Macro Matters

Precio de las commodities y recuperación brasileña

Analizar las economías, ya sea de Europa o las Américas, no suele ser plato de buen gusto y, aunque muchas cosas las veíamos venir, comprobar que teníamos razón no es para nada agradable. Esta ciencia lúgubre que es la Economía tiene criterios objetivos sobre lo bueno y lo perverso de una gestión y, aunque a algunos no les guste mis conclusiones y quieran atribuirlas a supuestas fobias personales, al final, la objetividad manda y no podrán tapar los años perdidos, los quebrantos producidos y las vidas destrozadas en ese juego letal que nos imponen ciertos desaprensivos.  

Brasil, como España, son casos paradigmáticos de años perdidos y fantasías colectivas permanentes

En ese sentido, Brasil, como España, son casos paradigmáticos de años perdidos y fantasías colectivas permanentes, de esa adicción al pensamiento mágico que tanto fomentan los sinvergüenzas que determinan la vida de nuestros pueblos. Con ese pasado y nuestro presente, analizaremos hoy la economía brasileña - que tiene una parte buena - en una continuación de lo dicho en 2013 al escribir "Brasil, esa potencia", un recorrido imprescindible que, lógicamente no repetiremos hoy, en que su economía busca un fondo desde el que iniciar esa fase del ciclo económico, ya pasada para nosotros y a la que hemos dedicado bastantes artículos: la  recuperación.

El precio de la commodities, ese determinante capital.

Suelo calificar a la economía brasileña como  semi-industrializada, un  designación que, aunque siempre me parece incorrecta, los datos terminan validándola y es que a pesar de su importante potencia fabril y de servicios, con regiones de un desarrollo impresionante, al final, a la hora de la verdad, manda la siguiente gráfica.

A ellos no les gusta, a mi tampoco, podría no ser así, pero eso es lo que consiguen y  cuando explicaba el "Ciclo de las Commodities" o los determinantes de los precios del petróleo, con sus booms y depresiones recurrentes, a los interesados en mantener su ficción allí, se hacían los sordos, cuando no te difamaban, que así va esto.

A futuro, la gráfica anterior muestra la previsión de precios (en índices) de las materias primas; como pueden ver, no se incluye una recesión global futura -algo probable- que haría que volvieran a caer, para luego recuperar esa tendencia que nos sugieren. De momento, han de remontar a pelo el desastre que ellos mismos crearon (otra vez) con su izquierdismo demagogo y felón (perdón por la doble redundancia) y, al ver sus estadísticas, la cuesta va a ser muy dura.

El problema de financiación

Aquí nos quejamos del INE, pero hará poco más de treinta años me tocó penar con un "portátil" por los departamentos de estadística de un país con un nivel muy similar al de Brasil y, siempre que veo lagunas como las de la siguiente gráfica y escucho lo que dicen y hacen, el caos que mantienen interesadamente sus políticos, me imagino bastante bien el juego que se traen entre manos.

La insuficiencia fiscal brasileña es muy grave (línea morada), con un perfil de déficit fiscal muy parecido al que dejó Zapatero, ese boquete que propios y extraños querían que Rajoy solventara en cuatro años, todo un ejercicio de pensamiento mágico típico de los países cuyos gobiernos salen de la degeneración del sistema electoral proporcional de listas de partido.

Dispendio y corrupción

Uno de los puntos que vimos en "Brasil, esa potencia", al tratar sus fantasías, fue el enorme dispendio militar programado, casi como si fueran a construir un complejo militar industrial de dimensiones globales, que se pusieron "geopolíticos" y, aunque algunas propuestas tenían su lógica, las dimensiones eran simplemente absurdas. Luego sumen el Mundial y las Olimpiadas, en un país con una geografía económica adversa y donde la mitad de la población, unos cien millones de habitantes, habita zonas sin alcantarillado básico, treintaicinco millones no tienen acceso al agua potable, se producen unos 60.000 asesinatos al año y para colmo de males les aparece una epidemia de Zika. Ese contrate de necesidades y fantasías lo gestiona un sistema político de los más corruptos del Planeta.

Nuestra "izquierda" anda tristona con las causas judiciales contra Lula y la destituida Rousseff, todos amigos y propagandistas de los verdugos de demócratas que son el chavismo y los Castro; pero, vistos los resultados, es difícil no pensar que lo que realmente les molesta es que los que roben sean otros y no ellos. Aquí, la última pantomima vino por la colocación en el Banco Mundial del ex-ministro aprendiz de macro, como si la coalición de Iglesias y el palenciano no tuviera el rabo de paja. Se entiende de nuevo por qué, unos y otros, aquí y allí, son enemigos de un sistema electoral representativo.

La parte buena

Les viene de la reducción del déficit en transacciones comerciales exteriores (línea roja, gráfica anterior), inferior al 2% del PIB (casi 31.000 MM $), en buena parte producto de la recesión y de una devaluación de más del 70%, como previmos en 2013. Esa combinación de factores les ha permitido mantener reservas internacionales a un nivel oficial muy importante, más de 360.000 MM de dólares, tras tocar fondo la crisis de confianza en abril de este año.

Con esos antecedentes la previsión del tipo de cambio se torna ahora más complicada que en 2013. No voy a entrar aquí en temas de términos de intercambio de las commodities y tipo de cambio de equilibrio, que sería muy extenso, sino simplemente decir que, corrupciones aparte, lo suyo sería que mantuvieran el cambio en torno a los tres reales por dólar, para que la economía se adapte a la nueva realidad y, cuando les empiece a costar reservas, aplicar el crawling peg. A más largo plazo, contaría con que se devaluara 10-20% anual, lo cual hace de Brasil, sin lugar a dudas, una mejor opción que Turquía, aunque todo va a depender bastante de lo siguiente.

Crecimiento, paro e inflación

Esas son las tres variables que sacarán a Brasil de su sobre-endeudamiento público, algo que tendrá que intentar, por enésima vez, reduciendo la pobreza y la delincuencia que tanto castiga a más de la mitad de los brasileños. Por ello, dada su grave insuficiencia fiscal y el elevado endeudamiento público, la tentación de inflar la economía y envilecer la moneda con más represión financiera, es bastante alta, aunque no creo que lleguen a la hiperinflación que vimos en "Brasil, esa potencia", para eso haría falta un izquierda chavista como Podemos-IU y tan tontos no son.

En esos países, de "siempre", cuando las cosas van mal, abren la mano a la inversión extranjera y, cuando van bien, cambian las reglas y, por favor, no me expliquen las "ventajas" de lo último, que tras treinta años, ese timo para poner el cazo, como el del modelo nórdico, ya no cuela y ha dejado un daño en la confianza empresarial muy serio.

Allí como aquí, una vez más, tendrán una recuperación económica por debajo de la que necesitan y serían capaces de dar si les dejaran sus políticos, y todo ello contando con las dificultades de sus dimensiones continentales, su diversidad demográfica, su complejidad gubernativa y geográfica, el enfriamiento global o incluso una recesión, si es suave. Con esa losa política empezará Brasil un nuevo ciclo económico.


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