Macro Matters

Gobierno y Reforma (I)

Una constante del debate político, desde el referéndum sobre el Proyecto de Ley para la Reforma Política del 77, es el reformismo, cuyo resultado está a la vista de todos: tejer y destejer para mejor entretener. Como sería pues fútil que entráramos en su juego preferimos explorar uno de los pilares de la cultura Occidental: La Reforma Protestante - todo dicho con permiso del probablemente insuperable Max Weber -, a ver si conseguimos entender la racionalidad de su cultura y la división de la Europa actual, algo que haremos evitando el maniqueísmo cainita imperante.

El lío empezó con Lutero, un monje agustino de Eisleben harto de la corrupción romana en plena financiación de la Basílica de San Pedro

Divorcio a la alemana

Si los principales líderes protestantes hubieran sido del sur, que los hubo, probablemente habrían volado platos y demás cubertería por la “casa común”, terminando el conflicto con algún tipo de reconciliación más o menos “sincera”. Pero no fue así y el lío empezó con Lutero, un monje agustino de Eisleben harto de la corrupción romana en plena financiación de la Basílica de San Pedro; al clérigo, protegido de un sabio elector imperial, le dio por responderse la pregunta: ¿Se puede comprar la vida eterna con dinero? Pues no, obviamente, y lo justificó con 95 tesis que puso en la puerta de su iglesiapara que se debatieran, armándose la marimorena. Luego hubo otros, como el influyente Calvino (inquisidor de Servet), pero no podemos entrar en ellos.

Al parecer, a alguien en Roma no se le ocurrió peor idea que intentar despachar tal iniciativa calificando al autor de borracho; este intento de difamación, intolerable para quienes le conocían, soliviantó a un ejército de intelectuales de toda Europa, que más o menos pensaban como él y que seguían las ideas cristianas librepensadoras y renacentistas de Erasmo de Rotterdam. Cuando se solicitó la intervención del poder temporal, encabezado por nuestro Carlos V – ya envuelto en “todas” las guerras, en especial contra los turcos -, se agravó el problema haciéndolo político, en unos tiempos en que el campesinado alemán cuestionaba a sus autoridades y, en algunos sitios, como Escandinavia, la escisión de Roma de clero y príncipes fue casi total.

Ciclo Generacional y Reforma

Como saben, sostengo la hipótesis de que Europa continental cambia de Ciclo Generacional durante las tres primeras décadas de cada siglo. No es una opinión sino una conclusión producto de falsar la Teoría Generacional de Howe y Strauss, en las Eras de Hispania y en prácticamente todos los países de las gráficas de hoy. Con cada cambio de ciclo cambia el orden cívico y el “espíritu” o zeitgeist de las sociedades; así que, dadas las fechas y las vicisitudes actuales, lo que nos ocurre no debería sorprenderles, como tampoco deberían aceptar la mala gestión de nuestros asuntos públicos.

Las acciones de Lutero cuestionaban todo el orden establecido, desde el credo imperante a las relaciones entre la Iglesia, el Estado y las gentes. Semejantes acciones requirió que los reformadores aportaran una fuente de autoridad poderosa, y lo hicieron: la Biblia, cuyos textos Lutero tradujo progresivamente al alemán, imprimiéndola profusamente gracias a la extensión de la imprenta de tipos móviles de Gutenberg.

Ya en 1524, Lutero tenía un programa de educación que pretendía acabar con el analfabetismo, empezando por el bíblico, con lo que La Reforma desbordó con mucho el ámbito eclesiástico

Más allá de intereses políticos, de la inquisición protestante, la católica y otros aspectos, como lo que estaba en juego era la salvación del alma, fueron muchos los que se entregaron con devoción al debate y la lectura del texto sagrado, creando masa crítica desde el impulso luterano, todo lo cual, además de estandarizar la lengua alemana (y en cierta forma Calvino al francés y Knox al inglés), contribuyó a elevar el nivel de alfabetización del norte de Europa. Como anécdota, decir que aquí ya antes tuvimos biblias vernáculas y, para cabreo de ciertos nacionalistas, de una de ellas, la valenciana, sobrevivió justo la página que dice que fue escrita en dicha lengua; en fin, cosas de Hispania.

Adicionalmente, ya en 1524, Lutero tenía un programa de educación (para ambos sexos) que pretendía acabar con el analfabetismo, empezando por el bíblico, con lo que La Reforma desbordó con mucho el ámbito eclesiástico, teológico y moral. En contraste, por aquí aún estamos sometidos a experimentos educativos tachados de reformistas, pero que no llegan más allá de adoctrinamientos perversos y entretenimientos vulgares para enchufar y enriquecer amiguetes; más cosas de Hispania.

Lo importante de todo esto es su carácter popular y el deseo de descubrir la Verdad por uno mismo, de respetarla, atenerse a ella y no seguir consignas de terceros o validaciones exteriores, evitando el triunfo por difamación y propaganda. Por ello, cuando uno padece el insulto y la calumnia por hacerse los deberes, o cuando ve que, como cacatúas, se citan sin ton ni son a economistas con agenda política (Stiglitz y Krugman, entre otros) sin hacerse los deberes, cuando todo son analogías, o se promueven cambios radicales como si el sistema pudiera reiniciarse cual videojuego, uno no puede dejar de pensar en el enorme atraso científico y Moral que padece nuestro país, y no es que no tengamos en abundancia personas que enfoquen correctamente la solución de los problemas, pero es que dicho ejercicio resulta ruinoso por el dogmatismo político.

Cuando les vengan con soluciones rápidas con analogías nórdicas, seguro que están ante un político corrupto poco interesado por el buen gobierno, no lo duden

Dicho proceso cultural protestante se fortaleció posteriormente con las guerras de religión europeas y, al estar rodeados por imperios fuertes, se reforzó la necesidad vital de abocarse aún más al saber, la industria y el comercio. Hoy, si intentáramos un cambio cultural parecido, nuestro, español, y aún sin estar tan separados de ellos (salvo los políticos), tardaríamos un siglo (ciclo) en alcanzarles, que hablamos de un proceso lento; así que, cuando les vengan con soluciones rápidas con analogías nórdicas, seguro que están ante un político corrupto poco interesado por el buen gobierno, no lo duden.

“Efectividad” del gobierno y analogías peligrosas

Con difícil traducción diríamos que “effectiveness” sería un óptimo entre eficacia y eficiencia; ya saben, eficaz es el que toma la colina con X bajas en Y horas, mientras que eficiente sería, por ejemplo, el que toma la misma colina con X/3 bajas en 4*Y horas. El Banco Mundial lo evalúa y pone nota (eso que detesta la izquierda española) a los países; tras quitar los mini-estados, pueden ver su evolución en la siguiente gráfica así como la clasificación de cada cual.

En la cima aparecen dos grupos, los que tienen una cultura de raíz protestante luterana, que suelen quedar algo mejor, y los que la tienen de origen británica. También influye mucho si hablamos de un país pequeño, con un estado centralizado, razón por la que tal vez Suiza esté más abajo (aunque poco), o países “grandes” y complejos (nuestro caso) como Alemania y Estados Unidos.

Siempre hay casuísticas interesantes, como si el sistema electoral es representativo, caso de las “católicas” Irlanda y Francia, que marcan la frontera de lo que podríamos llamar países con buena gestión pública. Pensando en esa frontera, en la siguiente gráfica hemos quitado países que no son de interés, por influirnos poco y añadimos los “nuestros”, resaltado los trazos de Alemania, Estados Unidos y Francia.  

Aunque tal vez no lo crean, ya que tendemos a menospreciar lo nuestro, España tuvo hasta hace poco una buena gestión pública; lamentablemente, en algún momento, en el albor del milenio, desquició, pero ese tema, como la Contrarreforma, el mesianismo político o la excepcionalidad anglosajona, que trataremos la semana que viene, requiere una mayor atención. Mientras “nuestros” políticos nos seguirán “reformando” irracionalmente, que de tanto liar la madeja ya ni saben donde se llegan en su manipulación de una sociedad adolescente.

Imagen de cabecera: Martín Lutero, pintura de Lucas Cranach el Viejo (1528)


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba