Macro Matters

Nazismo y devaluación interna

La idea de la devaluación interna, aunque entonces no se llamara así, no es nueva, ya surgió durante la Alemania de entreguerras y fue un error de política económica que quedó cubierto por el estallido de la Gran Depresión y la hecatombe del nazismo. Pero antes de entrar en ella conviene explorar unos personajes son la fuente de muchas tragedias económicas.

Los economistas dogmáticos

Para mal de todos suele ser común que de tiempo en tiempo, por esas malas jugadas de la historia, termina encumbrándose a ciertos individuos, normalmente sin ninguna experiencia empresarial, a los que se les atribuyen virtudes y genialidades económicas, casi siempre teóricas y sin ninguna base empírica, que desarrollan un discurso como si acabaran de parlamentar con el Creador o con algún dios del que emanan una especial devoción.

Estos falsos Prometeos, que prostituyen la economía haciéndola un doctrina al servicio de perversos intereses personales, terminan aplicando sus ocurrencias, arruinando países y extendiendo la pobreza a niveles impensables; como caso paradigmático tenemos a Chile, que padeció primero el dogmatismo económico de izquierdas y luego el de derechas hasta que encontró una vía pragmática y sensata.

También suele coincidir, que cuando inevitablemente se produce el desastre, quienes les auparon, incluso arruinados, sigan justificándoles y acudan a la búsqueda de chivos expiatorios. Además, no deja de ser curioso, que como premio a sus desastres, estos economistas dogmáticos terminen en algún organismo internacional o dando clases en la universidad; en la España de hoy tenemos casos paradigmáticos de este absurdo.

Heinrich Brüning

Natural de Munster, economista con estudios en la London School of Economics, dirigente del Partido de Centro (católico), partidario de lo que él llamada democracia autoritaria y de los decretazos, fue aupado a la cancillería alemana en marzo de 1930 por Kurt von Schleicher, un político intrigante y guabinoso, líder de la facción prusiana del ejército de un Estado aterrado por el intervencionismo comunista ruso, que pensaba que podría mantener un orden cívico casi tan inviable como el nuestro mediante la manipulación de la derecha civil y el control, o eso creían, y de los nacionalistas socialistas de Hitler.

Para atacar los efectos del crack del 29 a Brüning no se le ocurrió otra cosa que aplicar una política deflacionista, es decir, pro-cíclica, en el sentido de agravar la fase del ciclo económico, algo bastante común entre nuestros políticos. La economía había entrado en una depresión, o sea, recesión y deflación, y Brüning pensaba resolverlo con una austeridad ciega y regresiva y con más deflación.

El sector exterior

En el caso de Alemania puede decirse que el detonante su crisis fue un shock externo, siendo el proteccionismo occidental y el que dejara de entrar capital americano la causa inicial de la crisis alemana. Pensemos que fue la intervención americana la trajo racionalidad al problema de las reparaciones creados por los economistas dogmáticos del Tratado de Versalles y así lo atestiguan los planes Dawes, de 1924 y Young, de 1929.

Suele decirse, por ignorancia y también por maledicencia, que antes de 1930 Alemania era víctima del proteccionismo pero nada es más falso, de hecho, fue a partir de 1931 cuando se entierra la globalización de la Pax Británica y comienza una era de proteccionismo global que llegó hasta el Nuevo Orden Mundial de Bush padre. Así lo demuestra el sector exterior alemán, donde las exportaciones llegaron a ser casi al 22% del PIB en 1929, algo notable para la época; sus problemas siempre le vienen de su nacionalismo con su desprecio a todo lo que no encaja en sus limitados esquemas mentales.

Devaluación interna

Para combatir ese cambio súbito en el funcionamiento de la economía mundial, Brüning impone reducciones de salarios de hasta el 20%, de pensiones, asistencia a desempleados, un equilibrio fiscal inmediato y fuertes restricciones crediticias. El mayor error de esta política fue aplicarla en ese momento del ciclo económico, casi con sadismo y además haberla hecho con un marcado carácter regresivo, haciendo recaer los sacrificios sobre los más pobres.

Las consecuencias de dichas medidas fue que en tres años la Producción Interna Bruta cayó un 25% en términos reales (línea negra, siguiente gráfica) produciendo una deflación (línea azul) de un nivel similar, cayendo el PIB nominal casi un 40% (ver tablas).

Comparativa internacional

Aquí corremos el riesgo de entrar el peligroso campo de las analogías, que siempre ha de evitarse. Sin embargo, creo que puede afirmarse que Alemania no debería haber sufrido una crisis tan fuerte como Estados Unidos, epicentro del desastre, donde en la práctica hubo de reiniciarse el sistema y cuyo gobierno tampoco estuvo muy acertado.

Pienso que con otra política Alemania podría haber seguido un rumbo paralelo al Reino Unido (línea roja, gráfica anterior) aunque, lógicamente, con unos niveles de paro más altos pero lejos de ese 45% de desempleo industrial.

Deflación y ruina industrial

Suele pensarse que Alemania debe su éxito industrial a sus grandes corporaciones, pero buena parte del mismo también se debe a sus pymes industriales. Para observar el efecto de la deflación en ellas hemos tomado un índice que agrupa la producción de algunos productosemi-elaborados, como insumos para la fundición, cuero, lana, lino, placas de bronce, madera, entre otros.

En dos años, lo que fue una caída de precios próxima al 25% para toda la economía se tradujo en un 70% en algunos sectores y ya se pueden imaginar lo que significa eso para una empresa, por no hablar la carga de sus pasivos. Este es solo uno de los muchos elementos que ignoran los economistas dogmáticos y sus forofos, sean de izquierdas o de derechas.

Ante un desastre como ese algunos incluso tienen la audacia de responder que así ciertos productos, como los zapatos o la ropa, serán más baratos, se venderá más y la economía recuperará el equilibrio. Eso puede ser cierto para una deflación suave o la que hemos llamado deflación buena, pero cuando se ha multiplicado la pobreza de forma obtusa y nadie compra nada es simplemente imposible.

Entonces no se podía usar como hoy el argumento del sector exterior, pues el sueño liberal de que el comercio internacional ayudaría a evitar guerras saltó por los aires, pero hoy, esto solo sería válido en España si nuestras exportaciones no hubieran hecho otra cosa que seguir su tendencia secular.

La deflación, la llamada devaluación interna y el sector exterior los hemos trabajado aquí como nadie y hoy, solo añadiré que la restructuración sectorial de nuestra economía debe responder a las señales del mercado y no a consignas ideológicas de economistas dogmáticos, pues el Estado lo más que puede hacer es ayudarles en ese cambio y no decirles cómo ajustar su gestión interna. Tema aparte es porqué no la aplican al robo de los políticos.

Premios y castigos

Von Scheleiser fue asesinado junto con su esposa en la noche de los cuchillos largos y su chico listo, Heinrich Brüning, que aún hoy tiene sus forofos, renunció a la cancillería el 30 de mayo de 1932, se exilió y fue premiado con cátedras en Harvard y la London School of Economics, posteriormente intentó sin éxito enchufarse con Adenauer para pasar a la nada. Con él la derecha civil queda así desarmada de discurso económico en su ideario político y deja a un país desesperado listo para un nuevo culto e ideario militarista.

Brüning no fue de ninguna manera un chivo expiatorio, que todos sabemos quiénes fueron los corderos que se llevaron al matadero, él simplemente cumplió su papel en un cambio de ciclo generacional que no se supo hacer de forma pacífica. Algo similar, pero en el otro extremo, ocurrió antes con la Rusia imperial y parece mentira que aún hoy existan en nuestro país quienes quieran repetir los mismos esquemas y los mismos errores, y si de verdad quisieran revolucionar lo existente de forma civilizada, empezarían por un proponer un sistema electoral donde los diputados representen a los electores y no a las mafias de los partidos, que es lo que había entonces y lo que tenemos hoy.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba