Macro Matters

Recuperación y comercio minorista español

La semana pasada exploramos el comercio internacional de nuestro país a través de nuestras exportaciones de productos industriales y hoy veremos cómo va nuestro comercio interior a través del comercio minorista, ese sector que es el escaparate de la producción global, incluida la que hacemos aquí, y su actividad es un reflejo directo de la función de consumo de España. Este sector lo tratamos en otra ocasión y hoy lo veremos de forma diferente.

Comercio minorista y empleo

Ocupa el cuarto lugar con el 9% de los asalariados totales (que quedan), por detrás de la industria (13,2%), Sanidad y Servicios Sociales (9,4%) y Gobierno y AA.PP. (9,2%); pero eso es si excluimos a ‘concesionarios, recambistas y talleres’ (1,5%), porque entonces sería el segundo con un 10,5%.  

No sé ustedes, pero yo al ver ese ranking, en que tras manufacturas van dos sectores públicos (“Educación” iría aparte y es el 8,1%), no he podido dejar de pensar en los servicios cotidianos que nos prestan, de farmacias a supermercados y tiendas en general, en el verdadero drama económico y social que sufren, con cierres, quiebras familiares, despidos masivos y en los gerifaltes de partidos que controlan casi la mitad de nuestra economía, en que la han destrozado como pocos en el mundo, con su rollo de lo público (que en realidad es lo de ellos), en los catedráticos enchufados neocom, escudándose en policías, médicos, bomberos, etc. para sus mamandurrias y que solo se acuerdan de este sector para morderles por alguna licencia, colocar algún familiar, imponerle cargas, rotulaciones, o financiarse a costa de las farmacias o hacerles recaudar cierto IVA que es un robo. No digamos si ya nos salen con la patochada esa de cargar contra la burguesía y demás señuelos para sus delitos, que ya quisieran ellos tener el nivel ético de un burgués, si es que saben lo que es eso y de donde vino la palabra; tengamos siempre presente que, si algo molesta a un ladrón es que los demás intercambien libre y legalmente lo que es de su propiedad.

Una de las consecuencias del drama del comercio minorista se ve en la evolución de sus contrataciones, donde en conjunto sehan perdido casi un 15% de los asalariados (línea negra siguiente gráfica), siendo la situación de ‘talleres, concesionarios de coches y motos’ el más difícil, con una caída de casi un tercio. Afortunadamente, parece que estos últimos han hecho suelo en el primer trimestre del 2013; esperemos que esto se consolide y no sea simplemente un rebote cíclico, ni se deba solamente a que las cosas se rompen y hay que cambiarlas.

Lamentablemente, excluyendo ese subsector relacionado con la automoción, la situación sigue siendo mala, como se puede ver en la línea azul de la anterior gráfica; aunque todo va por barrios, como veremos de seguido.

La supervivencia de los ‘pequeños propietarios’

El sector tiene un sinfín de matices, como diferenciar entre ventas nominales y volumen de ventas (cantidades) con sus implicaciones logísticas y de personal, pero aquí no podemos trabajar veinte gráficas. Otra matización sería al hablar de ‘pequeños propietarios’, pues algunos de ellos tienen patrimonios considerables, a los que también está sangrando la Crisis y en demasiados casos se han causado verdaderas ruinas por las presiones de las franquicias y las ideítas de sus malos gestores, embarcándoles en proyectos de inversiones considerables con limitaciones de comercialización realmente abusivas.

Hasta 2007 las pequeñas cadenas detallistas (línea gris siguiente gráfica) lo habían hecho mejor que el sector (línea negra), pero a partir de entonces esa ventaja ha ido menguando hasta hacerlo ligeramente peor, aunque hoy viven una cierta mejoría respecto a hace un año. Esperemos que se haya tocado fondo tras perder casi 40 puntos porcentuales desde el máximo (en volumen de ventas) de la campaña de Navidad de 2005 (recta gris).

En cuanto a las estaciones de servicio, decir que lo iban haciendo peor que el sector hasta que les llegó su revolución y modernización, consiguiendo en julio 2007 hacer un máximo (línea punteada azul), que coincide con la llamada driving season (abril a septiembre) en el hemisferio norte, lo que a su vez encarece el carburante (¡#%&!). Desde entonces han ido crujiendo hasta perder casi un 30% del volumen de ventas y así nos encontramos (temas de seguridad parte) que en verano, incluso en la costa, estaciones que fueron señeros oasis de la fauna nocturna han cerrado el turno de noche dada la caída de la demanda.

                Finalmente están las empresas unilocalizadas (línea roja en la gráfica), que pasaron de hacerlo incluso mejor que la media del sector (línea negra) hasta que alcanzaron su máximo en la campaña de navidad de 2006, a vender notablemente menos. Son los que peor lo han pasado y los que han tenido que cargar con la mayor proporción del ajuste de capacidad y, al ser negocios familiares, el drama social está siendo tremendo y este, como otros colectivos sin voz, al no haber representación política por el sistema electoral, no puede alertar de lo que pasa impidiéndose que se aborde la Crisis (la suya y la general) adecuadamente.

Las grandes empresas

Este grupo, cuya potencia competitiva afecta a todo el sector, hace una guerra distinta aunque las bajas sean compartidas. Los claros perdedores de este grupo son los grandes almacenes y grandes superficies (línea celeste, siguiente gráfica), que hicieron máximo en la campaña de Navidad de 2007 y desde entonces han perdido casi un tercio de sus ventas en volumen, empeorando su posición relativa respecto a la media del sector (línea negra)

Los ganadores del sector y entre los grandes, dentro de la crisis, sonlas grandes cadenas de venta detallista (línea roja). Entre ellos han surgido unidades con puntos de venta de tamaño intermedio, sobre todo en alimentación o en vestido, con unas capacidades competitivas que incluso han llevado al exterior y que están consiguiendo capear la Crisis combatiendo a sangre y fuego, incluso entre ellos; en conjunto fueron mejor en 2013 que en 2012, y eso en plena recesión. Salvo ellos, en el resto la situación es dramática.

Recuperación, ese concepto

En Economía la recuperación tiene una definición matemática muy concreta que en lenguaje común sería la siguiente: la recesión toca fondo (flecha negra, siguiente gráfica) y mejoran las expectativas a la espera de salir de ella (línea verde). Eso es exactamente lo que nos indican los datos de volumen (cantidades) de ventas (línea roja), facturación (línea azul) y lo que nos dice la confianza empresarial (línea verde) de lo que queda del sector; todo este tema tiene una derivada analítica muy interesante pero hoy no podemos entrar en ella.

Eso es la recuperación y por ello, tras anunciar el fondo de la recesión en mayo de 2013, nos fuimos a ver las expectativas empresariales en diciembre de ese año; analítica macro de libro, vamos. Tema aparte es que los “economistas”  del Establishment, en su incompetencia, prefieran la ideología  y que se manipule el término recuperación, que da para mucho más análisis, o que particulares y empresas se dejen engañar.

Esta recuperación, que por supuesto aumenta importaciones y deteriora la posición exterior, pero para que se consolide y marque un suelo definitivo, tiene que estar basada en unos fundamentos sólidos, es decir, en empleos permanentes, con futuro, competitivos a nivel global, y de esto nadie habla, que ya tiene delito las décadas de mala gestión económica que hemos padecido y a las que, para colmo de males, se unen regenerados pirómanos del más de lo mismo. Una pésima noticia si consideramos que a en seis años empieza una caída secular del consumo que podría durar dos décadas.


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