Macro Matters

Quo Vadis Hispania? (I)

Las dos últimas semanas de marzo produjeron un interés inusitado en los mercados de capital por los fundamentos de la Economía española y por la gestión de su gobierno. Desde Macro Matters nos causó sorpresa, que siendo web especializada y sin fines comerciales, las visitas de usuarios únicos de la versión inglesa original del artículo aquí publicado “2.012, el Año de la Banca”, pasaron de 10.000 durante los Idus de Marzo, la mayoría del exterior, y algo similar ocurrió con otros posts en inglés sobre el ajuste en la zona Euro, España y el FMI, el BCE, la depresión española, etc.; por no hablar de los continuos requerimientos de opinión y más información, que al final optamos por ignorar, reservando nuestro análisis final para nosotros y para este medio y cuya interrogante común da título a este artículo.

Los Fotogramas de una nueva crisis

Intentaremos resumir nuestra respuesta a ese título dentro de las limitaciones lógicas de espacio de esta ocasión y con el enfoque que dice el cuadro verde de la derecha en nuestro blog. Lo que estamos viviendo son sólo unos pocos fotogramas de una larguísima “película” de la historia de nuestro país. Estamos en tiempos de puntos de ruptura históricos en que coincide el final de dos ciclos principales: el largo de la Economía, cuyo efecto sobre el empleo explicamos la semana pasada y la anterior, y el de la Economía Generacional Española, donde la generación actual en el Poder ha llevado el Sistema a sus límites, agravando la referida ruptura.

Como explicamos en La Odisea de Hispania, en nuestra larguísima historia, ha sido en este último Ciclo Largo y gracias a la Pax Americana – hoy en una seria encrucijada-, que nuestro país ha roto, con rapidez inusitada, la tendencia milenaria de declive económico relativo con sus principales competidores. Casi pareciera que en toda nuestra historia nuestro único socio económico y aliado verdadero hayan sido los Estados Unidos, porque anteriormente, con el resto, nos ha ido fatal, y lo que nos ocurre con el espejismo de Europa estos días no hace más que confirmarlo; tal vez esto nos sirva para despertar de la mentira que, interesadamente para sus fines egoístas, nos ha vendido una mayoría de nuestra clase dirigente. En pago, nuestro antiamericanismo es hoy tan alucinado o más que el de las peores viñetas del 98.

En el anterior cambio de “rollo” de esa larguísima película padecimos un gobierno, que tras el aún sin aclarar 11M, inauguró su legislatura justamente con un desplante a ese aliado a cuya sombra rompimos la tendencia milenaria. Poseído de un particular mesianismo hedonista alucinado y antiamericano, el presidente Zapatero se lanzó a cambiar el Mundo según su particular y flipada visión del mismo y de Europa, desconociendo, en su ignorancia abisal, que la estructura y potencia económica europea viene justamente del diseño de Orden Mundial de esa Pax Americana. Gracias a Zapatero, La Angloesfera, dueña de casi la mitad de los activos mundiales y canalizadora de buena parte de la otra mitad, pasó a vernos como a él y a lo peor de su reelegida generación; mala “suerte”, porque los hay buenísimos.

El nuevo Actor Principal

Precedido de intenciones de inmolarse (¿mesianismo masoquista?) el Presidente Rajoy, en la línea generacional histriónica de su predecesor, presentó con otro desplante a su equipo ministerial. Cuando en su momento analizamos y debatimos en privado ese gabinete, en seguida detectamos sus enormes carencias de cara a la tarea histórica que debía afrontar. Aún así, hemos de reconocer que se puso manos a la obra de inmediato a tomar duras decisiones que, en líneas generales comenzaron en la dirección correcta, salvo en la piedra angular:El Sistema Financiero.

Previo al desplante y a la entrada agresiva, el Presidente vistió su traje de los domingos, se fue a reunirse con los Populares europeos y hacerse la foto con Sarkozy y Merkel, a quienes no se veía tan contentos y algo extrañados por la animosa alegría del presidente español: hoy sabemos que nos ocultaban un pacto que Rajoy no entendió. Cosa que no nos extraña, porque la conclusión a la que llegamos por la composición de su gabinete, por vice-presidir economía – al anterior “ministro” de deportes por algo similar le llamamos Black Swan Monclovita -, por aquella reunión y por sus reacciones, y hoy gobernando in promptu (las decisiones de la semana pasada mejor las archivan), es que nuestro presidente no es consciente de las dimensiones de nuestros problemas y, lo que es peor, de los determinantes de política económica de nuestro país.     

Ante la sorpresa presidencial de que los mercados le evalúen como a Zapatero, la reacción de perplejidad (¿vacacional?) en el gobierno ha sido general, las declaraciones, pésimas y las reacciones, de lo más variadas, desde la de De Guindos que culpa al BCE: normal, él entiende la buena Economía no por fundamentales si no como producto de ayudas monetarias o fiscales de amigos, o a la del propio presidente, que superado por la realidad ante su error mayúsculo de gestión económica, por no hablar de la sonora y persistente descoordinación, dio la espantada en el Congreso (¿problemas de carácter?) y menos mal que rectificó. Podría dar ejemplos históricos parecidos de aprendices de brujo y huida de responsabilidad, pero los omitiré para evitar un mayor agravamiento de la situación de intranquilidad social de los españoles.

Sin duda Rajoy no es el único responsable, aunque si el principal, de la re-evaluación del riesgo soberano español y buena parte de ella está también en la otra orilla política, pero eso lo dejaremos para más adelante. Primero veamos que no gusta a los mercados.

Tiempos de cosecha

Estamos recogiendo lo que hemos sembrado en los últimos treinta años, y lo de estos días solo son reacciones a unos planes del gobierno que intentan modificar eso y que no gustan por lo siguiente:

a) Aunque el presupuesto es correcto sobre el papel, no se creen que se cumpla. Los ingresos no serán esos por la recesión que a su vez hará que los gastos sean mayores, y todo en entorno internacional peor.

b) El gobierno no controla el gasto público. Los mercados conocen perfectamente el descontrol en ayuntamientos y sobre todo en autonomías. La disfuncionalidad fiscal sistémica es evidente.

c) Hay una cierta sensación consolidándose de que el Gobierno cuenta con el Fondo de Rescate Europeo para aplicar el Plan de Guindos al Sector Financiero, sin traducción productiva sostenible y que eso, al final, es insuficiencia fiscal sistémica que llevará a quitas de una deuda pública cuyo ratio oficial sobre el PIB actual no se creen.

d) La Reforma del Sistema Financiero no es correcta, la creación de más unidades sistémicas por la manía de las fusiones que, además, el Estado nunca podría rescatar, ya difícil en las pre-Crisis, es un error mayor, el ajuste del Sector Inmobiliario está a medias y deteriorará más los balances requiriendo más apoyo público. Además, se ha visto que detrás hay un apaño político de reparto económico forzando a la banca sana a unos sacrificios gerenciales y patrimoniales tremendos.

e) El gobierno no tiene un plan de crecimiento acorde con los determinantes de política económica que se le aplican a España. Ante esa carencia, se centra el peso del ajuste sobre la población mientras se teme tocar el estamento político y los intereses de parte de aliados privados, cosa que podría terminar en un estallido social, que incluso ven justificado por el alto paro aunque ruinoso en sus consecuencias.

f) El comportamiento de la oposición parlamentaria y sindicatos parece más propia de tiempos que deberían estar superados y se percibe un alto riesgo la deslealtad institucional, que llevaría a un enfrentamiento irracional, egoísta y destructivo entre los grupos de poder político españoles (la casta).

Estas conclusiones de los agentes económicos nacionales e internacionales generan escenarios de riesgo de hacia dónde vamos, dudas de si Rajoy seguirá la suerte de otros gobernantes pasados de los PIIGS y que han de tenerse en cuenta para evitarlos porque la alternativa al Mercado es el FMI; pero eso lo dejaremos para la próxima entrega cuando los analizaremos. Mientras el Ibex, poseído por la prima de riesgo,  podría sufrir la anomalía bursátil de perforar el suelo de la zona de capitulación de su Fase Secular Bajista, que pueden ver en la gráfica más abajo.

La intervención del BCE ha podido salvar in extremis un gobierno mal orientado, pero no nos engañemos, los desequilibrios estructurales siguen ahí y obviarlos sería casi tanto como confundir liquidez con solvencia para volver a otra tormenta financiera, esta vez mucho peor.


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