Macro Matters

Límites y oportunidades de crecimiento

Normalmente, cuando se habla de los límites del crecimiento, inmediatamente surge un ejército de salvadores de la Tierra haciendo referencia a estudios tipo “Club de Roma”, que lleva cuarenta años anunciándonos el desastre. Ese tema lo tratamos al hablar del Peak oil for ever, donde vimos las bondades del mercado y el mecanismo de precios en su capacidad para asignar recursos, desarrollar tecnologías, generar ahorros, restringir consumos, buscar alternativas, reciclar materiales y remunerar emprendimientos.

Hoy no volveremos a entrar en eso, que es, por así decirlo, para el “más después”. Vamos a pensar en un horizonte de diez años, que es cuando habremos de resolver los grandes problemas que nos acosan; si tuviéramos un 4% paro sí nos distraeríamos con lo anterior, pero obviamente no es el caso.

Lo que haremos será, por llamarlo de alguna manera, una estática comparativa de series temporales, buscando identificar patrones que señalen limites en las tasas de crecimiento, pues de ellas dependen, entre otras cosas, el empleo, la recaudación y la capacidad de pago de la enorme deuda que vamos acumulando. Dentro de las limitaciones de espacio, haremos un ejercicio canónico de análisis macro basado en la metodología de la investigación más ortodoxa para ver qué descubrimos, nada de ideologías y verborreas habituales en nuestro manicomio.

Estados Unidos como patrón

Bromas aparte, con el término patrón, lo que se observa en su crecimiento desde la crisis de 2008 es la confirmación del postulado teórico de la importancia de atender al PIB nominal en la última fase del Ciclo Largo. Nos fijamos en EE.UU. pues son la principal fuente de nuevas tecnologías y productos, de oportunidades de crecimiento, de expansión del comercio internacional y porque parece que son los que mejor están gestionando su crisis.

Si se fijan en la gráfica anterior, lo que se observa en el crecimiento de su PIB nominal es que desde 2008 hace un “movimiento” lateral entre el 3% y el 5%. ¿Y eso de qué sirve? Pues de mucho, para empezar su déficit público tiene que estar por debajo de esa cifra para evitar la insolvencia pública, y lo está tras duros ajustes y grandes esfuerzos.

Además, si se fijan en la línea roja punteada, que es un indicador del valor esperado del crecimiento del PIB nominal (en adelante PIBn), aparte de ver que es descendente, con lo que la necesidad de reducir el déficit público se hace estructural, verán que hace de techo de la línea azul, la del crecimiento del PIB real (en adelante PIBr), ese que determina el empleo y cuyo “movimiento” lateral del 1-3% indica los límites en absorción de paro, todo lo cual tiene implicaciones sociales, presupuestarias, etc. Muestra también que, en general, aumentando precios no se aumenta la facturación.

Japón y su casta

Lo hemos visto con cierto detalle (otro manicomio; la tecnología puntera no hace milagros) y solo recordaremos que su sistema electoral no es representativo, su casta es de lo peor y que aquí (sin tecnología puntera) parece que nos gusta imitar su gestión gatopardiana.

El límite del crecimiento del PIBn parece estar cerca o por debajo de cero, con lo cual, dado su déficit público, van camino de la insolvencia; el del PIBr por debajo del 1% es menor que el crecimiento secular de la productividad. No podemos profundizar pues nos faltan más casos; solo decir que es un “buen” ejemplo de economía estacionaria (sin Ciclo Largo) insolvente.

Korea del Sur, el alumno aventajado

A diferencia de Japón, aquí no hay estancamiento del PIBn ni, como en Estado Unidos, un movimiento lateral, sino que está en proceso de aproximación al patrón americano; este caso también lo trabajamos y, si ocurre lo que pienso, el crecimiento de su PIBn se situaría entre 3 y el 5% y el real entre el 1 y el 3%, hasta que llegue la próxima recesión, claro. De nuevo la línea roja punteada (indicador el valor esperado de crecimiento del PIBn) parece marcar un techo a la tasa de crecimiento real.

Alemania y la UE

No los veremos por separado porque nuestra historia en muy puñetera, si me permiten la expresión. Verán, suele ocurrir que los alemanes enfrentan sus problemas, todos lo hacemos, pero cuando les empieza a ir mejor, sobre todo en el campo técnico-científico e industrial, que se les da de fábula – también lo vimos -, se les sube a la cabeza – pero mucho – y la lían en Europa (lo de Ucrania no es nuevo, como señalamos al estudiar ese país)

Si observamos su patrón de crecimiento (nominal y real) veremos que es el único donde se puede esperar que aumente (aunque muy poco) la tasa de crecimiento del PIBn, con lo que no es previsible la insolvencia fiscal –¿Se entiende los de sus bonos con rendimiento negativo?– si dicho patrón fuera sostenible a largo plazo, claro.

Lo cual nos lleva a la UE del euro. Se parece algo a Corea del Sur pero tendiendo a Francia (en vez de a EE.UU.), con tasas de crecimiento más bajas y, si quitamos a Alemania de esa media, se pone bastante peor con riesgos de una insolvencia fiscal futura.

Francia, la vieja Europa

Calificativo que dolió hace un tiempo. En Francia, que también estudiamos (repásenlo), la línea de tendencia de la tasa de crecimiento del PIBn (línea punteada roja) también hace de techo de la del PIBr que “hoy” se arrastra entre el 0 y el 1%, haciendo de ese país un ejemplo de economía estacionaria que podría salvar la insolvencia fiscal.

España en su encrucijada

Lo que hemos vivido más arriba era predecible y el anterior patrón de recuperación lo adelanté en julio de 2009, confirmándose hoy a plena satisfacción; luego había que construirlo para cada país, claro , pero lo que ya no se puede pedir es el día y la hora del parto. Esa recuperación se pudo aprovechar mejor pero en España no quisimos hacer Economía.

Como saben, España es famosa por sus pasadas crisis de deuda soberana resultado de nuestra mala gestión macroeconómica secular; pues bien, no lo tenemos fácil tras perder esos previsibles años desde 2009, pero aún podríamos quitarnos ese San Benito. Lo que ocurrió hasta 2008 era imposible y ha muerto, y las ideítas electora-listas de esta campaña seguirán alejándonos de esa oportunidad histórica.

Si uno hiciera abstracción de la política y solo se centrara en los datos económicos, la conclusión sería que España, tras la ruptura de 2009 que se ve en el cruce de líneas de tendencia (las punteadas, caso único), pondría énfasis en sus manufacturas y se volcaría hacia el comercio exterior y la consolidación fiscal, buscando un crecimiento de su PIBn del 3-5% y el real un 1-3% (límites USA); un modelo de crecimiento que además resolvería nuestro problema de endeudamiento exterior, no así el del déficit público al 5,7%. Pero eso requiere tiempo, buena gestión y mucho realismo y se sigue soñando con soluciones radicales e instantáneas, como la castaña que nos daremos.

Luego hay quien pide señalar sectores de futuro, tentación que llevó al Estado provisor (que no previsor) al desastre renovable (va con segundas electorales). Si les insisten, díganles que todos, porque nuestra economía está muy lejos de su frontera de posibilidades de producción (que menudo tema, también olvidado e ignorado), imposible de alcanzar sin un sistema representativo, único capaz de repeler gestores iluminados del tipo de la generación Lagarde con su vieja mediocridad. Mientras, el sector privado intenta salir adelante sin poder aprovechar las oportunidades que el Mercado le da, impidiéndole llenar las arcas públicas y se pierden años acumulando deuda pública, incubándose una crisis peor. ¿De verdad necesitamos una crisis más dura para tener un país normal?


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