Macro Matters

¿FED y tarta de manzana?

Como es sabido, el pasado 18 de diciembre, estando Bernanke todavía a cargo de la Reserva Federal Americana (FED), decidió abrirle a su sucesora el camino hacia la normalización monetaria, reduciendo las adquisiciones de cédulas hipotecarias de 40.000 millones de dólares al mes a 35.000 millones y las de bonos del Tesoro de 45.000 millones a 40.000 millones. Posteriormente, ya con Janet Yellen como presidenta, se decidieron otras dos reducciones igual magnitud, estando hoy las adquisiciones mensuales de títulos en 30.000 millones y 35.000 millones respectivamente.

Parece oportuno pues, ahora que nos encontramos a medio camino del fin del la flexibilización cuantitativa, o quantitative easing (QE), que exploremos, con la autocrítica correspondiente, cómo van los principales parámetros con los que la FED decide su política monetaria y si esta volverá a ser como antes del QE, o por el contrario, si el sueño americano de la generación Yellen y su tarta de manzana será una pesadillas para todos.

PIB nominal e inflación

El Producto Interior Bruto a precios de mercado, o PIB nominal (siguiente gráfica, línea azul), ha tenido difícil crecer más del 5% desde que rebotó en 2009, algo que, con un déficit fiscal próximo al 5% hará difícil alejar los temores de bancarrota federal a largo plazo, dada la demografía y las normales recesiones futuras.

Hay que destacar que, a diferencia de Europa, los Estados Unidos no han tenido recesión en 2013 y esto se debe en buena parte a una inteligente reindustrialización (enlace a un ejemplo de muchos) y expansión comercial internacional - dos temas que hemos tratado in extenso en este blog - que contrasta abrumadoramente con las malas ideas de nuestros gobiernos, entretenidos como están a sus negocios políticos mientras dejan una casi segura quiebra del Estado, algo que vimos al hablar del PIB nominal español la semana pasada.   

En cuanto a la inflación, ya sea medida por el IPC (CPI en la gráfica) o por del deflactor implícito del PIB (línea roja), decir que se encuentra en una tasa anual del 1,4% tras el repunte del sistema por los estímulos fiscales y monetarios para salir de la corta depresión (deflación + recesión) del 2008-2009; el peligro hoy es la deflación, y la señora Yellen ha vuelto a repetir la semana pasada en el Club Económico de Nueva York que harán todo lo posible por evitarla.

Podemos decir entonces que en atención a estos dos parámetros el camino hacia la normalización parece despejado. Veamos otros.

El desempleo

Otro tema que nos diferencia de forma radical. Mientras allí es una prioridad máxima de sus agentes sociales e instituciones económicas, aquí, en nuestra locura y a pesar de las evidencias del abismo demográfico, y para vergüenza histórica, a los últimos a los que le interesó en serio el empleo fueron a Franco y a su Movimiento Nacional. De locos.

En todo caso, de los distintos mandatos o misiones de la FED, los prioritarios, más conocidos como mandato dual, son el control de la inflación y la reducción del paro; los datos de este último lo pueden ver en la línea roja (eje derecho) de la siguiente gráfica.

El objetivo de la FED ha sido continuar los estímulos hasta que dicha tasa alcance el 6,5%, que es más o menos donde está ahora (6,7%), así que el calendario de reducción del QE es adecuado, dada las tendencias económicas americanas y la recuperación de su mayor mercado: Europa. Es cierto que hay otras mediciones del paro, como la U6 que está en el 12,7%, pero la FED se fija en la U3.

Se ha dicho que la caída del paro se debe a la disminución de la fuerza laboral o población activa (línea negra, gráfica anterior), que son los civiles dispuestos a trabajar dentro del total del censo. Sin embargo, parte de la caída es, literalmente, natural por el envejecimiento de la población activa (están próximos a pasar el K46) y el retiro de sus baby-boomers (no confundan sus fechas con las de los nuestros), con lo que su explicación está, en principio, justificada y podría no afectar la U3.

También se ha hablado (como aquí) de cocinar las estadísticas del paro. A los fines de prever las acciones de la FED esa crítica añade poco, tema distinto es porque allí (aquí no que no hay) los representantes de los electores no intervienen en un tema de gran relevancia social, política y económica como es el de la verdad estadística y su manipulación con fines propagandísticos.

Utilización de la capacidad industrial

La capacidad industrial ociosa (o disponible) era un parámetro al que se le daba una gran importancia en el pasado por sus efectos sobre la inflación y hoy está algo abandonado por el peso del sector servicios; sin embargo, dada la política de reindustrialización y expansión comercial he creído conveniente rescatarlo.

En la gráfica anterior pueden ver la utilización de la capacidad industrial, con sus máximos decrecientes que indican una caída secular. Desde 2009 Estados Unidos ha aumentado el uso de la capacidad instalada con mucho mejores resultados que España, mientras que la eurozona se ha acoplado casi al milímetro a la americana en lo que podría ser un signo de una nueva arquitectura del comercio internacional de la Pax Americana.

Tras casi cinco años de 'recuperación' (concepto mal utilizado), según este indicador tampoco hay riesgos inflacionarios y aún está lejos, a unos tres años, del máximo anterior. En todo caso, dadas las fuertes ondas de productividad y la sobreoferta mundial (salvo casos locales), cualquier tensión de oferta interna en Estados Unidos, uno de los países con el menor coste de energía entre los industrializados, será aplacada por la oferta global mientras de amplían capacidades, apareciendo entonces un impulso económico adicional: mayores inversiones en bienes, equipos e instalaciones.

El malestar social y el experimento monetario

¿Van bien because they are happy?

Ni de lejos, su éxito relativo es mucho más que un animal spirits dentro de las dificultades del final de un ciclo largo que no perdona errores y que echa por tierra los viejos paradigmas económicos, sociales, culturales y políticos y, temas generacionales aparte, la parte buena se acabó, aunque siempre hay alguno no que coge el mensaje (guess who?); no es que no haya viento, es la marea y con esta tripulación naufragamos seguro. Si durante décadas una ola global de crecimiento ha hecho creer a los españoles una mentira económica, pues ahora toca realidad tras haber desperdiciado décadas de prosperidad.

Tampoco digo que la economía americana no tenga techo, pero es evidente que han sabido aprovechar la máximo sus fuerzas expansivas internas y la oportunidades de la economía internacional, que ellos mismos han creado y de la que son el motor tecnológico. Es cierto que en el terreno de su política monetaria, al incluirse como instrumento el mercado bursátil (al que mantenemos la previsión) entran en zona experimental o desconocida (en otras claramente no) y, según como deje la salud del sector bancario (dicen que va bien), cuando descarrile, el pastel de manzana (apple pie) de Mrs. Yellen podría terminar siendo una piña (pineapple) colosal en esta particular carrera por aumentar el PIB nominal para lograr la sostenibilidad (que no sensatez) fiscal.

Estados Unidos, como nosotros, tendrá su cambio de ciclo generacional, pero hasta entonces toca crecer saneando balances y, mientras tanto, habrá ganadores y perdedores (nuestro caso) como siempre ha sido.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba