera señal de mejora ha realizado toda una serie de compras que no se podían retrasar más. Lo que presenciamos es un ejemplo típico de inicio de un ciclo con factores endógenos y exógenos clarísimosy cuyo vigor y duracióndependerá de lo que de de sí el sector exterior

Caso aparte es el sector de la construcción, en que es de esperarse cierto gasto electoral y de pura necesidad de las infraestructuras, pero que además es muy dinámico y está adaptando su oferta al no ajuste de precios de un parque de viviendas que envejece y cuyo mantenimiento, se ha encarecido por toda una serie de subidas de impuestos en cascada, un verdadero expolio del que los ciudadanos parecen no enterarse o querer enterarse.

De interés es señalar el aumento de la recaudación por Impuestos Netos a la Producción (línea morada, gráfica anterior), que crece a un ritmo del 3% anual y que muestra la otra cara de los estabilizadores automáticos, que tanto gustan a los malos keynesianos, que frenan caídas pero también las subidas. Es de esperarse que se dediquen a reducir déficit público que, aparte de ser insostenible y de la corrupción galopante, sigue con un ajuste pendiente de plantillas inútiles y de salarios que no se pueden pagar mientras se expolia de forma criminal a los más pobres.

Curiosamente, dentro del sector servicios, el que cambió de tendencia recesiva antes - finales de 2013 -, fueron los servicios profesionales (línea amarilla siguiente gráfica). Desde entonces todos han mejorado, siendo especialmente fuerte el crecimiento en el subsector comercio, transporte y hostelería (línea granate), que está cerca del 3% en tasa anual y que sin duda ha recibido un impulso adicional de mayor consumo por aumento de la ocupación; dentro de él está comercio minorista, al que le hicimos un análisis aparte.  

La mejora es general al punto de que hasta la Administración Pública (venga papeles), sanidad y educación (línea morada gráfica anterior) producen más. Salvo el caso de los servicios financieros (línea azul clara), causa principal de nuestra crisis, Banco de España a la cabeza (menudos inútiles), con su mala restructuración, no orientación al sector exterior y falta de visión de negocio, y el de comunicaciones e información (línea azul oscura), con la ruina de sus monstros propagandísticos público y privados, el resto va bien.

La recuperación y sus miserias

En esto de la recuperación, unos y otros, han puesto tanto empeño en engañar, bien prometiendo el paraíso o negando lo evidente, que toda esta labor de analizar la estadística “y con toda franqueza informar de lo que vi”, empieza a recordarme, sobre todo por los últimos, el caso de Caleb, que por lo visto algunos quieren que sigamos otros cuarenta años en el desierto de la recesión viviendo del maná (¡serán ellos!), maná que se acabará tan pronto el Estado quiebre, algo que también lo desean los muy psicópatas.

Repetimos: la recuperación simplemente es la mejora simultánea de expectativas y de las ventas, cosa que comienza en este sector hacia enero del 2013 (vertical verde en la anterior gráfica); de ahí a pensar que volverá lo de antes y que vendrá un boom económico, dista un mundo.

Arrancar y hacer el camino

Lo suyo hubiera sido reestructurar el sector financiero cambiando su modelo de negocio y enfocándolo al sector exterior, aprovechar el arranque y la salida de la recesión en Europa más el crecimiento mundial; lamentablemente no se hizo. Para colmo, la UE, con su generación de Almunias, Hollandes, Junkers y Draghis, más preocupados de sus momios, sus malas ideas y de quitarse competidores, que de atender sus responsabilidades, mantienen estancado al continente; mención especial merece el previsible Draghi (pero mucho) quien, tras confirmar las malas y previsibles noticias deflacionarias, tiene la cara dura de exigir reformas estructurales (tiene razón) cuando no ha hecho las suyas en la banca europea.

Ante este entorno de bajo crecimiento en Europa y represión financiera, toca seguir mejorando la gestión y el balance, liquidando inmuebles improductivos y buscando crecimiento en otras áreas, reforzando posiciones para cuando llegue la parte mala del ciclo. Esa es mi recomendación en este inicio de curso.


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