Macro Matters

Patentes y marcas españolas

De los elementos que diferencian un pueblo civilizado del que no lo es, este es uno de mis preferidos, el de las patentes y marcas, o más correctamente, patentes, marcas comerciales, diseños industriales y propiedad intelectual. Hoy trataremos ese aspecto considerando dónde está situada España a nivel mundial.

El factor cultural

No hay ningún país puntero cuya cultura no tenga en alta estima estos elementos, ya que en ellos hay al menos cuatro aspectos civilizadores clave, a saber: una economía de mercado, una comunidad científica para la investigación aplicada, un sistema jurídico que ampara los derechos de la persona y, finalmente, un profundo respecto a la propiedad y a los frutos del trabajo.

Es tal la importancia que encuentro en el factor cultural, que pienso que debería ser obligatorio que los estudiantes de ciencias económicas y empresariales o de ingeniería industrial, por poner dos ejemplos, iniciaran sus clases con una breve explicación por uno de sus alumnos sobre una de ellas, porqué la seleccionó y cuál es su utilidad. La sociedad sería distinta, sin duda.   

Un país que genera patentes en un número importante, ya sea en su territorio o a través de sus empresas globales, ha conseguido incorporar a su cultura la necesidad de acceder al conocimiento mediante el esfuerzo propio, al que protege y reconoce su propiedad. En esos países, quienes buscan la luz (no solo la Ilustración) tienen la tranquilidad de que sus sacrificios difícilmente serán robados impunemente y así, el esfuerzo constante, la búsqueda de la Verdad, la justicia y las actividades económicas trabajan conjuntamente en pos del Progreso. Quienes están en contra de este logro social son simplemente unos salvajes.

Ese proceso virtuoso no solo ocurre en empresas industriales, si no también en las de servicios y como ejemplo cercano, podríamos poner al director del que medio hospeda este blog, cuando pide a sus periodistas que busquen la noticia, pues es ese iluminador ejercicio cotidiano el que desarrolla las virtudes propias del oficio informativo y sin las cuales no hay excelencia profesional ni éxito empresarial.

El lado oscuro

Más allá de casos como las disputas de investigadores como Edison, Marconi, Tesla u otros, o de la extensión del espionaje industrial, la adulteración de alimentos, de los transgénicos, de ciertas formas de transhumanismo, de la ciencia negra y la investigación sobre seres humanos, de la vieja Ahnenerbe, o de investigaciones en ciencias sociales buscando estrategias para descomponer sociedades, está el lado oscuro de la Política que trata manipular los sentimientos del Pueblo para mantenerlo asilvestrado, desinformado y, por tanto, sometido.

Por ejemplo, los regímenes corruptos bolimillonarios de Latinoamérica manipularan las palabras del nuevo Papa para violar los derechos de propiedad (de los demás) y alejar a sus países del proceso virtuoso señalado más arriba y tampoco se extrañen sí, por el sur de nuestro país, los mismos políticos salvajes que lo han arruinado proponen más soluciones mesiánicas, como si quisieran que empezáramos a llevar chándal camino de la tierra (quemada) prometida.

El camino a la servidumbre no es monopolio de esa izquierda y el salvajismo cultural también está presente en otras zonas del espectro político, incluido el nacionalismo, y si no piensen en el estridente contraste entre lo comentado al principio y los valores que gobernaron (y gobiernan) el pensamiento dominante español hoy y durante la pisitomanía, con su cultura del pelotazo, el relativismo conveniente del derecho de propiedad, las manipulaciones del rebaño y el engaño permanente del consumidor.

Inacción, pirateo y efecto boomerang

El que copia no valora el trabajo y la búsqueda de la verdad, con lo que termina despreciando y desposeyéndose de lo que es valioso viviendo en la mentira. Pero el daño socialde copiar va más allá de inhibir la investigación de los trabajadores cualificados, ya que además reduce el intercambio abierto de conocimientos, pues éstos mantendrán su producción de calidad en un ámbito controlado, privando al gran público del disfrute de esos bienes culturales.

Sincronicidades aparte, en la sociedad de la información las redes sociales generan tsunamis que terminan aplastando mitos haciendo justicia cuando personas honestas publicitan el uso indebido de tu trabajo, o desenmascaran farsantes y agendas de manipulación, que bajo el velo de una pretendida verdad económica, solo traen peor gestión, sobre todo financiera, y no digamos si además pretenden enseñar lo que desconocen.

Caso aparte sería el de la piratería asiática, que estará machacando a las empresas occidentales pero también extendiendo nuestras marcas de forma exponencial y ha de verse como se cosecha eso, pues el consumidor inteligente prefiere el original al ladrón y falsario. Puede que China tenga la excusa de que lo hace por hambre, como muchos españoles que de otra forma no podrían educar a sus hijos en la sociedad de la información y eso habrá de corregirse por el bien de todos, aunque a corto plazo sea imposible.

Ranking mundial de patentes

En 2.007 España ocupaba el 12º lugar en PIB por poder adquisitivo y cada año ha ido deteriorando su posición, pues ese lugar es insostenible si se es el 21º en patentes. Corregir eso significará un cambio cultural de primera magnitud y aunque nuestra casta directiva (pública y privada) sea una rémora ese cambio es ineludible.

Son muchos los temas que podría comentar sobre la clasificación anterior (enlace a clasificación completa), además de un sinnúmero de puntualizaciones sobre el laberinto estadístico que me llevó a construirla y poder incluir al Benelux, o como que una ‘empresa residente’ puede ser la Indra en EE.UU o Telefónica en Brasil, pero simplemente diré que a mediados de los 70’s España tenía un desarrollo industrial similar al de Corea del Sur con el añadido del sector turístico.

Ranking mundial por marcas

Al igual que en la clasificación anterior, los datos exactos (o exactísimos) no existen, pues además de que el gestor final de las mismas es de difícil determinación, ya que intervienen un sinnúmero de sociedades participadas, el miedo al pirateo lleva a sobre protección global por distintas vías; aun y así, los datos de clasificación mundial de países por marcas registradas (enlace a clasificación completa) según el Arreglo de Madrid de 1.891son un buen reflejo del dinamismo comercial de un país.

Ese dinamismo comercial indica la complejidad y extensión de un mercado, el emprendimiento de sus residentes, pero también el miedo de las empresas globales a que los locales (o no) se les adelanten en el registro o a que el sistema judicial local sea tan deficiente que más vale ir con todo. En esto, nuestro dinamismo será difícil de mantener sin mejorar el de patentes pero, por razones de espacio, dejaremos el tema hasta aquí; tampoco entraremos en el ranking por registro de diseños industriales con un, calidades aparte, grato 9º puesto (enlace a ranking)

El cambio cultural

Habrán notado que he hecho hincapié en el tema cultural en recientes artículos y es que es la clave (Metanoia) ¿Y, en la parte económica, por dónde empezar? Primero señalando que en España hay una desconexión entre investigación y generación de patentes, como demuestra la clasificación de la revista Scientific American (seleccione ‘país’ en el enlace) sobre los mejores países para investigar y nuestro enorme desequilibrio relativo en generación de patentes, con lo que yo empezaría, como he dicho varias veces, atacando temas de gestión.

Es complicado ilustrar (ahora sí) los perjuicios de la desconexión entre valores culturales, investigación, producción y gestión pública y privada, pero tal vez sirva un ejemplo concreto. España tiene el potencial para producir a futuro, con mucho valor agregado interno, el mejor submarino convencional partiendo desde el excelente S-80 de Navantia (video de otro producto puntero) y no dudo que sus clientes obtendrán la mayor satisfacción de su versión actual, pero veo muy difícil, por dicha desconexión, que se consiga ir más allá aprovechando el gran potencial de externalidades económicas y tecnológicas que tiene.

¿Y cómo se acaba con esa desconexión? Estimulando su discusión con la voluntad de aplicar las soluciones que ella alumbra. La información está disponible e instituciones como INSEAD, la OCDE y otras, tienen trabajos de utilidad. También, el Foro Económico Mundial, conocido por sus meetings en Davos, de los que el director de este medio fue corresponsal, por cierto, es una organización que tiene buenos estudios y con ellos podría hacer dos artículos sobre gestión pública y privada, con los que podríamos tener un debate muy fructífero y poner nuestro granito de arena, pero esos estudios están sometidos a copyrights que impiden que trabaje sobre ellos.

¿Qué hacemos entonces, nos los copiamos? Obviamente no, que habíamos quedado que el camino correcto es otro, además tenemos instituciones que pueden hacer los suyos propios. La pregunta es: ¿contratará el Ministerio de Industria, o el de Educación, o la Oficina Antieconómica no cerrada del Gobierno a una consultora amiga, que nos costará un dineral, para que al final no haya debate y nada cambie? En sus manos y en las del lector está el cambio.


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