Macro Matters

Estornudo americano y expansión española

La semana pasada conocimos los datos de crecimiento económico en Estados Unidos y de inmediato aparecieron los vividores del “gloom and doom”, de que vamos camino del desastre, y contra ellos, en la otra orilla, quienes casi pedían no hacerle ni caso a los datos, que todo va bien y tiene sentido. ¿Qué ha pasado realmente, entrará EE.UU. en recesión? ¿Y lo nuestro, cómo va? Veámoslo.

La coyuntura americana

Hay una definición de coyuntura que encuentro les será bastante útil, que les he propuesto en ocasiones anteriores, aunque con poca fortuna, y es aquella que la define como “el curso variable del acontecer económico”. En el caso americano, lo que nos dice el avance de la previsión es que el PIB creció un 0,2% en tasa interanual (se esperaba un 1%), lo que obviamente es muy poco; el Consumo Privado aportó un 1,31%, la Inversión Privada Bruta un 0,34%, el aumento de inventarios un 0,74%, el saldo exterior -1.25% y “lo público” un -0,15%, cada uno según su ponderación.

Si atendemos a la evolución de esas variables salen unas serpentinas ininteligibles, que hay que desenredar, pero que me sirven para señalar que hasta 2011, cuando la tasa de crecimiento del PIB bajaba del 2% (línea negra), las probabilidades de recesión eran superiores al 70%; hoy no es así y el sistema parece empeñado en demostrarlo. Pero vayamos por partes y pasemos de la coyuntura a temas estructurales.

Consumo Privado contra Sector Exterior

El Consumo Privado (línea verde, siguiente gráfica) del primer trimestre ha crecido poco pero esto está muy influenciado por la buena campaña navideña; luego ha habido quien lo achaca al mal tiempo pero lo cierto es que, aún siendo un invierno duro, no tuvo nada que ver con el anterior, que si afectó al Consumo que luego se recuperó. El Consumo Privado va bien pues los individuos ya están empezando a notar las mejoras de los cambios forzados por la crisis de 2008, aunque siguen habiendo dificultades serias. Todo un aviso a quienes aquí piden lo imposible y ya, además; llevan así treinta años viviendo del cuento a nuestra costa.

Caso distinto es el del Sector Exterior (línea azul, gráfica anterior), que va mal, las exportaciones cayeron un 7,2% en tasa anual y las importaciones aumentaron un 10,4%, algo que nos recuerda también que el patrón de crecimiento español tampoco es sostenible, al no dársele el impulso exportador vía restructuración del sistema financiero, cosa que hemos pedido públicamente desde 2009; Estados Unidos es distinto por su capacidad de crear y vender activos globales, y no me refiero solo al dólar sino también a sus empresas globales en las que puede invertir todo el que quiera, pudiendo así financiar su crecimiento, pero todo tiene un límite.

El deterioro del sector exterior americano no es estacional, como en anteriores ocasiones, y se debe a la sobrevaluación del dólar, algo que pone en cuestión su patrón de crecimiento y sobre el que ya expresamos nuestras dudas en su momento; tan es así que tan pronto se conocieron los datos el dólar cayó. Con esto en mente entramos en el siguiente punto.  

Sector Público e Inversión Privada

Son dos componentes de PIB que dependen de las decisiones de las élites y sus intereses corporativos. A resaltar que el gasto y la inversión pública (línea morada, siguiente gráfica) tiene desde finales del 2009 una aportación negativa al crecimiento, salvo en 2014, que hubo elecciones a representantes, cosa que tienen su lógica aunque a algún puritano no le guste. Su logro radica en que van haciendo su ajuste fiscal y creciendo. ¿Cómo lo consiguen? Pues porque allí eso lo deciden los representantes de los electores y no una camarilla que consigue gobernar haciendo listas de partido y que cree que sabe lo que hace, aunque la realidad lo desmienta.     

Llegamos así a dos determinantes cíclicos sistémicos, la Formación Bruta de Capital privada (línea granate, gráfica anterior) y el aumento de inventarios (línea roja, gráfica anterior). La primera ha experimentado un frenazo que repito, no ha sido por el clima sino a la inversión no residencial (línea verde, siguiente gráfica) y más concretamente a la caída en estructuras (línea granate, siguiente gráfica) y al parón en equipamiento no residencial (línea roja), donde sin duda ha influido la caída de los precios del petróleo, pero como eso beneficia a consumidores y otros sectores, aún es pronto para valorar el alcance del parón en las inversiones y habrá que esperar al próximo trimestre y ver como digieren la nueva realidad.

Sí podría decirse que el aumento de inventarios despierta cierta preocupación (zerohedge se pasa dos pueblos), sobre todo si se incluyen las estructuras, pues el ratio de rotación sobre ventas empieza a mostrar un perfil parecido al de 2008, pero igualmente que en el caso anterior, hemos de esperar a los datos del segundo trimestre para ver si estamos a las puertas de una recesión. Este tema es clave porque, como sabemos, Estados Unidos, que evitó la europea de 2012-13, sí “exporta” sus recesiones.

Deflación y expansión española

Nuestro país ha dejado ya la fase del ciclo conocida como recuperación, esa que sigue a la recesión, y ha entrado de lleno en la fase expansiva en que se alejan los temores de un posible recaída en la recesión y en la que se confirman las buenas expectativas empresariales; tema aparte son las denominaciones políticas o personales de ambos términos, pero ese es un tema que hemos tratado en extenso al hablar de la pasada recuperación. La fase siguiente a la expansión sería la de enfriamiento, de ahí el “estornudo” americano, que aún nos queda “lejos”, tras la cual viene la recesión a la espera de otro ciclo, que puede ser ascendente o no.

Alertar de que, aunque inicialmente la mejora del desequilibrio exterior y el menor riesgo de rescate estimuló la entrada de capitales, el motor principal de nuestro crecimiento no son las exportaciones sino la liberación de un consumo castigado por la crisis y una durísima represión fiscal que, cuando han mejorado - con datos - las previsiones de empleo, ha podido, por fin, satisfacer toda una serie de necesidades pendientes.

Otro aspecto que debemos considerar en nuestro caso es la deflación, que solo se hace más tenue por la subida de la electricidad (otro engendro de la llamada “casta”), con lo que la recomendación sigue siendo la atender a la competitividad y no distraerse con un dato aislado, que el fenómeno es intermitente. Repetir una vez más que con un PIB nominal que crece un 2% (el real el 2,6%) no se puede tener un déficit público del 5,7% y dudo de que la “casta”, la vieja y la que entra hambrienta y en tropel, haga un ajuste mínimamente parecido al americano, sino que lo seguirá haciendo a su conveniencia, pero eso es un tema más de medio plazo.

A corto lo que tenemos son “elecciones” y ya a finales de 2014 alertamos de los riesgos electorales de mayo para la economía española (hay otros externos). Afortunadamente los votantes han podido conocer algunas claves de Podemos (aunque nunca conoceremos toda la verdad) y, en un voto que será muy pensado, aunque sin representación, parece que habrá una cierta corrección temporal de la corrupción y mala gestión pública; temporal, porque al no haber representatividad ni división de poderes, volverán a las andadas, aparte de que los nuevos vienen con hambre y me temo que subirán impuestos aunque los ciudadanos vayan asfixiados por el fisco/fiasco, algo que será letal. Mientras, sigamos aprovechando la inercia y un entorno europeo que mejora, haciendo nuestros deberes, a ver si podemos disfrutar del verano, y que dure, que la tarea que tenemos por delante es ingente.


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