Macro Matters

Fractura generacional y quiebra estatal

Nuestro abismo demográfico es un tema capital para nuestra sociedad que se abandonó al calor del delirio político, con el transicionista y sonriente ministro Caldera a la cabeza, según el cual unos inmigrantes poniendo ladrillos pagarían nuestras pensiones. Dada su gravedad, decidimos retomar el análisis de ese reto histórico y así surgió la previsión de una fractura generacional y la necesidad de una salida racional a la Crisis, temas que exploraremos hoy.

Fractura generacional

Howe y Strauss definen el ciclo generacional, de unos 90 años, por cuatro fases, que son: Despegue, Despertar, Desmadejamiento y Crisis, produciéndose cuatro puntos de inflexión que marcan generaciones en el poder, unas generaciones a las que denominan como Nómadas, Héroes, Artistas y Profetas; calificaciones curiosas pero útiles. Para nosotros, la fractura generacional es una ruptura mayor en que se pasa de un ciclo a otro, cosa que, lógicamente, ocurre en la última fase del ciclo, en la Crisis, donde los Profetas dan paso a los Nómadas. Veamos como explican ese cuarto punto de inflexión (Fourth Turning):

Tiene cuatro eventos críticos: a) el catalizador, es un acontecimiento (o secuencia de) sobrecogedor que produce un repentino cambio en el estado de ánimo de la sociedad; b) la regeneración, que marca el comienzo de una reorganización que reunifica y revitaliza la vida social; c) el clímax, es un momento capital que confirma la muerte de un orden viejo y el triunfo de uno nuevo; y finalmente d) la resolución, que es una conclusión trágica o exitosa que separa perdedores y ganadores, resolviendo las grandes cuestiones públicas y estableciendo un nuevo orden cívico.

Algunos casos de ayer y de hoy

El más conocido es la ruptura por el crack del 29 (a) que, simplificando mucho, fue como nuestra pisitomania pero superlativa en lo bursátil; en las siguientes elecciones Roosevelt toma posesión con toda la banca cerrada por la caída del sistema financiero. Gracias al sistema electoral hubo una regeneración natural (b) y se cambio de ciclo sin grandes traumas políticos.

Posteriormente, el colapso económico llega a Alemania -que los americanos ya empezaban a utilizar para su desembarco en Europa- tras aplicar, como vimos, una devaluación interna, produciendo tal deflación (aún hay economistas y gente del común que cree que Hitler llegó por la hiperinflación) que se rompe de forma traumática el ciclo generacional alemán con consecuencias nefastas.

Aquel período de Europa muestra los efectos de un retraso en la ruptura generacional, posible por las reparaciones de guerra; el resultado final fue el paso de las potencias europeas a la irrelevancia global (d). Donde no se demoró fue en Italia, que con unas reparaciones mucho menores entra en crisis antes y, con un sistema electoral similar al nuestro hoy, tras mucho consenso y cesiones, terminan postrándose al nacionalismo del Partido Nacional Fascista de Mussolini.

Tras la guerra, Estados Unidos promueve en Europa un orden con más sistemas electorales proporcionales y hoy, al cumplirse un siglo de la guerra del 14, el resultado es una Alemania triunfante, una Gran Bretaña fuera de los asuntos de Europa, una Francia exhausta e inoperante, los Balcanes desactivados y en el resto un extenso protectorado alemán. Alemania, una vez neutralizada la entente cordiale y vía eje franco-alemán y la UE, ahora va a por Ucrania, como ya habían planificado los generales alemanes del 14.

¿Romperá el ciclo europeo? No lo duden. Cambio suave no habrá, porque la UE sale de un sistema electoral proporcional y eso se traduce en casta, corrupción y ausencia de sentido común y regeneración. Es tal el descaro de la casta de la UE que, cuando es evidente que su montaje para evitar otra guerra franco-alemana ya no vale, desde su trayectoria golpista (ha cambiado varios gobiernos de la UE), hacen de bomberos pirómanos en Ucrania.

La UE actual terminará mal pues su orden no es para que sus miembros sean más fuertes y funcionen mejor, sino para vanidad y lucro de otra elite parasitaria. Dicho trance podría venir por crisis políticas y/o fiscales de los estados que destruye, como el nuestro.

La quiebra estatal

En el comentado caso americano el sistema electoral llevó a una nueva generación al poder, en el nuestro sigue la que se retrató tras el 11M. A diferencia de los americanos, nuestros gestores sagaces han utilizado lo aprendido del crack del 29 para repartirse a nuestra costa  las cajas y ahondar la crisis sistémica, mientras sigue la vorágine de corrupción de los transicionistas, a quienes, una vez más, ha radiografiado nuestro director este domingo pasado.

Recientemente, uno de esos gabinetes que lo ven todo, nos alegraba con su estimado de crecimiento económico y su correspondiente mejora de empleo, lo que no contó es que se crece en términos reales al 0,4% con una inflación de -0.2% (neto 0,2%) y, como les he cansado de repetir, lo que importa en esta fase del ciclo económico largo es el PIB nominal pues es con lo que se paga la deuda.  

Nosotros no cometeremos ese error de bulto y en la siguiente gráfica pueden ver cómo preveo que evolucionará el PIB nominal y la Deuda Pública sobre el PIB dado el déficit estructural actual. Está construido con los datos de crecimiento del gobierno - con su continuación cíclica en el tiempo - y con una hipótesis de inflación baja; hipótesis optimista, ya que al imponer una pésima devaluación interna han sacado al genio de la lámpara.

A partir del 2020, en 6 años, los mismos que llevamos de crisis y de errores económicos, empieza el enfriamiento de demanda interna por el efecto demográfico K46, el crecimiento real será menor, la presión deflacionaria mayor y las crecientes tensiones de tipos de interés podrían llevar a una quiebra del Estado hacia 2024-2027. Dicha crisis de deuda soberana produciría una fuerte depresión (recesión + deflación), que afectará la demografía por la emigración, y vuelta a empezar con el círculo vicioso. 

La previsión no incluye independencias de taifas, que agravaría la demografía como hemos visto al analizar países del Este, un tema que esconden los economistas lacayos de los nacionalistas periféricos, ya que les derrumbaría su mentira política. Tampoco considero los efectos de distracciones constituyentes por cámaras no representativas de los electores, que llevarían a una crisis constitucional, ni mesianismos republicanos no democráticos. Metan Ustedes al país en esos trances, como quieren los nacionalistas o los transicionistas ludópatas de las reformas sin representación, y el desastre está asegurado.

A los demócratas lo que nos interesa es que haya representatividad y división de poderes, y la forma de Estado (república o monarquía) es cuestión de mirar al futuro con pragmatismo histórico; y por favor, aunque suene antipático, no me expliquen la república, que crecí en una recitando a Rousseau.

Luego está la ilusión de los partidos pequeños, que solo son una mejora temporal y mínima, ya que, al defender el sistema electoral proporcional, ninguno quiere un gobierno representativo de los electores (enlaces a sus programas: UPyD, Vox, Ciudadanos) ni su correspondiente regeneración.

Cargarse un país

Esa expresión coloquial suele usarse cuando el Estado quiebra; sin embargo, para cargárselo de verdad hay que destrozar tres generaciones destruyendo su economía y su moral. En eso estamos y es una verdadera lástima que, teniendo unas condiciones materiales suficientes - a pesar de los destrozaos sectoriales -, una generación de pragmáticos de calidad y abundante (18 millones) como nunca, con unas instituciones suficientes y habiendo formas de salir del atolladero político, se prefiera evitar la representación de los electores y dejar la toma de decisiones complejísimas a una casta claramente incompetente, sacrificando nuestras generaciones en el altar de ideologías delirantes que solo llevan a rupturas violentas y a cargarse el país.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba