Macro Matters

¿Dos Gurús y Nuestra Insuficiencia Fiscal Crónica?

Mientras hacía juegos de palabras con el Imperio de la Ley, las Leyes Económicas del Endeudamiento y la Economía Generacional de nuestra Crisis, tuve noticias del último post (“El más astuto de los hombres es un danzante del fuego”) de Byron Wien, uno de los estrategas de inversión más influyentes de la City neoyorkina y destacado asesor en Blackstone, que comparte algunas similitudes, aunque no de tamaño, con ese verdadero imperio financiero que es Blackrock, piedra angular del para muchos oscuro, por inteligible o por prejuicios seculares, mundo de las finanzas globales.    

Byron Wien, cuyo nombre ya de por sí es toda una atractiva propuesta de ilustración y romanticismo judío centroeuropeo, nos relata su última reunión con el que considera el hombre más astuto, un financiero europeo amigo suyo por más de treinta años al que mantiene en el anonimato y quien, desde su longeva experiencia financiera y antigua estirpe comercial, le alerta de que la deuda y los gobiernos europeos llevaran a pique a la Economía de Occidente; momento en que uno no puede dejar de pensar en la otra Lapis Niger, la del Islam (enlace a un interesante artículo e ilustraciones)

El consejero magistral de Byron, residente en Francia, está aterrado con la deriva política francesa y está convencido que España y Grecia quebrarán, obligando al BCE a comprar sus deudas y uniéndose a la expansión monetaria masiva que tendrá que hacer junto con la FED. Estando de acuerdo con él en que son tiempos de preservar el patrimonio (en términos reales), el insoportable – para algunos - “corsé” del Euro y en que la UE es un envite geopolítico fallido a la hegemonía americana, disiento en que su escenario de futuro sea inexorable; veamos por qué:

La respuesta nos la da la Historia. En el pasado ya se han vivido situaciones parecidas con reglas sistémicas similares a la actual y que son las siguientes:

- El final de un Ciclo Largo de la Economía en cuya última fase la dificultad de incrementar el PIB nominal, por la aparición de la Deflación (hoy de ingresos con inflación de materias primas), hace casi imposible el pago de la Deuda Pública; España, por ejemplo, sufrió ocho meses de deflación durante 2.009.

Un Sistema Monetario en el que la expansión monetaria es un dato exógeno para la mayoría de los gobiernos sujetos a él. Entonces era el Patrón Oro, hoy es el Euro; algo en lo que hemos venido alertando, sin ningún éxito para mal de los españoles, desde que en 1.996 aquel aficionado a la Política Exterior que fue el Ministro de Exteriores (cargo que viene nada menos que de 1.714, ¿harán celebración?) Matutes, cuando en su amateurismo pirómano introdujo dudas sobre el Euro en el neonato Gobierno de Aznar. Ciertamente, la no comprensión de algunos de nuestros problemas capitales vienen de muy lejos.

La Historia Económica nos dice que ese período similar se ubica entre 1873 y 1896 cuando, tras el crack de 1.873, se inicia la Larga Depresión con una Deflación de más de veinte años que llegó a acumular una caída de precios de casi el 25% aumentando el esfuerzo por deuda un 33%. Veamos pues, brevemente, que ocurrió entonces con la Deuda Pública y como afrontaron aquel trance distintos países de interés.

Las Potencias Medianas:

Holanda, Italia, España y Portugal, al igual que otros países Europeos, intentaron a un tiempo mantener sus Imperios y seguir industrializándose. Los tres tuvieron problemas de insuficiencia fiscal estructural crónica agravada por la Deflación y la competencia comercial exterior, aumentando el ratio Deuda Pública respecto al PIB y, excepto en la adelantada Holanda, la emigración a ultramar, de especial importancia en los países latinos, casi se convirtió en un elemento estructural.

En alguna otra ocasión les he comentado que el ratio Deuda Pública a PPIB es un indicador de la calidad de la gestión pública. Pues bien, aunque ninguna de las cuatro corrió un destino parecido al del gurú arriba mencionado, en la gráfica anterior se ve que en el período de estudio todos terminan con un ratio peor, aunque la Comercial y rica Holanda junto con Portugal, la otra aliada tradicional del Imperio Británico, salieron mejores paradas del trance histórico; curiosamente, por esos tiempos, los británicos intentaron una cierta alianza con España e Italia, pero no cuajó por la miopía de los latinos.

El salto final en el endeudamiento español se debió a las consecuencias de la Guerra de Cuba y Filipinas, que agravó la insuficiencia fiscal estructural y exigió la inexorable reconstrucción casi al completo de la Armada. Las cosas pudieron ser distintas si en la relación con Gran Bretaña hubiera regido el pragmatismo estratégico, pero ya se ve que no; incluso hoy, el amateurismo y nacionalismo ridículo (perdón por la redundancia), cuando no el populismo ramplón, domina en nuestros políticos catetos de cuarta división, creadores de nuestra Crisis y que también en el área económica, lo hacen peor que entonces, como vimos en El Síndrome de 1873.

Las Potencias Líderes:

Siendo Gran Bretaña líder indiscutible, hizo sitio a un emergente Estados Unidos y a la Francia fracasada de su alocada aventura bonapartista con Prusia, al tiempo que contenía Rusia en el Próximo y Lejano Oriente. El Reino Unido se hizo más Comercial y Financiero, mientras sus futuros competidores y aliados se industrializaban y construían sus imperios; Estados Unidos sacó especial partido de la huída masiva de europeos de la esclerosis política continental para poblarse y alargar su Economía. El resultado final británico (y americano) en el Orden interno y Global fue muy bueno, aunque incubaría debilidades estratégicas futuras. 

Los Retadores Emergen:

Aprovechando la Pax Británica, Alemania y Japón utilizan el Orden Mundial establecido para emerger como Grandes Potencias, construyendo sus imperios desde una estructura industrial antes que comercial; ambas terminan con un nivel de Deuda Pública bajo, y aunque Japón lo hizo mejor tampoco logra vencer la Deflación. Austria, que empieza muy endeudada tras perder la Hegemonía sobre los principados germanos, luego integrados en el Imperio Alemán, su gestión pública evoluciona de forma similar a la alemana aunque con una clara inferioridad industrial respecto de ésta. 

¿Conseguiremos Pagar la Deuda Pública?

Existe más que suficiente saber económico y experiencia histórica para salir bien, incluso muy bien, de éste nuevo reto en nuestra milenaria andadura. Lamentablemente, el egoísmo obtuso de nuestra clase dirigente lo hace imposible y vamos camino de no poder pagar; de forma similar, la predicción hecha para Occidente por el oráculo Europeo de Byron Wien, gracias a las fantasías de los chicos soñadores del 68, va camino de cumplirse para nuestra desgracia y la de nuestros hijos.

© Luis Riestra Delgado. Julio 2.012.


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