Macro Matters

Exportación y precio de las “commodities”

Desde el punto de vista macroeconómico, o si quieren, desde el de las fuerzas sistémicas que determinan el nivel de empleo, que es lo que al final debería obsesionarnos, el futuro del crecimiento español está en nuestra expansión comercial en la economía global, eso será así, por las buenas, con una actitud decidida y constante que enfoque y aplique nuestras capacidades a esa tarea, o por las malas, saltando de crisis en crisis, con enfrentamientos, ajustes y tensiones de todo tipo. Ese camino está trazado y cualquier distracción solo hará más difícil su recorrido y como somos un país muy dependiente de las materias primas importadas conviene que exploremos este área.

El marco de actuación previsible.

Desde el punto de vista de la economía real, de la producción, y hoy solo nos centraremos en la producción de bienes, casi podría asegurarse, aunque parezca una temeridad, que en los próximos diez años enfrentaremos las siguientes restricciones: por un lado un encarecimiento de las materias primas, de los alimentos a la energía, al tiempo que la producción final sufre enormes presiones deflacionarias. Todo un escenario cuesta arriba para el largo plazo.

La presión al alza de las materias primas es conocida y es debida en buena parte a su agotamiento, pero también al aumento de su demanda por los países emergentes, los que a su vez son nuevas oportunidades de negocio y donde, lamentablemente, España ha perdido, por esa tendencia a fantasear aún presente, los que tal vez fueran los mejores diez años de esos países, todo lo cual no es razón para que no se inicie el camino pendiente.

En cuanto a las fuerzas deflacionarias decir que tienen dos causas: las tecnológicas, con las ondas largas de productividad que generan afectando a todos los productores y la otra, al madurar las mismas, producto de la aparición de nuevos competidores que saben hacer uso de esas tecnologías disponibles. Los escenarios deflacionarios no nos extraños, venimos estudiando la deflación desde hace más de diez años, los hemos tratado en este blog en distintas ocasiones y volveremos sobre ellos en su momento. Hoy solo diremos que si dicho fenómeno no es abordado correctamente podrían verse caídas del PIB nominal de hasta el 25% y la más que segura quiebra del Estado.

El perfil global del fenómeno.

No existiendo otro camino que la expansión internacional, habría que intentar entonces ver lo que nos espera, si le queda recorrido y si nuestra posición es correcta o exige mejoras sustanciales en cantidad y calidad; discutir si vale la pena o no es simplemente perder el tiempo. Una forma de verlo es examinando los términos de intercambio, es decir, si la producción de bienes finales gana o pierde poder adquisitivo en relación a las commodities; para ello utilizaremos los índices de Estados Unidos por ser centro global en la comercialización de commodities y por su gran apertura comercial.

Existe una tesis, ya antigua, formulada por Prebisch y Singer, según la cual el sistema  perjudica de forma creciente a las commodities pero que la realidad ha demostrado como falsa en el largo plazo, aunque en el período de estudio que ellos utilizaron bien pudo parecer que era correcta. Así lo demuestra la gráfica siguiente donde se ilustra la relación entre el índice de precios de los productores de commodities (PPIC) en relación con el índice de precios de los productores de bienes finales (PPIFG), línea azul, y el índice de precios de los productores de bienes de consumo (PPIFCG) final, línea roja. 

Cuando el valor de las líneas en la gráfica es menor que 1, la relación es favorable a los productores de bienes finales, sean de consumo o de inversión, y si es mayor que 1, es favorable a los productores de commodities. Viendo la historia pareciera que, tras una inflación en las commodities, como la que empezó a principios de los 70’s, el sistema tiende a regresar al intervalo 0,93-0,98; un movimiento de regreso que, tras el último salto, ha sido más rápido en los bienes de consumo final (línea roja), y no digamos si se dispone de buenas marcas.

Bienes de capital y equilibrio de la oferta global.

Aunque pueda parecer que por su aparatosidad, peso o dimensiones los bienes de capital tienen un alto componente de materias primas, en términos de su precio esto no es cierto -no se venden al peso precisamente- ya que el valor agregado por el fundido, laminado, moldeado, mecanizado, diseño, tests, transporte, puesta a punto y un largo etcétera, hacen que los precios de las commodities tengan un efecto menor en su precio final.

Esa peculiaridad de los bienes de capital (línea negra, siguiente gráfica) produce el hecho virtuoso, con efectos cíclicos, de que al abaratarse enormemente en relación a las commodities hace que estén más asequibles por los productores de éstas y les sea más fácil producir más, una producción que es, en general, intensiva en bienes de capital.

Pero el proceso no termina ahí, en facilitar la producción de commodities, lo cual las abaratará, si no que los productores de bienes y equipo, al aumentar su negocio y competir, desarrollan nuevos modelos (ejemplo) que a su vez ganan valor y terminan devolviendo los términos de intercambio a una posición secular que bien podría estar entre 0.90 y 0.98. En este rubro queda un largo y enorme recorrido de oportunidades de negocio y España muy bien podría estar conectada a todo ese proceso, con los enormes beneficios que ello implica.  

Un plan para España.

A los que nos gusta la planificación, y tal vez seamos planificadores en exceso, por conocerla, sabemos de sus grandes limitaciones y más aún si hablamos de planificación económica, que ahí están los ejemplos de la historia para demostrarlo; la misma tesis Prebisch-Singer fue la base de buena parte de la planificación económica latinoamericana e incluso hoy, a pesar de evidente falsedad, sigue pesando en la mala gestión económica que allí se hace. ¿Queda pues algún sitio para la planificación, para acelerar los cambios de esa tarea ineludible a la que estamos abocados, para activar nuestra adaptación a ese camino cuesta arriba que se parece a la línea punteada de la primera gráfica?

Si queda, y aunque no es el tema de hoy polemizar sobre la planificación económica y sus tipos, solo decir que hay una, que llamaremos planificación orientativa, por el que la Sociedad Civil y su representante ante el Estado, la Sociedad Política (no existe en España), llevan al debate de la Sociedad temas como este de la salida de la crisis y así la orienta, la enfoca, al tiempo que hace que desde el Poder se creen las condiciones que facilitan la reforma o, como en nuestro caso, la reconversión económica del país y de su actual estructura exportadora.

Cierto es que ante el mesianismo político suicida, la España de las tres erres y la propia crisis puede que parezca que el reto es titánico, pero si atendemos a lo que hemos conseguido en otros momentos de nuestra historia, aún con sus luces y sus sombras, con sus deberes pendientes, con diez años nos sobra para hacerlo; cosa distinta es que no se quiera cambiar y hagan falta crisis violentas, pero así es como unos país fracasan y otros tienen éxito.

En todo caso y aunque nuestros políticos nos quieran encerrar en el perímetro de sus miserias, haciendo imposible una planificación correcta, la ineludible tarea de la exportación solo se hace más urgente y lo mejor que pueden hacer nuestras empresas es aprovechar el actual viento a favor de la economía global para adelantar terreno en la pendiente que tenemos por delante.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba