Macro Matters

Recuperación y crédito bancario

Una de las víctimas de esta interminable y mal gestionada crisis, además del español medio, es el propio sector financiero y, aunque de esa mala gestión algunos han sacado buena tajada y muchos se han ido de rositas (de momento), lo cierto es, que por el bien de todos, necesitamos un sistema financiero competitivo y pujante, entre otras cosas porque el sistema de pensiones pasará en muy poco tiempo a ser asistencial y porque nuestro cambio de modelo productivo, al que se resisten los que nos han traído hasta aquí, necesita que dicho sistema financiero vuelva a cumplir con su papel, algo que puede hacer perfectamente. Por todo ello, hoy nos detendremos a analizar la evolución reciente del crédito bancario haciendo antes un apunte epistemológico relacionado con esa mala gestión económica.

Causa y efecto

España es uno de los pocos países del mundo desarrollado donde persiste un numeroso grupo de “catedráticos” (y economistas, probablemente alumnos de los anteriores) que tienen la osadía irracional de cuestionar la condición científica de la Economía; catedráticos entre comillas, porque aparte de ideología, ¿qué enseñan, brujería, magia? Entiendo que se nieguen a sí mismos la objetividad y el método en su trabajo, pero que infecten al resto ya es del todo inaceptable; para colmo algunos nos leen, aunque intenten ocultarlo.

Estos personajes, para nuestra desgracia bien situados, tienen especial querencia por tratar el vinculo entre crédito y recuperación confundiendo a su audiencia con las relaciones causa-efecto entre ambos fenómenos, cuando lo cierto es que la ciencia económica ha aclarado ese particular hace muchísimo tiempo.

Luego hay un sector de ellos, menos dogmáticos, entre los que tengo algún estimado amigo, que les ha dado por decir “que la macro no existe, solo existe la micro”, error de partida que les impide entender fenómenos como si una inflación de activos es o no una burbuja, cuando un Estado está sobre-endeudado, cómo funciona el Euro y el Eurosistema, o usar la macroeconomía de balances para valorar el QE y los fundamentos de la recuperación, por solo citar unos pocos ejemplos. Así las cosas, no es de extrañar el desastre económico que padecemos o las malas elecciones políticas y económicas hechas y que vendrán.

Balance del sistema y crédito

La pasada psicopatía inmobiliaria, a la que se sigue bastante enganchado y cuya ruinosa fantasía solo es comparable a la del nacionalismo periférico, ha dejado el balance económico (activos y pasivos agregados) en una situación tan precaria que es muy difícil que el sector financiero pueda cumplir correctamente con su labor de intermediar el ahorro y la inversión, situándonos próximos a una de las etapas más difíciles que debe cumplir un país para abandonar el subdesarrollo; así son de graves las consecuencias de tanta corrupción y brujería económica que hoy pechan como una losa terrible sobre la recuperación.

En la siguiente gráfica tienen la evolución del crédito bancario al sector privado desde 1998 (línea azul), que entre 2004 y 2007 más que se duplicó, y que a partir de entonces, al pinchar la burbuja, disparó la mora bancaria (línea morada), que con los regalos del banco malísimo se mantiene, hasta que vuelva el paro, por debajo del 14% del crédito total y casi un 20% del PIB; mora que no incluye las minusvalías de los particulares y empresas que no han impagado sus créditos. Suspenso general en Economía.

Por supuesto que dicho desastre económico tiene un responsable principal que no es otro que el Banco de España, ese tótem inviolable al que hasta que publicamos El síndrome de China solo Jesús Cacho se atrevía a criticar; si no se le reforma correctamente no tendremos el sistema financiero que necesitamos. Piensen ahora en sus vidas desde el comienzo de la crisis hace siete años y en el tiempo que nos han hecho perder nuestros brujos de la economía; como para extrañarse del éxito político de grupos radicales.

Crédito bancario a Empresas y “familias”

Tras 2007 se produce un enorme desapalancamiento, en buena parte por quiebras, que en el caso de las “familias” (hogares, particulares) va camino de detenerse, al menos hasta que vuelva la recesión y aumente el paro, pero en estos momentos el cambio es de interés.   

Préstamos a las “familias”

Salvo aquellos para la adquisición y renovación de viviendas (línea gris y eje izquierdo, siguiente gráfica), que siguen el lógico ajuste de los excesos pasados, el resto de créditos bancarios, para bienes duraderos (línea azul oscuro, eje derecho) y otros préstamos, han detenido su caída y vuelto a crecer en 2013-2014.

Tenemos así un cambio hacia la reducción de la deuda a largo plazo y aumento de endeudamiento a corto para satisfacer las necesidades largo tiempo aplazadas, algo que sin duda añade fuerza a la recuperación.

Préstamos a la industria

No podemos ver todos los sectores así que nos centraremos en la industria, ese sector clave, siempre olvidado y mal tratado por nuestra sociedad y cuya mengua es causa principal de los bajos salarios de nuestra economía. Dentro de la industria, la construcción llegó a absorber la mitad de los fondos prestados; hoy, en dura reconversión, ya no hace sombra al resto de la misma que también sigue desapalancándose, pero menos.

En todos los subsectores industriales distintos de la construcción que conforman el sector industrial se ha producido una fuerte reducción del endeudamiento, siendo mayor en el sector de producción y distribución de energía (línea azul celeste, siguiente gráfica), la burbuja de la energía verde; el segundo grupo (azul oscuro) con más créditos, también en fuerte corrección, es el de metalurgia y construcción de maquinaria, muy relacionado tanto con el anterior como con el de la construcción. Por supuesto, producción de vidrio, cerámica y material de construcción (línea ocre) está en un fuerte ajuste y uno no puede dejar de preguntarse cómo estarían si se hubiera restructurado el sistema financiero orientándolo a la exportación, que booms de la construcción y las “energías” hay en muchos sitios; desde luego mucho mejor y con un ajuste mucho más digerible para todos.

En el resto de sectores el ajuste de balances está siendo más suave, sobre todo en aquellos relacionados con la exportación, como material de transporte, mientras otras manufacturas han tocado fondo.

Crédito y recuperación

Las causas de la recuperación las hemos visto en extenso en distintas oportunidades en este blog y para no repetirnos solo citaremos algunas: consumos represados por ahorro forzado para reparar los balances de las familias que ahora se liberan, necesidad de reponer bienes de consumo, cambio de expectativas por el término del ajuste fiscal y, finalmente, mejora de las exportaciones; posteriormente vino el aumento del empleo que trajo más consumo y se aceleró el típico ciclo de recuperación de inventarios. Hoy este proceso enfrenta la incertidumbre de la Europa enferma.

En todo caso, lo que está claro es que esta recuperación no la trae el crédito, como pontifican los brujos que no entienden el ciclo económico. Es cierto que gobiernos e intereses pueden incitar a la demanda de crédito y facilitarla para así engordar o inflar el ciclo, pero como bien saben los lectores de este blog, también “engordan” la última fase del mismo: la recesión, que puede ser larguísima, como se ha visto.

Al menos, de momento, aunque débil por la mala gestión de la crisis, este ciclo es sano en su origen, que ha sido muy duro; esperemos que no le pase como a esos buenos días, en que siempre aparece alguno que los “malogra”. Tema aparte es el de su longitud y para que se alargue, el sector financiero debería transformarse radicalmente hasta hacerse merecedor de elogios similares a los de una “mujer hacendosa”, pero eso parece que no lo quiere nadie en este querido país de aprendices de brujo.     


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