Macro Matters

Riesgos y oportunidades comerciales globales

Como todos sabemos el futuro de nuestro bienestar depende de nuestro éxito comercial en los mercados internacionales, esa es nuestra actividad crítica. Por ello hoy otearemos el horizonte exterior donde, salvo casos contados, las empresas españolas no ocupan el lugar que podrían y deberían en la economía global

La OMC

La Organización Mundial del Comercio es la última institución económica global y su misión principal es fijar una normativa internacional que rija el comercio internacional, un intento civilizador más despreciado por muchos. Casi nada: crear un campo de juego global. Aquí, por contra, hemos puesto puertas al campo del mercado interior malogrando la base de nuestra expansión global.

Su fundación en 1995 fue un gran logro y casi se podría decir que desde Roma no se había producido algo parecido, cuando un productor de la Bética podía vender sus productos en Capadocia y exigir su cobro, que las deudas se pagan, la propiedad (incluida la intelectual) se respeta y los contratos se cumplen, al menos entre gente civilizada.

Aunque está en sus comienzos, ya es un gran avance que 70 países, más o menos civilizados (y felices), los más importantes, formen parte de ella. El resto, los más salvajes, prefieren guardarse la carta de la arbitrariedad disfrazada de interés nacional y de la dignidad de un pueblo compañeros-y-compañeras que somos soberanos y tal; así, quienes gobiernan y sus amigos se hacen multimillonarios y el pueblo mísero.   

Tres bloques exportadores

Los tienen en la siguiente gráfica y son: la UE de 28, América del Norte (EE.UU., México y Canadá) y China, cada uno exportando un valor parecido.

Esta división es muy útil y algunos países como Qatar intentan que sus mercados exteriores se dividan en una proporción similar. Luego están las exportaciones totales comunitarias (línea gris), que incluye las internas de la UE-28, próximas a las de toda Asia (China, India, Japón, Corea del Sur, etc.), que son un mercado importantísimo aunqueestá estancado desde 2011, lo cual no significa, como decíamos, que las empresas españolas hayan hecho tope en él; en Asia está pasando algo similar.

Grandes Importadores

Que son los que nos interesan, los compradores, pues estamos abocados, sí o sí, a buscarnos el pan fuera, sea vendiendo productos o emigrando, ¿Qué prefieren? Exportar, ¿no? Pues siento decirles, que mientras pedíamos en solitario aprovechar la crisis para hacer el cambio al camino correcto, la parte buena del ciclo pasó y la perdimos por el empeño de repartir la tarta menguante; ahora toca navegar con el viento en contra.

Las importaciones de toda Europa se estancaron en el nivel de 2011, por debajo del pico de 2008; las de Asia superaron esa marca pero se estancaron (+o-) en 2012; las extra UE-28 hicieron tope en 2011 y tienen pendiente negativa; solo crecen las importaciones de los mercados más duros: China y Norteamérica (con sus fallos), que no están a perder el tiempo con experimentos en temas de crecimiento.

Comercio de Servicios

Es una parte importantísima del negocio, esa palabra que repele a nuestra izquierda, sobre todo si la hacen otros, que ellos se montan los suyos que no vean (“no cabe un tonto más”). Incluye rubros tan importantes como el turismo, el transporte, la información y comunicaciones, los financieros, seguros, etc.

Este negocio está dominado por Occidente y a Europa, en términos de crecimiento tanto de sus ventas (gráfica anterior) como de sus ventas (gráfica siguiente), le va mejor que con las mercancías aunque el valor es menor. El caso español lo vimos en su momento y actualmente se da la favorable coincidencia, temporal, de que en el norte de África y en otras regiones turísticas se han producido esas “primaveras” islamistas que, como cualquier estudio racional (eso que se nos da fatal) demuestra, su aplicación literal deviene en un verdadero infierno de barbarie con crímenes sistemáticos y permanentes.

No hablamos de un riesgo menor, al contrario, pues como demuestran la historia, los hechos y la realidad, es letal para el progreso y termina sustituyendo el comercio lícito por el tráfico de personas (en dos sentidos), la piratería y la guerra económica y, si hoy hay pateras, esperen sin hacer nada y verán. Para colmo, mientras tenemos a ISIS en Libia anunciando que van a por Roma (el atentado está cantado), nuestra progresía europea, padres de nuestro desastre en ciernes, insiste en el enfoque de la Alianza de Civilizaciones, verdadero insulto al Pensamiento Ilustrado. Esto se puede decir hoy, mañana igual no.

Países de interés

Los tienen en la siguiente gráfica según el valor de sus importaciones; son los principales compradores y, aunque depende del caso, todo exportador debería buscar fortalecerse en ellos. Esa información también le servirá para calcular su potencial en ellos; a casi todos les hemos hecho su análisis en este blog.

Algunos compensan el “menor” tamaño con su forma civilizada de hacer negocios, como es el caso de los nórdicos, Suiza, etc.; otros son lanzaderas comerciales globales, como Holanda, Hong Kong o Singapur, pero en todos se aplica lo que vimos en el índice de gestión pública cuando se planifica a largo plazo. Luego hay otros menores en los que, contrariamente a lo que sería lógico, algunas de nuestras empresas tienen una especial e irracional carencia; ellos sabrán.

Finalmente, estarían los países en que tenemos especiales intereses (siguiente gráfica) y en los que la situación de sus exportaciones nos sirven de indicador de su capacidad para resolver sus problemas. Como sorpresa agradable encontramos a México, que lo está haciendo muy bien y, si no fuera por la terrible guerra contra el crimen que padecen, sería del todo recomendable, sobre todo si se ha perdido el tiempo desde 2009.

El segundo de la lista por mejor comportamiento somos nosotros mismos, que a pesar de vivir en permanente evasión, se nota que el impulso inicial, que casi hace colapsar al hoy rey emérito en India, ha sido útil y, aunque se está flojeando, al menos se mantiene el ritmo a niveles de 2008. No así en dos países encantados con la devaluación del euro: Francia (tercero), nuestro principal cliente, e Italia (cuarto), país en serios problemas, excesivamente endeudado y con efecto contagio. El último es Brasil y con este, quienes han cometido el aquí siempre criticado error de las analogías, salvo que corrijan, lo van a pasar muy mal. A todos hicimos su análisis y se han ido cumpliendo las previsiones.  

El futuro y sus entornos

En el entorno global lo mejor ha pasado y, muy probablemente, como muestran algunos indicadores, el ciclo entre en su fase descendente, no solo por los efectos que sobre la producción de bienes de capital tendrá la menor inversión en ‘países commodity’, sino por el enfriamiento chino, la crisis y contagios del Este, los problemas en Japón, de la Europa en QE-asistida, los desequilibrios demográficos y por el aumento de la inestabilidad de un Mundo cada vez más salvaje.

En el entorno interno, nuestra recuperación sigue con fuerza y, salvo daños políticos, el efecto de mayor demanda agregada, mayor empleo y, por este, mayor demanda es una oportunidad de beneficios para muchos que debe aprovecharse. Lamentablemente, al no haberse cambiado el modelo de crecimiento, se agrava el desequilibrio del balance macro incubándose un ajuste futuro; además, siguen presentes el “yavalismo”, el síndrome de la alta exposición, la rutina de ver que se saca del sector público, el clientelismo funcionarial y toda una serie de valores culturales y deficiencias institucionales insostenibles.

Es lo que hay, y con ello hay que salir adelante, así que no dejen que un espejismo puntual interior de un año electoral les desvíe de esa actividad crítica que es el comercio internacional, verdadero determinante de nuestro futuro, incluso con un entorno en contra.


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