Macro Matters

Italia en su laberinto

Un laberinto que, siendo muy italiano, tiene aspectos en común con el resto de Europa continental, esa Europa enferma en la que Italia es hoy fuente de fuertes temores, pues de entre los grandes es la que está peor. Le haremos un crítica dura, como si fuera para uso privado, intentando evitar la subjetividad que suele producirnos la simpatía por nuestra hermana melliza.

Una estructura dual.

Si algo caracteriza a los italianos es su capacidad de emprendimiento y creatividad, dos virtudes que tienen la mala fortuna de convivir en un marco político donde la corrupción es condición necesaria en sus reglas de juego. El resultado de esto ha sido que el país, cuna de muchas empresas importantes, ha conseguido superávits en sus transacciones exteriores (línea granate, siguiente gráfica), pero nunca un superávit presupuestario (línea morada); dentro del Euro dicho desequilibrio público es insostenible en largo plazo, así que el sistema hará crisis por muchas trampas que intenten.    

La fiesta del Pentapartito

Ya vimos Italia en una ocasión anterior (más monetaria) y nos dejamos este punto, así que lo abordaremos hoy brevemente pues tiene su importancia. En los 80's, coincidiendo con una oleada socialista en Europa, se forma el Pentapartito que lleva al socialista Craxi al poder y, con este milanés, hijo de un abogado de Sicilia, empieza una juerga espectacular que dejó huella en las formas de hacer política en el sur de Europa y especialmente en el nacionalismo catalán; todo muy cateto, la verdad, pero así somos. Aficionados al ridículo y al esperpento, son de jocoso y lastimoso recuerdo las bailes de discoteca del entonces Ministro de Exteriores (y su equipo), el veneciano y protestante De Michelis; ¿lo recuerdan?

Dicho período, de 1983-1987, que fija maneras, coincide con la primera parte de la fase desinflacionaria del ciclo largo (1982-2000, línea celeste, gráfica anterior) en la que se vivió la ilusión deudora de menores tipos de interés nominales, que se reforzó con la fantasía de entrar en el G7 y la posterior caída del muro, con sus juergas oficiales en el Este y el Mediterráneo. Todo fantasía y entretenimiento a un alto coste, que prolongaron todo lo que pudieron.

Expolio generacional

Italia, gracias al orden americano en Europa, aprovechó bien el impulso primario del presente ciclo largo (1949-1982) desarrollando sus raíces industriales, pero cuando entró en el segundo impulso (1982-2000), que empezó tras la doble recesión (primaria) de 1980-1982, el de las tecnologías de la información, lo desaprovecharon - pese a tener buenos fundamentos de ciencia básica - por la juerga comentada. 

El resultado de aquello fue que la deuda pública se fue al 120 del Producto interior Bruto (línea azul clara, gráfica anterior), haciendo necesario un ajuste que disparó el desempleo; dicho ratio solo bajó por la burbuja global. Como apaño a aquella crisis intentaron hacer una limpia general, muestra clara de la dependencia del Poder Judicial, con Craxi fugado a Túnez acusado por la Tangentopoli. Desalojan a la vieja guardia y emergen Prodi y Berlusconi; todo hecho con mucho entretenimiento para seguir esquilmando al pueblo mientras el tiempo pasa sin abordar temas clave.   

Un sistema estructuralmente corrupto

Tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial del mesianismo político en Europa Occidental (salvo en España y Portugal), su oligarquía opta por una república parlamentaria con sistema electoral proporcional, que como demostraron Kunicova y Ackerman, es el más corrupto de todos los regímenes llamados “democráticos” y que tanto gusta a nuestra izquierda mesiánica; la peor opción dada la moral latina, tan diferente, por ejemplo, del caso nórdico.

Con semejantes defectos de base lógicamente se producen crisis sucesivas, que se intentan corregir (en vano) con nuevos partidos, más leyes, transparencia, y últimamente con la tonta idea de votar “buenos chicos”, que todos lo “son” hasta que ven que no hay separación de poderes. Añádanle el agravante de que por mucho tiempo se forzó un contubernio, patrocinado por la CIA, entre empresarios, la mafia y el Vaticano, aterrados por una victoria de los totalitarios de izquierda; toda una fisura moral sistémica. 

Finalmente, su sistema electoral proporcional de listas de partido (igual que el nuestro) tiene el agravante (entre otros) de que quien las confecciona solo incluye personajes inferiores a él, con lo que, tras sucesivas listas y líderes, termina imponiéndose la degradación moral y la incompetencia.

Renzi, otro insider

La última intentona gatopradiana es la de este individuo - hijo de un político acusado de quiebra fraudulenta -, presidente con 29 años de la provincia de Florencia en 2004 y alcalde Florencia en 2009 de donde pasa al Parlamento en 2014 para ser elegido Jefe del Gobierno. Otro que no será contribuyente neto en su vida y que además tuvo la cara dura de decir que venía para acabar con “la casta” y, junto con Berluconi, reformó la Constitución, no para que la Ley Electoral fuera simplemente representativa sino más “española”

Renzi es otro caso de “líderes” prefabricados (campaña exterior incluida), cuya biografía (como la de Letta o la de su mujer, por solo citar tres ejemplos), en la que no podemos entrar en más detalle, es el producto típico de un orden cívico disfuncional en que los innumerables partidos colocan a sus vástagos (robando oportunidades al resto) preparando opciones para continuar con el expolio y la corrupción. Aquí, que somos unos listillos más pedestres, últimamente nos ha dado por inflar nuestro mesianismo político con levadura de chiquilicuatres del momio universitario que vienen a reformar la Constitución, pero no el sistema electoral con el que nos expolian, claro.

Efectista y zapateril, tras traicionar y defenestrar a su “compañero” Letta, llega con su “programa de los mil días” y su gobierno “paritario” empezó liquidando parte de la flota de coches públicos y reduciendo 80€ de impuestos a quienes ganan menos de 1.500 al mes. Además, el muy pirómano sustituyó “paritariamente” de un plumazo unos 500 directivos, despidiendo a presidentes de importantes empresas públicas (ENI, Terna, Finmeccanica, etc.); solo por el mero cambio directivo, que no sería barato, enfrió una buena parte del potencial de crecimiento italiano. Adicionalmente, dice (como todos) que va a simplificar la burocracia para desbloquear Italia.

Este alegre viajero ha visitado, entre otros países, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón, Vietnam, China, Turkmenistán, Túnez, Sudán, Congo, acudió a la ONU visitó varios estados de los EE.UU., Australia por el G20, Iraq, Egipto, más otros a reuniones de la UE, OTAN, G7 y todo en menos de un año

Crisis y drama social

Italia sufre los efectos contractivos típicos de la demografía suicida de un país moralmente enfermo. Van más “adelantados” que en España, que la vinos al tratar el K46, y ese mal se ha paliado parcialmente con la inmigración de Europa del Este, pero incendiado a la sociedad por la inmigración descontrolada tercermundista, principalmente musulmana, un problema que, como el del pirateo chino de las envidiables marcas italianas, no es solo italiano y del que la golpista UE pasa olímpicamente; así, entre la crisis y el drama social, se agravan las protestas justo cuando Renzi, “cuyo modelo no es España”, hace una reforma para actualizar el anquilosado e injusto sistema de relaciones laborales italiano y mejorar, o eso cree, la competitividad italiana (Puesto 49, España 35).

Tras tanto viaje, promesas, propaganda y populismo, la situación económica ha empeorado cuando la tendencia y las expectativas eran de que salieran de la recesión y la deflación, es decir, de la depresión económica en la que están empantanados, algo que tal vez consigan si tienen mucha suerte en este último trimestre, según las últimas y optimistas previsiones del FMI, aunque no lo creo.

He obviado por razones de espacio innumerables personajes de la política (alguno nauseabundo) y de la empresa (muchos devorados por la política), o las ramificaciones actuales de ese partido que decía inspirarse en el Hijo de Dios, para centrarme en temas estructurales que necesariamente producen mala gestión y corrupción. Allí, como en Francia o España, vista la experiencia histórica y las previsiones económicas, es casi imposible que frenen el endeudamiento público, garantizándose así una futura crisis de deuda soberana con consecuencias políticas que serán históricas. 


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